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Tiempo de lectura 7 min de lectura

Nuevo «motor» molecular puede acelerar la revolución de la energía solar

Escrito por Keila Andrade
Publicado el 09/03/2026 a las 11:17
Painéis de energia solar conectados a uma estrutura molecular representando um motor de transferência de energia solar
Ilustração mostra como um motor molecular pode melhorar a transferência de energia solar e aumentar a eficiência de tecnologias fotovoltaicas.
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Descubrimiento de un “motor” molecular puede acelerar la transferencia de energía solar y abrir camino para tecnologías más eficientes. La innovación refuerza décadas de investigación en renovables y puede transformar la forma en que captamos y usamos la energía del Sol.

La búsqueda de formas más eficientes de aprovechar la energía solar acompaña la historia reciente de la ciencia y la tecnología. Desde las primeras células fotovoltaicas desarrolladas en el siglo XX, investigadores trabajan para mejorar la forma en que la luz del Sol se transforma en electricidad o en otros tipos de energía útil.

Ahora, científicos anunciaron el descubrimiento de un mecanismo que funciona como un “motor” de transferencia de energía solar a nivel molecular.

Este descubrimiento puede acelerar la forma en que la energía captada de la luz se desplaza dentro de sistemas artificiales. Consecuentemente, esta mayor eficiencia puede abrir camino para nuevas tecnologías solares más rápidas y eficientes.

Según investigadores involucrados en el estudio, este mecanismo reproduce procesos similares a los que la propia naturaleza utiliza.

Así, puede inspirar nuevos materiales y dispositivos capaces de aprovechar mejor la energía del Sol.

De acuerdo con información divulgada por centros de investigación internacionales y publicadas en revistas científicas especializadas, el avance representa un paso importante en la evolución de las tecnologías solares.

Por lo tanto, el descubrimiento se conecta a una larga trayectoria científica que comenzó décadas atrás.

La evolución histórica de la energía solar

La historia de la energía solar comenzó a ganar fuerza científica en el siglo XIX.

En 1839, el físico francés Edmond Becquerel descubrió el llamado efecto fotovoltaico.

Este fenómeno muestra que ciertos materiales producen electricidad cuando reciben luz.

Este descubrimiento abrió camino para tecnologías solares modernas.

Dekadas después, en 1954, investigadores de la empresa Bell Labs crearon la primera célula solar de silicio funcional.

Según la NASA, esta tecnología comenzó a ganar importancia rápidamente.

Principalmente porque satélites y equipos espaciales necesitaban fuentes de energía confiables en el espacio.

Además, a partir de la década de 1970, la crisis del petróleo impulsó el interés global por fuentes renovables.

Consecuentemente, gobiernos y universidades comenzaron a invertir más en investigaciones sobre energía limpia y energía solar.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), en las últimas dos décadas la energía solar se ha convertido en una de las fuentes renovables que más crecen en el mundo.

Este crecimiento ocurre debido a la reducción de costos y al avance tecnológico.

No obstante, incluso con este progreso, los científicos siguen buscando maneras de aumentar la eficiencia de la transferencia de energía dentro de los sistemas solares.

Y es precisamente en este contexto donde surge el nuevo descubrimiento científico.

El nuevo motor molecular de energía solar

Investigadores identificaron un mecanismo molecular capaz de funcionar como un motor de transferencia de energía solar.

Este sistema permite que la energía capturada por la luz se mueva de manera más rápida y organizada.

Según el estudio publicado en revistas científicas y divulgado por instituciones académicas, este proceso ocurre en escala extremadamente pequeña.

Aún así, puede tener impactos significativos.

Esto ocurre porque la eficiencia de la energía solar depende mucho de la velocidad con que la energía se desplaza dentro de materiales fotovoltaicos.

Cuando la luz alcanza un panel solar, excita electrones.

Estos electrones llevan energía. Luego, esta energía necesita moverse rápidamente por el material.

Si el proceso ocurre de forma lenta o desorganizada, parte de la energía se pierde. Consecuentemente, el sistema produce menos electricidad.

El nuevo mecanismo funciona como un sistema organizado de transporte de energía. Es decir, dirige la energía de manera más eficiente.

Según científicos citados por publicaciones científicas e instituciones como universidades europeas y americanas, este motor molecular imita procesos naturales.

En la naturaleza, plantas y organismos fotosintéticos realizan transferencias de energía extremadamente eficientes. Por lo tanto, los investigadores estudiaron esos procesos naturales.

Después de eso, intentaron reproducir principios similares en sistemas artificiales.

Como resultado, surgió el descubrimiento del nuevo motor molecular.

