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¿La Tumba del Rey Tutankamón Estaba Llena de Opioides? Estudio de Yale Revela Secreto Ancestral

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 19/01/2026 a las 00:44
Estudo de Yale identifica resíduos de ópio em vaso egípcio e levanta nova hipótese sobre substâncias guardadas na tumba de Tutancâmon.
Estudo de Yale identifica resíduos de ópio em vaso egípcio e levanta nova hipótese sobre substâncias guardadas na tumba de Tutancâmon.
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La identificación de biomarcadores de opio en un vaso egipcio de alabastro analizado por investigadores de Yale refuerza la hipótesis de uso amplio de opiáceos en el antiguo Egipto y reabre el debate científico sobre el contenido original de los recipientes encontrados en la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes

Un estudio del Programa de Farmacología Antigua de Yale identificó residuos de opio en un vaso egipcio de alabastro, ampliando la evidencia de uso de opiáceos en el antiguo Egipto y reforzando la posibilidad de que recipientes similares, incluidos los de la tumba de Tutankamón, hayan contenido la sustancia.

Evidencia química inédita en vaso egipcio de alabastro

El análisis de un vaso de alabastro de la Colección Babilónica del Museo Peabody de Yale reveló huellas inequívocas de opiáceos. El artefacto presentó biomarcadores diagnósticos asociados al opio, ofreciendo la evidencia más robusta hasta el momento sobre el uso generalizado de estas sustancias en el antiguo Egipto.

El estudio fue conducido por el Programa de Farmacología Antigua de Yale, ubicado en el Museo Peabody. La investigación indica que la identificación química supera limitaciones de análisis anteriores, basados solo en observación visual y pruebas superficiales, y amplía el entendimiento sobre el contenido original de estos recipientes.

Los investigadores identificaron noscapina, hidrocotarnina, morfina, tebaína y papaverina en los residuos orgánicos del vaso. Estos compuestos son reconocidos como marcadores confiables de opio, lo que permitió una atribución concluyente de la sustancia presente en el interior del artefacto.

La presencia de estos biomarcadores sugiere que el opio no fue un uso ocasional o accidental. Según los autores, los datos refuerzan la interpretación de que el consumo formaba parte de prácticas establecidas en diferentes estratos sociales y contextos culturales del antiguo Egipto.

Características raras del artefacto y contexto histórico

El vaso analizado tiene inscripciones en cuatro lenguas antiguas —acadio, elamita, persa y egipcio— dedicadas a Jerjes I, gobernante del Imperio Aqueménida entre 486 y 465 a.C. El objeto mide 22 centímetros de altura y tiene una capacidad aproximada de 1.200 mililitros.

Una inscripción adicional, escrita en demótico, indica la capacidad del recipiente. Ejemplares intactos de vasos egipcios de alabastro con inscripciones son extremadamente raros, con una estimación de menos de 10 piezas similares preservadas en colecciones de todo el mundo.

Los investigadores observan que la procedencia exacta de estos vasos generalmente es desconocida. Aun así, abarcan los reinados aqueménidas de Darío, Jerjes y Artajerjes, cubriendo un período entre 550 y 425 a.C., cuando el imperio controlaba extensas regiones.

En su auge, el Imperio Aqueménida incluía Egipto, Mesopotamia, el Levante, Anatolia y partes de Arabia Oriental y Asia Central. Este contexto político y territorial amplía la relevancia cultural del artefacto y de sus posibles usos.

Metodología del YAPP y análisis de residuos orgánicos

El Programa de Farmacología Antigua de Yale emplea etnografía, ciencia y tecnología para investigar cómo vivían y utilizaban objetos cotidianos los pueblos antiguos. El enfoque del grupo está en los residuos orgánicos preservados en vasos y recipientes arqueológicos.

Estos residuos, generalmente degradados y susceptibles a la contaminación, requieren métodos específicos de análisis. El YAPP desarrolló protocolos propios para examinar materiales de colecciones museológicas y de excavaciones recientes, superando limitaciones técnicas tradicionales.

El interés inicial del investigador Andrew J. Koh surgió tras la observación de residuos aromáticos marrón oscuros en el interior del vaso. La coloración y la textura motivaron la aplicación de análisis químicos detallados, que culminaron en la identificación de los opiáceos.

Según Koh, los estudiosos tienden a valorar los vasos antiguos por su estética. Sin embargo, el programa busca comprender cómo se utilizaban estos objetos y qué sustancias contenían, revelando aspectos de la vida cotidiana, los remedios y las prácticas sociales de la antigüedad.

Conexiones con hallazgos anteriores en Egipto

Los resultados obtenidos en Yale corroboran descubrimientos anteriores de residuos de opiáceos en vasos de alabastro egipcios y en jarras chipriotas con anillo de base. Estos objetos fueron encontrados en una tumba común en Sedment, al sur de El Cairo.

La tumba se atribuye, probablemente, a una familia de comerciantes y data del Nuevo Reino, período que se extendió desde el siglo XVI hasta el XI a.C. La coincidencia de materiales y sustancias refuerza la continuidad del uso del opio a lo largo de siglos.

