En Pará, productores rurales y el gobierno iniciaron la identificación obligatoria de millones de bovinos en un territorio con cerca de 25 millones de cabezas para contener la deforestación, mejorar exportaciones e impulsar una ganadería más sustentable
En el corazón de la Amazonía brasileña, vastas áreas antes cubiertas por una de las mayores biodiversidades del planeta dieron lugar a pastizales destinados a la cría de ganado. El paisaje ha cambiado a lo largo de las décadas y ha pasado a reflejar el avance de la ganadería sobre el bosque.
Pará, con 1,2 millones de kilómetros cuadrados, se ha convertido en uno de los mayores polos ganaderos del país desde los años 70, cuando políticas públicas incentivaron la ocupación y la deforestación para la formación de pastos.
Hoy, la actividad es uno de los motores económicos del estado, detrás solo de la minería. Al mismo tiempo, se ha convertido en el foco central de debates ambientales, comerciales y climáticos.
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El sector sucroenergético avanza con tecnología agrícola, pero la productividad agrícola aún preocupa.
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La cáscara de huevo que casi todo el mundo tira está compuesta por alrededor del 95% de carbonato de calcio y puede ayudar a enriquecer el suelo cuando se tritura, liberando nutrientes lentamente y siendo reutilizada en huertos y jardines domésticos.
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El agua que casi todo el mundo tira después de cocinar papas contiene nutrientes liberados durante la preparación y puede ser reutilizada para ayudar en el desarrollo de plantas cuando se usa correctamente en la base de huertos y macetas, sin costo adicional y sin cambiar la rutina.
Ante la presión internacional y las pérdidas de mercado, una transformación comenzó a ganar escala en las granjas de la región.
La expansión de la ganadería que cambió el paisaje de la Amazonía
El estado tiene cerca de 20 millones de hectáreas de pastizales ocupadas por poco menos de 25 millones de bovinos y búfalos, un rebaño comparable al de Australia.
Datos recientes indican un aumento del 54% de la deforestación para la formación de pastos en los últimos cuatro años dentro del bioma amazónico.
Estudios señalan que al menos la mitad del ganado se cría en áreas deforestadas ilegalmente, un factor que compromete las exportaciones y reduce la competitividad internacional.
Mercados como Europa, Corea del Sur y Japón han comenzado a imponer restricciones, presionando a productores y autoridades locales.
Este escenario encendió una alerta económica además de la ambiental.
La identificación obligatoria del ganado puede ser un punto de inflexión
Para revertir pérdidas y controlar el origen de la producción, el gobierno estatal anunció la implementación de la trazabilidad obligatoria de bovinos y búfalos.
El objetivo es concluir la identificación total del rebaño para finales de la década, anticipando en seis años la meta nacional prevista para 2032.
La medida permitirá seguir toda la cadena productiva, desde el nacimiento hasta el sacrificio, dificultando la comercialización de animales vinculados a la deforestación ilegal.
Ambientalistas y líderes del sector clasifican la iniciativa como un posible punto de inflexión en la lucha contra la deforestación en la Amazonía.
Para viabilizar la adhesión de pequeños productores, se están distribuyendo alrededor de dos millones de aretes electrónicos a través de asociaciones institucionales.

Técnicas regenerativas comienzan a cambiar la lógica de la producción
Paralelamente a la trazabilidad, los productores adoptan prácticas regenerativas enfocadas en la recuperación del suelo y en el aumento de la productividad sin abrir nuevas áreas.
Entre las estrategias se encuentran la siembra de árboles para dar sombra al ganado y sistemas agroforestales que combinan ganadería con cultivos comerciales.
La diversificación incluye cacao y açaí, creando nuevas fuentes de ingresos y reduciendo la dependencia exclusiva de la carne.
Áreas cercanas a ríos también han estado siendo recuperadas, contribuyendo a la adaptación al clima más cálido y seco de la región.
El detalle que más llama la atención es que los productores vecinos han comenzado a replicar los métodos tras observar resultados prácticos.
Pastoreo de ultra alta densidad mejora el suelo y reduce la presión por deforestación
Otra técnica que ha ganado espacio es el pastoreo rotacionado de ultra alta densidad.
El método concentra un gran número de animales en un área durante un corto período antes de la transferencia a otro espacio.
Este manejo estimula la biología del suelo, mejora la fertilidad y aumenta la capacidad de retención de carbono.
La distribución uniforme de excrementos y orina también reduce la necesidad de fertilizantes químicos.
En algunas propiedades, el cambio de la variedad de pasto adaptada al clima amazónico ha eliminado por completo el uso de fertilizantes industriales.
Alimentación estratégica y reducción de metano entran en el radar
Grandes granjas también han comenzado a invertir en suplementación alimentaria con subproductos agrícolas, como maíz y sorgo.
Además de acelerar el aumento de peso, la estrategia reduce el tiempo de permanencia del animal en el pasto.
Pruebas con raciones que disminuyen la emisión de metano entérico ya están en marcha.
Según especialistas, estas prácticas reducen dióxido de carbono y metano por kilo de carne producido.
La ganadería representa alrededor de dos tercios de las emisiones de metano de la agricultura, lo que amplía la relevancia de estas soluciones.
Suelo recuperado puede secuestrar carbono a gran escala
Investigaciones indican que los pastizales bien manejados pueden almacenar de dos a cuatro toneladas de carbono por hectárea por año.
En sistemas integrados con árboles, la capacidad de secuestro puede ser aún mayor debido a la biomasa arbórea.
El Plan Nacional de Agricultura de Bajo Carbono estima que la recuperación de pastizales y la adopción de sistemas integrados pueden mitigar alrededor de 186 millones de toneladas de CO2 equivalente hasta 2030.
La meta implica restaurar hasta 40 millones de hectáreas en el país.
A pesar de un posible aumento del rebaño, la reducción de la deforestación tiende a compensar parte de las emisiones totales.
Tecnología, satélites y datos en tiempo real entran en la ganadería
Las soluciones digitales también comienzan a apoyar la transición sostenible.
Datos de satélites y modelado de biomasa permiten identificar dónde y cuándo debe pastar el ganado.
El consumo de gramíneas más jóvenes y nutritivas reduce las emisiones de metano y mejora la eficiencia alimentaria.
Proyectos piloto están previstos en más de 100 lugares en América Latina y África.
La información debe ser disponible en plataformas abiertas, ampliando el acceso de los productores.
La transformación de la ganadería en Pará reúne trazabilidad, tecnología y manejo regenerativo en un intento concreto de conciliar producción y conservación. La escala del rebaño, sumada a la presión internacional y a las nuevas exigencias del mercado, hace de este cambio un movimiento estratégico que puede redefinir el futuro de la carne producida en la Amazonía.
Comenta tu opinión: ¿crees que la ganadería sustentable puede frenar la deforestación sin reducir la producción?

Kd à Embrapa, Emater, Senar e outros órgãos pra auxiliar os produtores? Tem que ter uma assistência aos produtores. Diferentemente do que estão fazendo com os produtores de outras regiões que estão sendo expulsos de suas propriedades e tendo seus animais roubados.