Solo R$ 160 en la cuenta y el sueño de salir del alquiler: Con recursos limitados y sin dinero suficiente para pagar mano de obra, una mujer en Belo Horizonte decidió aprender construcción civil, enfrentar el terreno irregular y avanzar en la obra para conquistar la casa propia.
¡Mujer construye casa sola para salir del alquiler! El sueño de la casa propia aún pesa en el bolsillo de mucha gente en Brasil. En 2022, más de una quinta parte de los hogares brasileños eran alquilados, según datos de la Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios e Moradores del IBGE.
En Belo Horizonte, Gleice Oliveira encontró un camino diferente para salir del alquiler. Ella se puso manos a la obra y construyó sola la casa donde vive, en el barrio Dom Silvério, en la región Nordeste de la capital.
La historia ganó fuerza porque la obra comenzó con poco dinero. Hace cuatro años, ella solo tenía R$ 160 en la cuenta y decidió que aprendería todo lo que fuera necesario para levantar su propia casa.
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Mujer que construyó su casa sola, trabaja como secretaria y comparte la rutina de la obra en las redes sociales
Gleice Oliveira, de 34 años, mujer que construyó su casa sola, trabaja como secretaria y comparte la rutina de la obra en las redes sociales. La decisión vino cuando se dio cuenta de que no podría pagar mano de obra para llevar a cabo el proyecto de la manera que necesitaba.
Con esto, la construcción pasó a depender del aprendizaje directo, del esfuerzo físico y de la planificación con lo que estuviera disponible. La meta era clara: saliendo del alquiler y construir con sus propias manos.
Ella relata que necesitó buscar recursos de donde pudiera. Para seguir comprando materiales, vendió ropa y hasta una pulsera de oro que tenía guardada.
Lo que cambia en la práctica para quien quiere salir del alquiler
La historia muestra un punto importante: cuando los ingresos no cubren todos los costos, la solución puede exigir elecciones difíciles y cambios en la rutina. En su caso, la alternativa fue invertir tiempo para aprender y hacer parte del trabajo sola.
Esto significa encarar etapas que normalmente quedan en manos de profesionales. También implica lidiar con errores, aciertos y un ritmo más lento, siempre limitado por el presupuesto.
La obra fue avanzando poco a poco, con un enfoque constante en mantener el proyecto en marcha, incluso sin grandes valores disponibles de una vez.
Cómo aprendió construcción civil en la práctica
Para entender lo básico, Gleice comenzó mirando videos en YouTube y observando explicaciones de ingenieros sobre temas como cimientos. El aprendizaje se aplicó en el momento, con ajustes en el día a día.
Además, vecinos que trabajan en el área ayudaron con orientaciones simples, como la forma correcta de sostener un mazo. El intercambio práctico ayudó a transformar la teoría en ejecución.
Ella afirma que las mayores dificultades aparecieron por causa del terreno, ya que el lote no era plano, lo que exigió más atención al inicio de la obra.
El machismo en la obra se volvió un obstáculo constante
A pesar del avance de la construcción, el prejuicio apareció en el camino. Gleice dice que las mujeres son discriminadas en varias áreas, y la construcción civil no escapa de ello.
Consiguió un empleo como ayudante de albañil en obras de la Prefectura de Belo Horizonte, pero escuchó resistencia por ser mujer y por dudar de su capacidad.
La situación cambió cuando personas cercanas reforzaron que ya estaba construyendo su propia casa, mostrando en la práctica que podía afrontar el trabajo pesado.
En qué etapa está la casa y qué falta por concluir
Aun viviendo en el lugar, la casa seguía en construcción. Ella explicó que ya están listos dos sótanos y que la planta baja está casi concluida.
El plan es continuar con la estructura y, más adelante, montar un gimnasio en la parte superior de la casa. La obra continúa al ritmo posible, siguiendo lo que entra de dinero y material.
La continuidad del proyecto depende de mantener el enfoque en las próximas etapas, con la misma lógica de avanzar poco a poco.
Mujer construye casa sola, pero para realizar el sueño de salir del alquiler tuvo que renunciar a algunos deseos
Construir exige constancia y cuidado, principalmente cuando cada etapa depende del presupuesto del mes. Gleice afirma que tuvo que renunciar a ocio y viajes para mantener el objetivo.
Cuenta que comenzó a involucrarse en reciclaje y que recibió un sobrante de material de construcción, lo que ayudó a avanzar la obra.
“Dejé de salir, de viajar, de disfrutar un poco más de la vida para alcanzar este objetivo. También comencé a trabajar con reciclaje, y el personal del reciclaje me dio un sobrante de material de construcción”, dice ella.
A pesar de enfrentar con orgullo su propia conquista, Gleice cuenta que tuvo que renunciar a muchas cosas para que el sueño se convirtiera en realidad.
Para aquellos que también comparten el deseo de tener la casa propia, Gleice tiene una enseñanza valiosa: “Nunca desistas de tus sueños, mantente constante, despacio y siempre, pero nunca parando. Todo lo que hago lo hago así, despacito. Todo poco a poco hasta llegar a donde quiero”, concluyó.
La historia de Gleice en Belo Horizonte demuestra cómo la búsqueda de la casa propia puede exigir coraje, aprendizaje y renuncias, especialmente cuando el dinero es escaso. Comenzó con R$ 160 y transformó su propio esfuerzo en obra.
¿Y tú, tendrías el valor de aprender desde cero sobre construcción civil e iniciar una obra para salir del alquiler? Si esta increíble historia sobre fuerza de voluntad, desafíos financieros y hasta prejuicio en el trabajo llamó tu atención, comparte este artículo y deja un comentario. Tu opinión puede inspirar a otras personas.


Parabéns! Fico com muita vontade de fazer o mesmo mas falta atitude.
Mulher corajosa,fibra,exemplo para outros.
Não desistiu no primeiro impecilho, foi adiante,e com certeza não faltou os preguiçosos, para desinsentivar.
Vai em frente, você nasceu para vencer.P
PARABÉNS, que Deus a abençoe
Linda história que Jesus abençoe sua inteligência