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Inspiración en la fotosíntesis de la naturaleza

La fotosíntesis representa uno de los procesos más eficientes de captura de energía solar.

Durante millones de años, plantas y organismos microscópicos desarrollaron sistemas altamente sofisticados para aprovechar la luz.

Según la National Geographic Society, la fotosíntesis permite que las plantas conviertan la luz solar en energía química esencial para la vida en la Tierra.

Además, este proceso también produce oxígeno.

Consecuentemente, sostiene prácticamente todos los ecosistemas del planeta.

Los científicos que trabajan con energía solar estudian estos sistemas naturales desde hace décadas.

Esto ocurre porque la naturaleza ya ha resuelto muchos desafíos de eficiencia energética.

Según universidades y centros de investigación que investigan la fotosíntesis artificial, los sistemas naturales logran transferir energía con pérdidas mínimas.

Por lo tanto, los investigadores intentan comprender estos mecanismos a nivel molecular.

Después de eso, aplican este conocimiento en nuevos materiales.

Así, el llamado motor de transferencia de energía solar surge como un intento de reproducir esta eficiencia.

De acuerdo con estudios divulgados por instituciones científicas, el mecanismo puede ayudar a organizar el flujo de energía dentro de estructuras sintéticas.

Consecuentemente, puede hacer dispositivos solares más eficientes.

Impactos para el futuro de la energía solar

El descubrimiento puede influir en varias áreas de la tecnología energética.

Primero, puede ayudar a desarrollar paneles solares más eficientes.

Esto significa producir más electricidad usando la misma cantidad de luz solar.

Además, los investigadores creen que el mecanismo puede contribuir a tecnologías emergentes.

Entre ellas están sistemas de fotosíntesis artificial y nuevos tipos de baterías solares.

Según estudios citados por instituciones como el Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE), tecnologías inspiradas en la fotosíntesis pueden permitir el almacenamiento directo de energía solar en forma de combustible.

Este proceso puede generar hidrógeno u otras moléculas energéticas. Consecuentemente, la energía solar podría almacenarse y utilizarse cuando sea necesario.

Este avance resolvería uno de los principales desafíos de las energías renovables. Es decir, la intermitencia de la producción energética.

Al fin y al cabo, el Sol no brilla continuamente. Por eso, sistemas eficientes de almacenamiento se vuelven esenciales.

Además, el nuevo motor molecular puede ayudar en el desarrollo de materiales fotónicos y dispositivos nanoestructurados.

Estas tecnologías forman parte de una nueva generación de sistemas energéticos.

Según investigadores de universidades y centros de nanotecnología, controlar el movimiento de la energía a escala molecular representa uno de los grandes desafíos de la ciencia moderna.

Por lo tanto, cualquier avance en esta área puede generar impactos amplios.

La energía solar en el escenario global

En los últimos años, la energía solar se ha convertido en una de las principales apuestas para la transición energética global.

Según un informe publicado en 2023 por la Agencia Internacional de Energía (IEA), la energía solar lidera el crecimiento entre las fuentes renovables.

Además, el informe afirma que la capacidad instalada de energía solar crece más rápidamente que otras tecnologías energéticas.

Este avance ocurre principalmente porque el costo de los paneles solares ha caído drásticamente en las últimas décadas.

Según datos del Laboratorio Nacional de Energía Renovable de los Estados Unidos (NREL), el precio de las células solares ha caído más del 80% desde 2010.

Consecuentemente, la tecnología se ha vuelto más accesible. Hoy, millones de hogares y empresas utilizan sistemas solares. Además, muchos países invierten en grandes plantas solares.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la expansión de las energías renovables representa un paso fundamental para reducir emisiones de carbono.

Por lo tanto, avances científicos que aumenten la eficiencia de la energía solar ganan importancia estratégica.

El descubrimiento del nuevo motor molecular se encuadra en este contexto. Muestra que aún hay mucho espacio para la innovación.

Además, demuestra que la ciencia sigue avanzando en la búsqueda de formas más inteligentes de aprovechar la energía del Sol.

A lo largo de la historia, cada avance tecnológico ha acercado a la humanidad a sistemas energéticos más sostenibles.

Ahora, con nuevos descubrimientos a escala molecular, los científicos pueden dar un paso más en esta trayectoria.

Así, la energía solar puede volverse aún más eficiente. Y, en consecuencia, más presente en el futuro energético del planeta.

Keila Andrade

Jornalista há 20 anos, especialista em produção e planejamento de conteúdos online e offline para estruturas do marketing digital. Jornalista, especialista em SEO para estruturas do marketing digital (sites, blogs, redes sociais, infoprodutos, email-marketing, funil inbound marketing, landing pages).

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