A pesar de la prohibición impuesta por el STF en 2017, el amianto aún está presente en millones de estructuras en Brasil, representando un riesgo comprobado para la salud pública y el medio ambiente
Durante décadas, el amianto fue ampliamente utilizado en la construcción civil brasileña, principalmente en la fabricación de techos, cisternas y revestimientos térmicos. Su popularidad estaba justificada por su bajo costo, resistencia al calor y larga durabilidad. Sin embargo, este aparente “milagro industrial” oculta un enemigo silencioso, responsable de miles de muertes en todo el mundo.
En este artículo, explicamos por qué Brasil prohibió el amianto, los riesgos para la salud asociados a la exposición prolongada y los desafíos actuales enfrentados por trabajadores, empresas y gobiernos para remover y sustituir estructuras antiguas contaminadas con el mineral.
¿Qué es el amianto?
El amianto, o asbesto, es un nombre genérico dado a un conjunto de minerales fibrosos que se encuentran naturalmente en rocas. Existen dos tipos principales:
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- Amianto crisotila (asbesto blanco): el único tipo que aún estaba legalizado en Brasil hasta 2017.
- Amianto anfibólio (como la crocidolita): más peligroso y prohibido anteriormente.
Ambos poseen alta resistencia térmica. Por eso, fueron ampliamente usados en materiales de construcción, frenos automotrices y equipos industriales.
Prohibición nacional y decisiones del STF
El 29 de noviembre de 2017, el Supremo Tribunal Federal (STF) declaró inconstitucional la Ley Federal nº 9.055/1995, que aún permitía el uso controlado del amianto tipo crisotila. Por 7 votos a 2, los ministros decidieron sobre la prohibición total de la extracción, industrialización y comercialización de la sustancia en todo el territorio nacional.
Según el entonces relator del proceso, el ministro Dias Toffoli, “el derecho a la salud y a la vida debe prevalecer sobre los intereses económicos de la industria”. La decisión se extendió a todo el territorio nacional, incluso para estados como Goiás, donde la minera SAMA aún exploraba amianto para exportación.
En 2025, el STF reforzó el entendimiento de que no es posible mantener la minería de amianto en Brasil ni para exportación, consolidando la prohibición completa de la cadena productiva.
Riesgos graves para la salud
La inhalación de fibras de amianto es extremadamente peligrosa. Al ser microscópicas, estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire y ser respiradas sin que la persona se dé cuenta. Una vez alojadas en los pulmones, provocan inflamaciones y mutaciones celulares que pueden evolucionar hacia enfermedades graves y fatales, entre ellas:
- Asbestosis: fibrosis pulmonar irreversible que dificulta la respiración.
- Mesotelioma: tipo raro de cáncer que afecta el revestimiento de los pulmones (pleura) o del abdomen (peritoneo), con altas tasas de mortalidad.
- Cáncer de pulmón: riesgo ampliamente aumentado con la exposición crónica.
Según el Instituto Nacional de Cáncer (INCA), no existe nivel seguro de exposición al amianto, y hasta incluso exposiciones cortas pueden ser peligrosas.
Víctimas y testimonios reales
Eliezer João de Souza, presidente de la Asociación Brasileña de Expuestos al Amianto (ABREA), es una de las voces más activas en la lucha contra la sustancia. Ex-empleado de Eternit, Eliezer desarrolló problemas respiratorios después de años de trabajo con productos de amianto.
“El amianto tiene que ser extirpado de la faz de la Tierra. Cuanto más tiempo tardemos en abolir el amianto, más gente morirá a causa de él”, afirmó en conferencia internacional realizada por la ANAMT.
Otra voz importante es la de la ingeniera civil Fernanda Giannasi, ex-auditora del Ministerio de Trabajo y fundadora de la Red Virtual de Prohibición del Amianto en América Latina. Giannasi alerta:
“La contaminación es difusa, silenciosa y mata en el anonimato. Solo los exámenes y necropsias pueden relacionar las muertes con el amianto. La industria gana, pero la sociedad paga con vidas.”
