El 5G transmite datos en frecuencias cercanas a las del Wi-Fi, pero ¿será que estas ondas pueden afectar nuestro cuerpo? Descubre cómo esta tecnología actúa en el ambiente a nuestro alrededor.
Mientras lees este artículo, ondas electromagnéticas atraviesan tu cuerpo incesantemente. Desde la luz que ilumina el ambiente hasta la señal de Wi-Fi que permite tu conexión con internet, todo funciona con base en estos paquetes de energía invisibles, conocidos como fotones, que viajan en ondas electromagnéticas. Esta forma de radiación es, literalmente, lo que hace que el mundo moderno funcione.
Desde las señales enviadas por satélites en órbita hasta la tecnología Bluetooth que conecta tu celular con la radio del coche, las ondas electromagnéticas están en todas partes. Pero aunque estamos constantemente sumergidos en este tipo de energía, no toda radiación es peligrosa. Y es precisamente aquí donde comienza la confusión en torno al 5G.
El Espectro Electromagnético y la Frecuencia de las Ondas
El espectro electromagnético es una franja que va desde ondas de radio de baja frecuencia hasta rayos gamma, altamente energéticos. Todas estas ondas viajan a la velocidad de la luz, pero difieren principalmente por la frecuencia, medida en hertzios (Hz), que representa el número de oscilaciones por segundo.
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Por ejemplo, la luz visible — que es la única parte del espectro que podemos ver — está entre 430 y 750 terahercios (THz), es decir, billones de oscilaciones por segundo. Ya las ondas utilizadas en celulares y redes Wi-Fi, como las del 4G, 5G y enrutadores, operan en frecuencias mucho menores, entre cientos de megahercios (MHz) y pocos gigahercios (GHz).
La diferencia entre estas frecuencias tiene un impacto directo en la cantidad de energía transportada por cada onda. Cuanto mayor es la frecuencia, mayor es la energía — y, con ella, mayor el potencial de causar daños biológicos.
Radiación Ionizante vs. Radiación No Ionizante
La radiación ionizante — como los rayos ultravioleta (UV), rayos X y rayos gamma — posee energía suficiente para remover electrones de los átomos, un proceso que puede dañar moléculas importantes como el ADN, llevando a mutaciones genéticas y al desarrollo de enfermedades graves.
Por otro lado, la radiación no ionizante — donde se incluyen las ondas de radio, microondas, infrarrojo y la propia luz visible — no posee energía suficiente para causar este tipo de daño. Esto incluye, por lo tanto, todas las tecnologías de comunicación como Wi-Fi, Bluetooth, 4G y 5G.
¿El 5G es Peligroso?
La tecnología 5G opera, actualmente, en frecuencias cercanas a 3,5 GHz — exactamente entre las frecuencias utilizadas por las redes Wi-Fi domésticas de 2,4 GHz y 5 GHz. Comparado con la luz visible, que tiene frecuencias mil veces mayores, las ondas del 5G son mucho menos energéticas.
A pesar de que parte de la población expresa preocupaciones sobre los posibles efectos del 5G en la salud, ninguna evidencia científica sólida hasta hoy ha asociado estas frecuencias al desarrollo de enfermedades graves. Diversas organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Internacional de Protección contra Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP), ya se han manifestado afirmando que, dentro de los niveles recomendados, la exposición a las ondas del 5G no representa riesgo para la salud humana.
¿Pero el Microondas No Calienta Comida Con Ondas?
Sí, y ese es un excelente ejemplo de cómo diferentes frecuencias afectan los tejidos de manera diferente. El microondas calienta los alimentos porque actúa en una frecuencia específica (~2,45 GHz) que excita moléculas de agua, haciéndolas vibrar y generar calor. Sin embargo, esto requiere altas potencias concentradas en un espacio cerrado — lo que está muy lejos de la realidad de la exposición cotidiana a las redes de comunicación inalámbricas, que utilizan potencias mucho menores y están dispersas en el ambiente.
El 5G No Representa Riesgo Para Su Salud
La idea de que las ondas utilizadas por el 5G pueden causar enfermedades graves proviene de una confusión común entre diferentes tipos de radiación. El miedo es comprensible — toda nueva tecnología trae cuestionamientos —, pero los datos científicos disponibles hoy son claros: las ondas del 5G no tienen energía suficiente para causar daños al ADN.
Esto no significa que la tecnología deba estar exenta de estudios — es fundamental continuar investigando los posibles efectos de exposiciones prolongadas, como hacemos con cualquier innovación tecnológica. Pero el miedo específico sobre riesgos para la salud no encuentra respaldo en la ciencia actual.
Si te interesa más este tema y deseas profundizar tus conocimientos, consulta las fuentes confiables a continuación:
- Organización Mundial de la Salud – FAQ sobre 5G y salud
- ICNIRP – Comisión Internacional sobre Radiación No Ionizante
- ANATEL – Información sobre 5G en Brasil
- Instituto Nacional de Cáncer – Radiación Ionizante


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