Una construcción histórica de 87 km de un túnel que conectaría Holyhead a Dublín, prometiendo revolucionar el transporte, generar energía sostenible y mover miles de millones, pero que fue archivado tras polémicas y altos costos.
Este era el plan para el túnel Holyhead-Dublín, una idea que prometía revolucionar el transporte entre Irlanda e Inglaterra, pero que enfrentó desafíos que lo relegaron al archivo. Vamos a sumergirnos en los detalles de este impresionante proyecto que dividió opiniones.
Gran Bretaña e Irlanda tienen una relación peculiar. A pesar de estar geográficamente cerca, están separadas por el Mar de Irlanda. Irlanda del Norte ya tiene vínculos políticos con el Reino Unido, pero físicamente, la conexión es inexistente. Para resolver esto, varios proyectos surgieron a lo largo de los años, incluyendo puentes y túneles para unir Irlanda del Norte a Escocia y la República de Irlanda a Gales.
Entre estas ideas, el corredor Holyhead-Dublín ganó destaque, por conectar directamente dos importantes centros económicos. La propuesta ofrecía el potencial de transformar el transporte de personas y mercancías, trayendo grandes beneficios económicos y logísticos.
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La ambición de conectar por un túnel Holyhead y Dublín

Esta conexión no sería inédita. En el siglo XIX, un tren apodado «The Irish Mail» ya hacía el recorrido entre Londres y Holyhead, con mercancías continuando el viaje en ferry hasta Dublín. La nueva propuesta, sin embargo, involucraba un túnel sumergido de 87 km, una obra faraónica que dejaría atrás los 64 km del túnel bajo los Alpes.
El ex presidente de la British Tunneling Society, Bill Grose, destacó la viabilidad de esta ruta, afirmando que es más corta y estratégicamente posicionada para conectar Dublín a grandes centros británicos como Manchester y Liverpool.
Los beneficios prometidos y los altos costos
Las promesas eran impresionantes: 35 mil empleos durante la construcción y una inyección económica significativa para la región. Sin embargo, el costo estimado de 15 mil millones de libras era una barrera difícil de superar. Aunque el túnel tenía solo 100 metros de profundidad, facilitando la ingeniería, el proyecto enfrentó resistencia debido a sus cifras astronómicas.
¿Por qué fue archivado el proyecto?
A pesar de las ventajas, el túnel fue considerado inviable. En 2021, el Financial Times declaró el proyecto «muerto, al menos por ahora». Declaraciones como las de Dominic Cummings, que llamó al proyecto «el túnel más estúpido del mundo», reflejaban el escepticismo en torno a la idea.
Comparado con otros proyectos de infraestructura europeos, como el túnel entre Alemania y Dinamarca, Holyhead-Dublín parecía menos urgente y atractivo. Había una percepción de que Irlanda tenía más que ganar que Inglaterra, lo que dificultaba justificar la inversión para los británicos.
¿Una idea adelantada a su tiempo?
A pesar del archivo, algunos argumentos sugieren que el proyecto podría retomarse en el futuro. La idea de utilizar el túnel para generar energía sostenible, con fuentes eólica, marítima y solar, trae una perspectiva moderna y alineada con las demandas ambientales actuales.
Avances en automatización y vehículos autónomos podrían hacer que el túnel sea más útil, transportando cargas de manera eficiente. Suiza, por ejemplo, planea una red subterránea de 500 km para vehículos autónomos hasta 2040, mostrando que el futuro puede ser más receptivo a proyectos como Holyhead-Dublín.
El túnel más largo del mundo aún es un sueño lejano. Mientras los desafíos económicos y políticos pesen contra el proyecto, el potencial para innovación y sostenibilidad podría rescatarlo en un escenario más avanzado. Si se construye, Holyhead-Dublín no será solo un túnel, sino un hito de cómo la ingeniería y la visión de futuro pueden transformar las conexiones humanas.

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