Techos de amianto aún están por todas partes
A pesar de la prohibición, millones de residencias brasileñas aún poseen techos de amianto. Como el material tiene larga durabilidad, muchas casas construidas entre las décadas de 1970 y 2000 aún mantienen estructuras contaminadas.
En São Paulo, un levantamiento de la municipalidad indicó que al menos el 20% de los domicilios de la zona este aún poseen tejas de amianto. El riesgo se vuelve mayor cuando las tejas envejecen, se agrietan o sufren intervenciones (como cortes, perforaciones o roturas), liberando fibras al aire.
Remoción segura: un desafío urgente
La remoción de techos con amianto no es simple ni barata. La legislación brasileña determina que:
- La sustitución debe ser realizada por empresas especializadas y autorizadas.
- Los residuos deben ser acondicionados en bolsas impermeables, etiquetados y desechados en vertederos industriales autorizados.
- Los trabajadores deben usar EPI completo, con máscaras de filtro P3, overoles desechables y guantes.
La ciudad de São Paulo, por ejemplo, creó en 2023 un programa piloto para ofrecer incentivos a la sustitución de tejas contaminadas en escuelas y unidades de salud, con el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente.
Alternativas seguras y sostenibles
Con el fin de la producción de tejas de amianto, surgieron alternativas viables en el mercado:
- Tejas de fibrocemento sin amianto: hechas con fibras vegetales, polipropileno o PVA.
- Tejas de PVC y PET reciclado: ligeras y resistentes a la corrosión.
- Tejas metálicas y cerámicas: más caras, pero con mayor durabilidad.
Estos materiales ya están siendo utilizados en grandes obras públicas y tienen aprobación de la ABNT (Asociación Brasileña de Normas Técnicas).
Responsabilidad social e indemnizaciones
El reconocimiento de los daños causados por el amianto resultó en centenas de acciones judiciales contra empresas como Eternit y SAMA. En 2019, Eternit fue condenada a pagar R$ 30 millones por daños morales colectivos.
Además, ex-empleados contaminados tienen derecho a jubilación especial, tratamiento por el SUS e indemnización individual, dependiendo de la comprobación del nexo causal.
El amianto representa uno de los mayores escándalos de salud ocupacional del siglo XX en Brasil. A pesar de la prohibición, aún estamos lejos de resolver los pasivos ambientales y sanitarios heredados por décadas de uso desenfrenado.
La remoción segura de los techos, la sustitución por materiales libres de amianto y el acompañamiento de las víctimas deben ser prioridad de las políticas públicas en los próximos años. El conocimiento y la presión de la sociedad son fundamentales para garantizar que los errores del pasado no se repitan.


A ABREA-Associação Brasileira dos Expostos ao Amianto, que representa os familiares e vítimas do amianto, agradece a excelente matéria sobre o amianto.
Agradeço imensamente pelo reconhecimento e pelas palavras da ABREA. Fico honrado em poder contribuir com a divulgação de um tema tão relevante e sensível, que impacta diretamente a vida de tantas pessoas e famílias. Agradeço também pelo trabalho incansável da associação na defesa dos direitos dos expostos ao amianto. Estou à disposição para continuar colaborando nessa causa tão importante.
Noel, parabéns pelo excelente artigo que, além de didático, demonstra uma ampla pesquisa sobre este mineral cancerígeno e tema tão caro para nós da ABREA-Associação Brasileira dos Expostos ao Amianto.
Muito obrigado pelo retorno tão gentil. Fico muito feliz em saber que o artigo foi bem recebido por vocês da ABREA. É uma honra contribuir com a divulgação de um tema tão importante para a saúde pública e para a valorização da luta dos expostos ao amianto no Brasil. Estou à disposição para futuras colaborações.