En Darwin, Australia, alrededor de 100 mil cocodrilos conviven con 150 mil habitantes, generando desafíos de seguridad, turismo e industria de pieles.
Darwin, Australia, convive con una situación única en el mundo. Son alrededor de 100 mil cocodrilos viviendo en las áreas cercanas a la ciudad. Esta impresionante población pertenece a la especie Crocodylus porosus, también conocida como cocodrilo de agua salada, famosa por su comportamiento agresivo.
La ciudad fue fundada en 1869 y lleva el nombre del naturalista Charles Darwin. A lo largo de su historia, pasó por reconstrucciones tras el bombardeo japonés en la Segunda Guerra Mundial y el paso de un ciclón.
Actualmente, alberga aproximadamente 150 mil habitantes, siendo la capital más poblada del Territorio del Norte de Australia. Sin embargo, la mayor parte de los habitantes de la región no son humanos.
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El ambiente propicio para los reptiles
Darwin posee un clima favorable y grandes áreas de ríos y mar, lo que atrae a practicantes de deportes al aire libre. Este mismo ambiente crea las condiciones ideales para la multiplicación de los cocodrilos. Aunque el número actual supera los 100 mil, no siempre fue así.
Los primeros habitantes de la región fueron los Larrakia, pueblo aborigen que convivió durante 65 mil años con estos animales. Para ellos, los cocodrilos tenían valor espiritual y también práctico, sirviendo como fuente de carne y huevos. La convivencia, sin embargo, cambió con el avance occidental.
El impacto de la caza tras la Segunda Guerra
Después de la Segunda Guerra Mundial, la región se occidentalizó y la caza de cocodrilos ganó fuerza. En esta ocasión, no era por la carne, sino por la piel, altamente valorada en la industria de la moda. La intensa caza redujo la población a alrededor de 3 mil cocodrilos en la década de 1960.
El comercio de pieles era altamente lucrativo y poco se importaba con el impacto ambiental. La situación solo comenzó a cambiar en 1971, con la adopción de políticas de conservación que prohibieron la caza desenfrenada.
La recuperación de la población de cocodrilos
Con la prohibición de la caza y las condiciones naturales favorables, la población de cocodrilos se recuperó rápidamente. En 50 años, el número saltó de 3 mil a 100 mil ejemplares alrededor de Darwin.
A pesar del aumento, el número de ataques mortales no creció en la misma proporción, gracias a un eficiente sistema de control. Guardianes forestales actúan diariamente para capturar a los animales que se acercan a las áreas urbanas, principalmente en la época de reproducción.
Sistema de control y trampas
Kelly Ewin, una de las guardianas forestales, explica que existen 24 trampas distribuidas por la región, especialmente en la zona del puerto.
Además, hay un trabajo de educación pública. El gobierno creó el programa «Sea Inteligente Cerca de Cocodrilos», que enseña cómo actuar en áreas con presencia de los animales. Natasha Hoffman, responsable del programa, explica: “Ellos cazan a la emboscada, se sientan, observan y esperan. Si tienen la oportunidad de atrapar comida, eso es lo que harán”.
Autorización para caza en situaciones de riesgo
En casos de amenaza directa a la vida humana, los guardianes tienen autorización para eliminar a los cocodrilos. Recientemente, la cuota anual de cacerías autorizadas fue ampliada de 300 a 1.200 animales, en el intento de mantener el equilibrio poblacional.
Aun así, el debate sobre nuevos abates en masa resurge cada vez que ocurre un ataque mortal. Políticos frecuentemente discrepan sobre la mejor manera de abordar la situación.
El turismo cerca de los cocodrilos
La presencia de los cocodrilos también mueve el turismo local. Atracciones como la “Jaula de la Muerte”, donde los turistas se sumergen con cocodrilos protegidos por cápsulas, son un éxito. Según el capitán Alex Williams, el turismo en la región ha crecido mucho en los últimos diez años.
El especialista Grahame Webb, sin embargo, advierte: “Si nadas en el Río Adelaide, cerca de Darwin, hay un 100% de posibilidades de ser muerto. La única cuestión es si tomará cinco o diez minutos”.
Industria lucrativa de pieles de cocodrilo
Además del turismo, existe la cría intensiva de cocodrilos para la producción de pieles de lujo. Miles de animales son mantenidos en cautiverio con el objetivo de abastecer a marcas como Hermès y Louis Vuitton.
Australia es responsable del 60% de la producción mundial de pieles de cocodrilo, con el Territorio del Norte produciendo dos tercios de este total.
Sin embargo, organizaciones ambientales critican las condiciones de las granjas. Denuncian el estrés de los animales en tanques colectivos, lo que facilita enfermedades como la salmonela, afectando también a los trabajadores y al medio ambiente.
Un difícil equilibrio
A pesar de los constantes debates entre ambientalistas, criadores, políticos y representantes indígenas, el hecho es que la especie logró recuperarse.
Tras casi estar extintos, los cocodrilos volvieron a ocupar las tierras que antes eran suyas. Administrar esta convivencia sigue siendo un desafío complejo, sin solución definitiva.
Con información de Xataka.

Bala neles
Vida longa para os crocodilos!