Las dos evidencias abarcan aproximadamente un milenio e involucran diferentes grupos socioeconómicos. Para los investigadores, este intervalo temporal amplía la posibilidad de que el opio estuviera presente en diversos contextos de la sociedad egipcia antigua.

La repetición del patrón químico en recipientes similares sugiere que los vasos de alabastro podrían tener una función específica asociada al almacenamiento o la distribución de opiáceos, yendo más allá de usos meramente decorativos.

Implicaciones para la tumba de Tutankamón

Los hallazgos plantean la posibilidad concreta de que el opio esté presente en los numerosos vasos de alabastro encontrados en la tumba del faraón Tutankamón, ubicada en el Valle de los Reyes. Estos recipientes figuran entre los artefactos mejor preservados del conjunto funerario.

Tutankamón reinó de 1333 a 1323 a.C., período en el que se produjeron vasos considerados de alta calidad. Muchos de ellos presentaban sustancias orgánicas aromáticas, descritas como pegajosas y de color marrón oscuro.

En 1933, el químico analítico Alfred Lucas, integrante del equipo de Howard Carter, realizó un análisis químico superficial de estos recipientes. No logró identificar los materiales orgánicos y concluyó que la mayoría no eran perfumes ni ungüentos.

Según Koh, la interrogante de Lucas es significativa. Las convenciones científicas de la época tienden a clasificar estos contenidos como aromáticos, lo que hace que la ausencia de esta identificación sea un dato relevante para reevaluaciones actuales.

Uso espiritual y valor cultural del opio

Existen indicios de uso de opio que exceden la función medicinal y alcanzan el campo espiritual en diversas regiones de la antigüedad, desde Mesopotamia hasta Egipto y el Egeo. Durante la vida de Tutankamón, se registran prácticas rituales que involucran a la amapola.

Los habitantes de Creta, por ejemplo, estaban asociados con la llamada «diosa de la amapola» en contextos rituales. La planta se menciona en textos antiguos como el Papiro de Ebers, escritos de Hipócrates, el De Materia Medica de Dioscórides y obras de Galeno.

Estas referencias indican un conocimiento difundido de las propiedades de la amapola y de sus derivados. En el contexto egipcio, la presencia en recipientes funerarios sugiere una importancia simbólica y funcional en la vida después de la muerte.

Los investigadores observan que los contenidos considerados lo suficientemente valiosos como para acompañar a un faraón en el más allá posiblemente excedían el valor de ungüentos comunes. Esta interpretación ayuda a explicar la elección de los materiales depositados en la tumba.

Saqueos antiguos y pistas dejadas en los vasos

Tras el descubrimiento de la tumba en 1922, Howard Carter registró evidencias de un antiguo saqueo dirigido específicamente a los vasos de alabastro. Marcas de dedos en el interior indican intentos de extracción cuidadosa del contenido original.

Muchos de los vasos saqueados contenían las mismas sustancias marrón oscuras descritas por Lucas. Algunos recipientes, sin embargo, no fueron saqueados y permanecen con el contenido preservado, lo que amplía el potencial para futuros análisis.

Los investigadores destacan que los saqueadores arriesgaron sus vidas para obtener estas sustancias. Esto sugiere que el contenido poseía un alto valor percibido, reforzando la hipótesis de que no se trataba de perfumes o ungüentos ordinarios.

Koh afirma que es improbable que productos comunes despertaran tal interés. La posibilidad de que se tratara de opio ofrece una explicación coherente para el esfuerzo y la selectividad observados en los saqueos antiguos, incluso con los riesgos elevados.

Perspectivas de investigación y relevancia del estudio

La identificación de firmas químicas de opiáceos en vasos de alabastro asociados a élites de Mesopotamia y a contextos más amplios del antiguo Egipto amplía el entendimiento sobre prácticas culturales y farmacológicas de la época.

Koh sugiere que estos vasos pueden haber funcionado como marcadores culturales reconocibles del uso de opio, de forma comparable a la asociación contemporánea entre narguilés y el consumo de tabaco para shisha, aunque en contextos históricos distintos.

El análisis directo del contenido de los vasos de la tumba de Tutankamón podría aclarar definitivamente el papel del opio en estas sociedades. Actualmente, los artefactos están preservados en el Gran Museo Egipcio, en Giza, a la espera de nuevas investigaciones.

El estudio fue publicado en Journal of Eastern Mediterranean Archaeology and Heritage Studies el 1 de septiembre de 2025, firmado por Andrew J. Koh, Agnete W. Lassen y Alison M. Crandall. Consolida un marco metodológico al unir arqueología y química analítica, a pesar de pequeñas inconsistencias textuales inevitables en registros antiguos.

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Fabio Lucas Carvalho

Jornalista especializado em uma ampla variedade de temas, como carros, tecnologia, política, indústria naval, geopolítica, energia renovável e economia. Atuo desde 2015 com publicações de destaque em grandes portais de notícias. Minha formação em Gestão em Tecnologia da Informação pela Faculdade de Petrolina (Facape) agrega uma perspectiva técnica única às minhas análises e reportagens. Com mais de 10 mil artigos publicados em veículos de renome, busco sempre trazer informações detalhadas e percepções relevantes para o leitor.

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