Tras seis años sin actividad registrada desde diciembre de 2020, el géiser Echinus, considerado el mayor géiser ácido del mundo, volvió a entrar en erupción en el Parque Nacional de Yellowstone, en Estados Unidos, con chorros entre 6 y 9 metros monitorizados por científicos
El géiser Echinus, ubicado en la Cuenca de Géiseres Norris, en el Parque Nacional de Yellowstone, volvió a entrar en erupción tras seis años de inactividad. La reanudación de la actividad fue observada a principios de febrero por científicos y funcionarios del parque.
Retorno de la actividad del géiser tras seis años de inactividad en Yellowstone
El mayor géiser ácido del mundo volvió a presentar erupciones tras permanecer inactivo durante seis años. La última erupción del géiser Echinus había sido registrada en diciembre de 2020, según científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
A principios de febrero, investigadores y funcionarios del parque identificaron señales de una nueva fase de actividad. La observación indicó que el géiser comenzaba a retomar su comportamiento eruptivo dentro de la Cuenca de Géiseres Norris.
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El géiser Echinus tiene aproximadamente 20 metros de ancho y presenta un borde puntiagudo formado por sílice. El área alrededor está rodeada de rocas que recuerdan a erizos de mar, característica que dio origen al nombre de la formación geotérmica.
Cuando está activo, el géiser produce erupciones regulares que alcanzan entre 6 y 9 metros de altura. Estas erupciones ocurren cada pocas horas, liberando agua caliente y vapor a través del sistema subterráneo que alimenta la formación.
Perfil químico raro explica funcionamiento inusual del géiser ácido
La mayoría de las fuentes termales ácidas no pueden funcionar como géiseres. La alta acidez suele descomponer la estructura subterránea de sílice responsable de mantener la presión necesaria para las erupciones.
En el caso del géiser Echinus, la estructura permanece estable debido a un equilibrio inusual entre agua subterránea neutra y gases ácidos. Este equilibrio permite que el sistema mantenga la llamada tubería de sílice que sostiene la presión del vapor.
Según funcionarios del Servicio Nacional de Parques, esta composición química particular del agua produce formaciones geológicas distintas. La mezcla crea estructuras minerales visibles alrededor de la piscina principal del géiser.
Los depósitos minerales acumulados generan colores intensos alrededor del borde de la piscina. Tonos de rojo, naranja y amarillo aparecen debido a los altos niveles de hierro, aluminio y arsénico presentes en los sedimentos.
A pesar de la apariencia clara del agua, los científicos afirman que la acidez del líquido es comparable a la de sustancias comunes como vinagre o jugo de naranja. Esta característica refuerza el carácter inusual del sistema geotérmico.
Histórico de erupciones muestra cambios en el comportamiento del géiser
La actividad actual representa la fase eruptiva más intensa del géiser desde finales de 2017. En el pasado, el comportamiento de la formación era considerado bastante predecible.
Durante la década de 1970, el géiser entraba en erupción en intervalos regulares de 40 a 80 minutos. Este patrón convirtió a la formación en uno de los sistemas geotérmicos más observados de la región.
En las décadas de 1980 y 1990, las erupciones se volvieron más intensas. Algunas alcanzaron alturas de hasta 23 metros y permanecieron activas por más de 90 minutos.
La actividad comenzó a disminuir a principios de los años 2000, reduciendo la frecuencia y la intensidad de las erupciones. El nuevo ciclo observado en 2026 presenta características similares a la reanudación registrada en 2017.
Durante el actual ciclo eruptivo, las autoridades registraron chorros que alcanzan entre 6 y 9 metros de altura. Cada evento dura alrededor de dos a tres minutos, según las observaciones realizadas en el parque.
Geólogos utilizan sensores de temperatura instalados en los canales de drenaje del géiser para seguir los cambios. Estos equipos permiten monitorizar el patrón térmico asociado a las erupciones.
La actividad ocurre junto a otras erupciones en la Cuenca de Géiseres Norris
El retorno de la actividad del géiser Echinus ocurrió en el mismo período en que otro sistema geotérmico presentó una erupción. A finales de febrero, el géiser Streamboat, considerado el más alto del mundo, también entró en actividad.
La ocurrencia de dos grandes erupciones en la Cuenca de Géiseres Norris llamó la atención de los residentes de la región. A pesar de la preocupación inicial, los expertos afirmaron que el escenario permanece dentro de la normalidad.
El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que la actividad general del sistema volcánico de Yellowstone continúa siendo estable. Las mediciones registradas en el parque no indican cambios significativos en el comportamiento geológico.
Durante el mes de febrero, el parque registró 74 pequeños terremotos. El mayor alcanzó una magnitud de 2,4, valor considerado bajo dentro de los patrones monitorizados en la región.
Geólogos destacan que la actividad de los géiseres depende principalmente de sistemas locales de agua subterránea. Los cambios estacionales también influyen en el funcionamiento de estas estructuras naturales.
Autoridades alertan a visitantes sobre riesgos del agua y del suelo en la región
La reanudación de la actividad del géiser Echinus puede atraer a visitantes interesados en observar el fenómeno natural. Fotógrafos y turistas suelen desplazarse hasta la región cuando se registran las erupciones.
Funcionarios del parque, sin embargo, refuerzan la necesidad de cautela al visitar el área. El agua liberada por el géiser puede superar temperaturas de 93 grados Celsius, el equivalente a 200 grados Fahrenheit.
Las autoridades orientan a los visitantes que permanezcan exclusivamente en las pasarelas demarcadas. El suelo de la Cuenca de Géiseres Norris es considerado fino e impredecible, pudiendo ceder en áreas no protegidas.
Según los responsables del parque, respetar las rutas de circulación es esencial para evitar accidentes. La proximidad al sistema geotérmico representa un riesgo debido a la temperatura del agua y a la inestabilidad del terreno.

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