En el agreste potiguar, vigilante levanta Titanic de cemento y piedra; obra creativa ya atrae turistas y promete convertirse en atracción cultural
Hace cinco años, un vigilante decidió transformar un sueño inusitado en realidad. En el agreste de Río Grande del Norte, a 200 km del mar, levanta una “réplica” del Titanic con recursos propios y la ayuda de su esposa. La obra llama la atención por la dedicación y la creatividad en el interior nordestino.
La construcción del sueño
Jailson Gomes dos Santos, 52 años, trabaja como vigilante hace dos décadas. Aprovecha sus vacaciones y fines de semana para levantar el “barco” de piedra, arena y cemento en Santa Cruz (RN), en la comunidad de San Francisco de Asís.
El municipio tiene poco más de 40 mil habitantes y ha ganado un nuevo punto de curiosidad turística con la obra.
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El terreno de 100 metros cuadrados alberga también una casa de veraneo. La estructura ya alcanza siete metros de altura y 20 de longitud.
Todo comenzó como un proyecto simple de mirador, pero cambió de rumbo tras la sugerencia de una conductora de aplicación, que vio en la forma de las piedras la semejanza con un barco.
Sacrificios personales
Sin apoyo financiero, el vigilante financia la construcción con recursos de su propio bolsillo. Muchas veces, deja de comprar productos básicos para invertir en la obra. “Dejo incluso de comprar carne para gastar en el Titanic”, afirma. Este esfuerzo muestra la determinación de Santos en concluir el proyecto.
Además, la rutina es intensa. Trabaja todas las noches como vigilante y, durante el día, se dedica al barco. Se define como un “albañil amateur” y no escatima esfuerzos para ver la obra avanzar. “Es mi sueño”, resume.
El trabajo no es solitario. Su esposa, Maria de Lima Rocha, de 62 años, comparte la tarea y él la llama “retroexcavadora”. La pareja lleva junta 30 años y no tiene hijos.
Entre masa de cemento y piedras, construyen juntos no solo la réplica, sino también una historia de compañerismo y colaboración. “Ella se acerca a la obra y ayuda en todo”, bromea Santos.
Un barco que recibe visitantes
El “Titanic del agreste” comenzó a atraer visitantes incluso antes de estar concluido. Los fines de semana, familias y parejas visitan el lugar para tomar fotos y videos.
Muchos imitan la famosa escena de Jack y Rose, con los brazos abiertos en la proa, como en la película protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet.
Esta interacción dio vida al proyecto. El espacio, inicialmente solo una construcción, ahora también se ha convertido en un escenario de ocio y emoción. Personas de ciudades vecinas e incluso de otros estados ya han pasado por el lugar.
Capitán Jailson
Para recibir a los visitantes, Santos viste un uniforme de comandante. El uniforme fue un regalo de un amigo y hoy forma parte de la experiencia.
“Cuando me visto así y veo a los niños tomando fotos, me emociono y lloro mucho”, cuenta. En el lugar, altavoces reproducen música ambiental con la banda sonora del Titanic y el ruido de las olas, creando un clima de navegación.
Por lo tanto, cada detalle busca hacer la experiencia aún más cercana a un barco real. “Quiero que la persona sienta que está navegando”, explica el vigilante.
Costo y perseverancia para construir el Titanic
A pesar de reutilizar piedras dejadas por las obras de la carretera, Santos necesita gastar en arena, cemento y madera.
Ya ha utilizado más de un camión de cemento y varias cubetas de arena. Aun así, mantiene la determinación. “Pido a Dios salud y coraje para terminar. Un día llegaré allá”, afirma.
La visita es gratuita, pero no descarta cobrar una tarifa simbólica en el futuro. La idea es invertir en la finalización y el mantenimiento del espacio, en caso de conseguir apoyo.
Reconocimiento oficial
La Alcaldía de Santa Cruz ya observa el proyecto con interés. La secretaria de Turismo, Jozy Carvalho, considera la obra una expresión de la identidad popular.
Según ella, el municipio puede ofrecer divulgación y orientación, además de buscar asociaciones. “Es cultura viva, la prueba de que el turismo también nace del alma del pueblo”, afirma.
Además, Carvalho destacó que la obra es motivo de orgullo para la ciudad. Para ella, el “Titanic del agreste” complementa el recorrido turístico ya consolidado en torno a la estatua de Santa Rita de Cássia, considerada la más grande del mundo dedicada a un santo.
“Cualquier novedad que surja puede enriquecer la experiencia de quienes visitan Santa Cruz”, refuerza.
Sueño de proyección nacional
El deseo de Santos es ver el proyecto reconocido a nivel nacional e incluso internacional. Cree que el barco puede convertirse en una atracción turística relevante.
“Quiero que algún día el mundo conozca la obra”, dice el vigilante, ya apodado “capitán Jailson” por los visitantes.
Mientras tanto, sigue levantando piedra sobre piedra su Titanic sertanejo. Entre sacrificios, emoción y perseverancia, la obra va tomando forma y conquistando cada vez más curiosos.
Lo que nació de un montón de piedras hoy es visto como símbolo de creatividad y pasión en el agreste potiguar.
Con información de UOL.
Más hechos inusuales: 60% de los habitantes de esta ciudad viven bajo tierra y la razón es sorprendente

En el corazón árido de Australia, Coober Pedy se ha convertido en símbolo de resistencia y creatividad. Ante temperaturas que alcanzan los 52°C, la población encontró en el subsuelo la mejor forma de sobrevivir. La mayoría vive en casas excavadas en las rocas, solución que garantiza confort térmico y economía.
Esta elección, que parece excéntrica, puede señalar caminos para el futuro de las ciudades en un mundo más cálido.
