El Prototipo de General Motors en los Años 1970 Anticipó el Debate Sobre los Coches Eléctricos en Medio de la Crisis del Petróleo, con Promesa de Uso Urbano y Autonomía Limitada, pero Se Encontró con las Restricciones Tecnológicas de las Baterías de la Época.
La propuesta de un Chevette movido exclusivamente a baterías surgió décadas antes de que los vehículos eléctricos ganaran escala comercial.
Según información del portal MobiAuto, en medio de la crisis del petróleo de los años 1970, General Motors desarrolló el Electrovette, un prototipo basado en el Chevrolet Chevette norteamericano, con enfoque en desplazamientos urbanos y reducción de la dependencia de la gasolina.
El modelo no llegó a la producción en serie.
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Aun así, se convirtió en uno de los primeros experimentos estructurados de la automotriz en el campo de la electrificación, mucho antes de iniciativas posteriores como el EV1, lanzado en régimen de leasing en los Estados Unidos en la década de 1990.
La Crisis del Petróleo Impulsó el Proyecto de Coche Eléctrico de GM
El desarrollo del Electrovette ocurrió en un contexto de incertidumbre energética.
El aumento del precio del petróleo y las restricciones de suministro presionaron a las automotrices a estudiar soluciones que disminuyeran el consumo de combustibles fósiles.
Registros históricos apuntan que el proyecto comenzó en 1976, con la adaptación de un Chevette de producción para pruebas con propulsión eléctrica.
En ese período, ejecutivos de GM discutían públicamente la posibilidad de crecimiento de este mercado.
Un reportaje del The Washington Post citado por publicaciones especializadas relata que el entonces presidente de la compañía, Pete Estes, afirmó que, hasta 1990, uno de cada diez vehículos vendidos en Estados Unidos podría ser eléctrico a batería, especialmente para uso urbano.
La declaración reflejaba el ambiente de búsqueda de alternativas energéticas.
En la práctica, sin embargo, el avance tecnológico necesario para viabilizar esta proyección aún estaba distante.
Cómo el Chevette Fue Adaptado para Convertirse en Eléctrico
Para transformar el hatch en eléctrico, GM promovió alteraciones estructurales relevantes.
El entre-ejes fue acortado, según descripciones de la época, y el espacio del asiento trasero pasó a albergar el conjunto de baterías.
Con esto, el vehículo asumió la configuración de dos plazas.

La adaptación también exigió reorganización de los componentes eléctricos y electrónicos, que ocuparon áreas originalmente destinadas al motor de combustión y a sistemas auxiliares.
Materiales de divulgación asociados al proyecto describían el Electrovette como un coche complementario para familias, orientado a tareas cotidianas, compras y trayectos cortos.
La propuesta indicaba que el modelo no sustituiría integralmente a un automóvil convencional, sino que actuaría como alternativa para desplazamientos urbanos.
Autonomía, Velocidad y Desafíos de las Baterías
GM probó el prototipo con baterías de níquel-zinc, tecnología considerada promisoria en su momento por combinar capacidad de entrega de energía y potencial de costo competitivo.
Posteriormente, según relatan fuentes históricas del sector automotriz, el conjunto habría sido sustituido por baterías de plomo-ácido, más conocidas, pero con menor densidad energética.
Documentos del Congreso de los Estados Unidos, a finales de la década de 1970, mencionan evaluaciones con un paquete de baterías de óxido de zinc-níquel, indicando que el proyecto también sirvió como plataforma de pruebas para diferentes composiciones químicas.
Divulgaciones de Chevrolet citadas por publicaciones especializadas indicaban autonomía de hasta 50 millas a 30 millas por hora constantes, además de velocidad máxima cercana a 53 millas por hora.
En conversión aproximada, los números corresponden a cerca de 80 kilómetros de alcance a velocidad constante de 48 km/h y un pico cercano a 85 km/h.
Estos datos variaban según las condiciones de prueba y el tipo de batería empleada.
Especialistas apuntan que, en esa etapa, la durabilidad y el tiempo de recarga aún representaban obstáculos significativos para la adopción a gran escala.
Por Qué el Electrovette No Llegó a las Calles
Con la gradual estabilización de los precios de los combustibles a lo largo de los años 1980, la presión económica para lanzar un eléctrico de alcance limitado disminuyó.
El Electrovette permaneció como prototipo experimental, siendo presentado en eventos corporativos y reuniones institucionales, sin seguir a las concesionarias.
Analistas del sector automotriz suelen destacar que, en ese momento, la tecnología de baterías aún no ofrecía la combinación adecuada de autonomía, costo y fiabilidad para un producto de gran volumen.
El propio historial de la industria muestra que la electrificación avanzó de forma intermitente en las décadas siguientes, acompañando oscilaciones en el precio del petróleo y cambios regulatorios.
Años después, GM retomaría el desarrollo de eléctricos en un nuevo contexto tecnológico y regulatorio, culminando en el EV1, producido entre 1996 y 1999 en régimen de leasing en Estados Unidos.
El programa también enfrentó limitaciones técnicas y comerciales, pero marcó una fase distinta de experimentación.
El Electrovette, por lo tanto, permanece como registro de un intento temprano de electrificación en una gran automotriz.
El proyecto evidencia que la discusión sobre movilidad eléctrica antecede en varias décadas el actual ciclo de inversiones y lanzamientos globales.

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