Simulaciones Climáticas a Largo Plazo Indican que el Colapso de la Circulación Meridional de Revolvimiento del Atlántico Puede Ampliar de Forma Persistente la Intensidad de las Sequías de Verano en Europa, con Efectos Más Severos en el Sur del Continente e Impactos que Pueden Extenderse por Hasta Mil Años
Un nuevo estudio indica que el colapso de la Circulación Meridional de Revolvimiento del Atlántico puede ampliar sequías extremas y prolongar estaciones secas en Europa por hasta 1.000 años, con impactos más severos en el sur del continente, según simulaciones a largo plazo con diferentes escenarios climáticos.
Papel de la Circulación Meridional de Revolvimiento del Atlántico en el Clima Europeo
La Circulación Meridional de Revolvimiento del Atlántico es un sistema de corrientes oceánicas que transporta calor del Hemisferio Sur al Hemisferio Norte y ejerce un papel central en la regulación del clima global. Este mecanismo ayuda a explicar por qué el noroeste de Europa presenta un clima más templado que regiones del sur de Canadá situadas en la misma latitud.
Además de influir en las temperaturas, la circulación también contribuye al transporte de humedad hacia el continente europeo. Según el investigador René van Westen, la combinación entre temperatura y precipitación es determinante para el clima regional.
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Un eventual colapso del sistema resultaría en inviernos mucho más fríos y en cambios significativos en los patrones de lluvia.
Científicos ya han alertado que los cambios climáticos causados por la acción humana están debilitando este sistema de corrientes oceánicas.
El riesgo estaría asociado a la aproximación de puntos de inflexión, definidos como umbrales críticos en el sistema climático de la Tierra, a partir de los cuales pueden ocurrir cambios abruptos y duraderos.
Simulaciones Climáticas y Escenarios Analizados en el Estudio
El estudio realizó ocho simulaciones climáticas que se extendieron por más de 1.000 años, con el objetivo de comparar los efectos sobre la precipitación de verano en Europa en caso de que la circulación atlántica entrara en colapso. Cuatro simulaciones reprodujeron niveles de gases de efecto invernadero preindustriales, considerados teóricos, ya que esos niveles ya han sido superados.
Otras dos simulaciones adoptaron el escenario RCP4.5, en el cual las emisiones de carbono alcanzan su pico a mediados del siglo y comienzan a disminuir. En este conjunto, los investigadores evaluaron los efectos de pequeñas y grandes cantidades de agua dulce vertidas en el Atlántico, condición asociada al derretimiento de casquetes polares.
Cuando grandes volúmenes de agua dulce alteraron la salinidad y la densidad del océano, la circulación entró en colapso. En escenarios con menor aporte de agua dulce, el sistema logró recuperarse. Las dos últimas simulaciones modelaron un escenario de altas emisiones, el RCP8.5, con emisiones de carbono tres veces mayores que las actuales, llevando al colapso de la circulación en ambos casos analizados.
Van Westen destacó que los dos escenarios RCP4.5 son considerados los más realistas entre los ocho simulados. Según él, los cambios climáticos ya tienden a intensificar la evaporación y hacer que las estaciones secas sean aún más secas, y el colapso de la circulación agravaría este proceso de forma acentuada.
Impactos Proyectados sobre Sequías y Precipitación en Europa
Los resultados muestran que, en toda Europa, la intensidad de la estación seca aumenta un 8% en un escenario RCP4.5 con la circulación atlántica intacta. En caso de que ocurra el colapso, este aumento llega al 28%, indicando una amplificación expresiva de las condiciones de aridez durante el verano.
El estudio también señala contrastes marcados entre el norte y el sur del continente. En Suecia, la estación seca aumenta un 54% con la circulación activa y un 72% sin ella. Ya la España, que ya enfrenta sequía extrema, tendría un aumento del 40% en la estación seca con el sistema intacto y del 60% en el escenario de colapso.
Estos números reflejan estados climáticos estables, analizados después de cientos de años, y no la fase actual de calentamiento acelerado. Según los autores, el objetivo fue identificar respuestas promedio del clima europeo bajo diferentes estados de fondo de la circulación oceánica, permitiendo evaluar impactos persistentes a lo largo del tiempo.
El estudio sugiere que, incluso en escenarios de mitigación moderada, el colapso de la circulación podría transformar significativamente el régimen hídrico europeo, con efectos prolongados y difíciles de revertir. El análisis indica que los cambios no serían temporales, sino que se mantendrían durante siglos.
Evaluaciones Independientes y Límites de las Proyecciones Teóricas
El científico climático Karsten Haustein elogió el enfoque a largo plazo adoptado por el estudio. Según él, las simulaciones analizan condiciones cientos de años después de los cambios iniciales, ofreciendo una visión diferente de los escenarios transitorios generalmente usados para planear las próximas décadas.
Haustein observó que escenarios de equilibrio no deben confundirse con proyecciones para los próximos 50 o 100 años. Condiciones muy secas en períodos más cortos pueden no durar indefinidamente, dependiendo de la evolución de las emisiones y del comportamiento del sistema climático en su totalidad.
Ya el profesor Jon Robson alertó sobre limitaciones del modelo utilizado. Según él, para que el colapso ocurra en las simulaciones, es necesario agregar grandes cantidades de agua dulce al Atlántico Norte, lo cual no sería realista en las condiciones actuales, aunque sirva como alerta para escenarios extremos.
Para Stefan Rahmstorf, el mensaje general del estudio es claro. Los problemas de sequía ya esperados debido al calentamiento global serían agravados por un debilitamiento significativo de la circulación atlántica, un riesgo que, según él, parece cada vez más probable.
Rahmstorf destacó que un eventual apagado del sistema tendría consecuencias por al menos mil años, lo que representa una responsabilidad a largo plazo para los tomadores de decisión actuales.
Las conclusiones refuerzan que elecciones presentes pueden influir en el clima europeo por generaciones, ampliando riesgos de sequía extrema e inestabilidad hídrica duradera, con impactos profundos sobre sociedades y ecosistemas a lo largo del tiempo, incluso si el escenario es teórico en algunos modelos y depende de condiciones extremas para concretarse.

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