Señal de alta intensidad, viniendo del antiguo Satélite de la NASA Relay 2, fue captada por telescopios australianos
Un satélite de la NASA, inactivo desde los años 1960, sorprendió a astrónomos al emitir un intenso pulso de radio en junio de 2024, captado por radiotelescopios en Australia. El fenómeno fue tan poderoso que superó por instantes el brillo de todos los demás objetos en el cielo, intrigando a especialistas que investigan sus causas.
Lanzado en 1964, el Relay 2 era un prototipo de satélite de comunicación, desactivado solo tres años después. Desde entonces, vagaba como chatarra espacial en órbita terrestre, sin ningún signo de actividad. La detección inesperada ocurrió cuando científicos buscaban señales de ráfagas rápidas de radio usando el Australian Square Kilometre Array Pathfinder (ASKAP), un conjunto con 36 antenas en el oeste del país.
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Inicialmente, los investigadores pensaron que se trataba de una fuente cósmica como un nuevo pulsar, debido a la intensidad de la emisión. Sin embargo, el análisis reveló que la origen estaba increíblemente cerca de la Tierra, a menos de 20 mil kilómetros, lo que excluía cualquier fenómeno extragaláctico.
Señal más fuerte que cualquier estrella en el cielo por fracciones de segundo
El pulso duró menos de 30 nanosegundos, un intervalo extremadamente breve para eventos de esta naturaleza, lo que dificultó la identificación inmediata. Aún así, el ASKAP logró determinar su ubicación exacta. Tras cruzar datos con posiciones orbitales conocidas, los astrónomos concluyeron que la fuente más probable era el Relay 2, satélite desactivado hace casi 60 años.
La principal hipótesis levantada por los científicos es que el pulso fue generado por una descarga electrostática, es decir, una liberación súbita de energía acumulada en la superficie del satélite. Otra posibilidad considerada es el impacto de un micrometeoroide, capaz de generar una nube de plasma cargado al colisionar con la carcasa metálica de la nave.
Según los investigadores, ambas explicaciones son plausibles, pero difíciles de diferenciar con base solo en los datos captados. Esto se debe a que las firmas de radio de una descarga y de un impacto pueden ser extremadamente similares, especialmente en duraciones tan cortas.
Eventos como este pueden ser más comunes de lo que se imagina
El episodio levanta preocupaciones sobre los efectos de cargas electrostáticas en satélites y objetos en órbita, especialmente ante el creciente número de pequeños satélites con protección limitada. La especialista Karen Aplin, de la Universidad de Bristol, destacó que descargas similares pueden ocurrir con más frecuencia de lo que se imaginaba, pero hasta entonces pasaban desapercibidas por falta de instrumentos adecuados para detectarlas.
Además, los científicos observaron que el evento fue notablemente más corto que las descargas previamente registradas en satélites, que generalmente duran algunos microsegundos. Esto refuerza la idea de que fenómenos de corta duración también merecen un monitoreo activo, dada su intensidad y potencial de interferencia.
El fenómeno también enciende una alerta sobre el comportamiento del llamado “basura espacial”, ya que miles de satélites desactivados orbitan la Tierra sin control, acumulando carga eléctrica durante décadas. Episodios como este podrían interferir en comunicaciones, navegación o equipos en órbita baja.
El descubrimiento fue registrado en un artículo aún no revisado por pares, publicado en el repositorio científico arXiv. Según los autores, sería prudente desarrollar sensores y tecnologías que detecten estas descargas con mayor precisión en el futuro, especialmente en misiones que involucren equipos sensibles.

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