Ubicada a casi 850 km de Adelaide, Coober Pedy impresiona por su paisaje singular. Pirámides de arena marcan el suelo, resultado directo de la minería de ópalo.
Estos montículos también indican la presencia de viviendas subterráneas. Tubos blancos de ventilación son las señales más visibles de vida en el subsuelo.
Alrededor del 60% de los 2,5 mil habitantes viven en casas dentro de las rocas, adaptándose al ambiente hostil del desierto.
El calor que obliga a innovar
En verano, las temperaturas alcanzan niveles insoportables. Las aves caen del cielo y los equipos electrónicos deben guardarse en refrigeradores.
En invierno, vivir bajo tierra puede parecer extravagante, pero en medio del calor, esta decisión se muestra esencial. La estabilidad térmica del subsuelo garantiza condiciones de vida que serían inviables en la superficie.
La práctica de refugiarse bajo la tierra no es nueva. Pueblos antiguos recurrieron a este recurso en diferentes partes del mundo.
Herramientas encontradas en Sudáfrica y vestigios de neandertales en Francia confirman esta estrategia milenaria. Hasta los chimpancés en Senegal han sido observados buscando cuevas en días de calor extremo.
Uno de los ejemplos más impresionantes es la ciudad subterránea de Derinkuyu, en Turquía, descubierta en 1963.
Capaz de albergar a 20 mil personas, contaba con establos, iglesias y pozos de ventilación. El clima constante de 13°C en el subsuelo hacían la vida más cómoda y segura.
Las ventajas de vivir en el subsuelo
En Coober Pedy, la temperatura de las casas subterráneas se mantiene estable alrededor de 23°C. Mientras que el calor en la superficie puede ser sofocante, el interior de las viviendas se mantiene agradable durante todo el año.
Esta condición reduce la necesidad de energía eléctrica, haciendo el estilo de vida más barato. Jason Wright, un residente local, explica que vivir sobre el suelo conlleva altos gastos en calefacción y refrigeración, algo impracticable para muchos.
Además de la economía, el valor de las propiedades subterráneas es sorprendentemente accesible. Casas de tres habitaciones pueden costar 40 mil dólares australianos, muy por debajo de los 700 mil que se cobran en Adelaide.
Otro beneficio inesperado es la ausencia de insectos, ya que las moscas evitan entrar en ambientes oscuros y fríos. El silencio y la falta de contaminación lumínica hacen la vida subterránea aún más atractiva.
Casas de lujo subterráneas
Aunque muchas viviendas son simples, algunas se destacan por su lujo. Existen casas con piscinas subterráneas, salas de juegos y grandes baños.
Un residente llegó a construir un “castillo”, con 50 mil ladrillos expuestos y puertas en arco. Wright afirma que hay verdaderas sorpresas escondidas bajo la ciudad, visibles solo para invitados.
Incluso la seguridad contra pequeños temblores se menciona como una ventaja, ya que las vibraciones pasan desapercibidas bajo el suelo.
La roca que facilita todo
Uno de los secretos de Coober Pedy está en el tipo de roca. La arenisca y siltito locales son suaves y fáciles de excavar, muchas veces incluso con la uña.
Esta característica permitió que los residentes ampliaran las casas con herramientas simples o aprovecharan minas abandonadas como base.
Hoy, máquinas modernas aceleran el proceso, removiendo metros cúbicos de roca por hora. La estructura se mantiene estable sin necesidad de refuerzos adicionales, posibilitando salones amplios y creativos.
Curiosamente, la minería ocasional aún da sorpresas. Un residente encontró un gran ópalo al abrir espacio para una ducha.
Un hotel descubrió piedras valoradas en 1,5 millones de dólares durante una reforma. En Coober Pedy, excavar significa tanto vivir como tener la oportunidad de enriquecerse.
Dónde este modelo no funciona
A pesar de sus beneficios, la vida subterránea no puede aplicarse en cualquier lugar. Regiones húmedas enfrentan serios desafíos.
El metro de Londres, por ejemplo, necesitó varias capas de impermeabilización en el siglo XIX. Aun así, los problemas de moho persisten.
Cavernas en Israel, construidas en roca porosa, sufren con humedad duplicada, volviendo los espacios inhóspitos.
En Coober Pedy, el escenario es diferente. La ciudad se encuentra sobre arenisca seca, que permite la circulación de aire a través de los pozos de ventilación.
Esto garantiza confort y evita la deterioración causada por la humedad. El clima árido hace de la región un caso especial, difícil de replicar en lugares más húmedos.
Los riesgos y el futuro
Aunque existen relatos de derrumbes ocasionales, como el que afectó la antigua casa de Barry Lewis, del centro turístico local, los residentes consideran la vida subterránea segura.
Wright refuerza que la experiencia compensa cualquier preocupación. Para él, basta sentir el calor de 50°C en la superficie para valorar el refugio fresco de su casa.
El ejemplo de Coober Pedy muestra la capacidad humana de adaptarse a condiciones extremas. Con el avance del cambio climático, soluciones similares pueden ganar espacio en otras partes del mundo.
El subsuelo, visto muchas veces como una alternativa curiosa, puede convertirse en una respuesta práctica a un planeta cada vez más cálido.
Así, si nuevas olas de calor se propagan, otras ciudades quizás sigan el modelo australiano. Pirámides de arena similares a las del desierto australiano pueden surgir en diferentes regiones, marcando un futuro en el que vivir bajo tierra deje de ser una excepción y pase a ser una estrategia esencial de supervivencia.
Con información de Gazeta de São Paulo.



Quantas pessoas esse **** poderia ter ajudado ?
Acreditem quando alguem lhes dizer que a imbecilidade e **** do brasileiro sao gigantescas.