El Ministerio Público Federal denunció a General Motors, exigiendo un recall y una indemnización de R$ 2,5 mil millones debido a fallas de seguridad en el Chevrolet Onix. El modelo obtuvo nota cero en pruebas de impacto lateral del Latin NCAP, poniendo en riesgo la seguridad de los consumidores brasileños.
En los últimos años, la seguridad automotriz se ha convertido en uno de los principales factores analizados por los consumidores antes de adquirir un vehículo nuevo.
Las pruebas de impacto y certificaciones garantizan que los modelos vendidos cumplan con requisitos mínimos para la protección de conductores y pasajeros.
No obstante, uno de los coches más populares de Brasil, el Chevrolet Onix, tuvo su seguridad cuestionada tras una prueba de impacto lateral que reveló preocupantes debilidades estructurales.
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De acuerdo con el portal Autoesporte, el caso resultó en una acción movida por el Ministerio Público Federal (MPF), que pide la condena de General Motors (GM) y la indemnización de consumidores afectados.
La principal base de la solicitud es la prueba de impacto lateral realizada en 2017 por el Latin NCAP, en la que el Chevrolet Onix, entonces el coche más vendido del país, recibió nota cero.
Según el órgano, la estructura del modelo ofrecía protección marginal al abdomen y protección deficiente al pecho de los ocupantes.
La denuncia involucra cerca de 1 millón de unidades vendidas entre 2012 y 2018, y la indemnización solicitada puede superar R$ 2,5 mil millones.
Latin NCAP y las fallas del Chevrolet Onix
El Latin NCAP (Programa de Evaluación de Automóviles Nuevos para América Latina y el Caribe) es una entidad independiente que prueba la seguridad de los vehículos comercializados en la región.
A pesar de no ser un órgano regulador, sus evaluaciones son utilizadas como referencia mundial. En la prueba realizada en 2017, el Onix obtuvo el peor resultado posible: nota cero en protección lateral.
En ese momento, el modelo no contaba con refuerzos estructurales suficientes para garantizar la seguridad de los ocupantes en caso de colisiones laterales.
El impacto evidenció una deformación significativa de la cabina, dejando a los pasajeros vulnerables a heridas graves.
A pesar de ser el coche más vendido de Brasil en ese período, el vehículo falló en un aspecto esencial para la protección de los consumidores.
No obstante, el Chevrolet Onix no fue el único en presentar resultados negativos en el Latin NCAP.
Modelos como Fiat Argo y Cronos, Ford Ka, Citroën C3, C3 Aircross, Hyundai HB20, además de los Renault Sandero, Logan y Stepway, también tuvieron un desempeño insatisfactorio en las pruebas.
General Motors y la homologación oficial
A pesar del resultado negativo en la prueba del Latin NCAP, es importante resaltar que el Chevrolet Onix cumplía con las normas de seguridad vigentes en Brasil entre 2012 y 2018.
La homologación de los vehículos vendidos en el país es realizada por las montadoras en conjunto con órganos reguladores, como Inmetro.
Por lo tanto, legalmente, la GM estaba en conformidad con los requisitos de la época.
General Motors no negó que la protección lateral del Onix era inferior, pero argumentó que el modelo fue producido de acuerdo con las regulaciones brasileñas vigentes en el periodo.
La montadora también destacó que, posteriormente, reforzó la estructura del coche, incluyendo una columna B de acero de estampado en caliente, más resistente a impactos laterales.
A pesar de las modificaciones, el MPF sostiene que la montadora sabiendo de las deficiencias del vehículo, solo tomó medidas tras la repercusión negativa de la prueba del Latin NCAP.
Además, el órgano señala que vehículos fabricados en Brasil, pero exportados a otros mercados, recibían refuerzos estructurales adicionales que no estaban presentes en los modelos vendidos internamente.
La solicitud del MPF y los valores de indemnización
La acción presentada por el MPF contra General Motors fue interpuesta en 2020, por el fiscal de la República en Uberlândia, Cléber Neves, y por el promotor de Justicia Fernando Martins.
En el proceso, los autores argumentan que, aunque cumplieran con los requisitos legales de la época, el Chevrolet Onix no ofrecía un nivel adecuado de seguridad para los consumidores brasileños.
Con ello, el MPF solicita un recall de las unidades producidas entre 2012 y el 14 de enero de 2018.
El objetivo sería realizar las reparaciones necesarias en los laterales del vehículo, de forma gratuita, garantizando que los modelos tengan el mismo nivel de seguridad exigido actualmente.
Además del recall, el órgano solicita el pago de una indemnización millonaria. El cálculo considera que, entre 2012 y 2018, la GM facturó aproximadamente R$ 49,8 mil millones con las ventas del Onix.
El MPF sugiere una indemnización basada en el 5% de la facturación bruta, resultando en un monto superior a R$ 2,5 mil millones. La cantidad sería distribuida de la siguiente manera:
- R$ 100 mil para los familiares de víctimas fatales en accidentes con impacto lateral;
- R$ 50 mil para cada consumidor que comprobadamente sufrió daños físicos en colisiones laterales;
- El resto del monto se destinaría al daño moral colectivo, siendo depositado en el Fondo de Derechos Difusos en caso de no haber comprobación individual de los daños.
El avance del proceso
El proceso, inicialmente protocolado en Minas Gerais, fue transferido al Distrito Federal debido a su relevancia nacional.
Actualmente, el caso está bajo la responsabilidad del fiscal de la República Anselmo Cordeiro Lopes, quien firmó la manifestación enviada recientemente a la Justicia.
Ahora, el MPF pide que la Justicia anticipe el juicio del litigio, es decir, que tome una decisión sin la necesidad de nuevas pruebas o audiencias.
Si la solicitud es aceptada, General Motors podría ser condenada sin la realización de nuevas etapas procesales.
Si la Justicia decide a favor del MPF, la GM podría enfrentar uno de los mayores recalls de la historia del sector automotriz brasileño, además de tener que asumir una indemnización millonaria.
La resolución del caso podría impactar no solo a los propietarios del Chevrolet Onix, sino también al futuro de las regulaciones de seguridad vehicular en Brasil.


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