Pez brasileño sorprende al andar fuera del agua, respirar por el intestino y sobrevivir en lodo sin oxígeno. Conozca al pez gato caminante, una de las adaptaciones más extremas de la naturaleza.
En ríos, pantanos y áreas inundadas de Brasil existe un pez que parece desafiar todo lo que aprendimos sobre la vida acuática. Él no solo sobrevive en aguas pobres en oxígeno, sino que también camina fuera del agua, traga aire para respirar y además construye nidos flotantes de espuma para proteger a sus crías. Hablamos del pez gato caminante, popularmente conocido como tamoatá — un verdadero símbolo de adaptación extrema de la naturaleza sudamericana.
Un pez que ignora las reglas básicas de la biología
El tamoatá, nombre popular de Hoplosternum littorale, pertenece al grupo de los bagres y llama la atención desde el principio por su cuerpo recubierto por placas óseas, que funcionan como una verdadera armadura natural. Esta protección no es solo estética: permite que el pez se arrastre por el fondo lodoso e incluso atraviese áreas inundadas con poca agua sin sufrir lesiones graves.
Pero lo que realmente hace extraordinario al pez gato caminante es su relación con el oxígeno. En ambientes donde otros peces literalmente se ahogan, el tamoatá sigue activo — y muchas veces domina el espacio.
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Respiración por el intestino: una adaptación radical
A diferencia de la mayoría de los peces, el tamoatá no depende exclusivamente de las branquias. Ha desarrollado un sistema de respiración aérea complementaria, basado en un intestino altamente vascularizado. Funciona así: el pez sube a la superficie, traga aire atmosférico y este oxígeno es absorbido directamente por las paredes del intestino.
Este mecanismo le permite sobrevivir en estanques estancados, pantanos, igarapés y áreas de inundación prácticamente sin oxígeno disuelto. En períodos de sequía, cuando el agua desaparece o se convierte en lodo, el tamoatá simplemente no muere — se adapta.
Es precisamente esta capacidad lo que dio origen al apodo popular de “pez que anda”.
¿Él realmente anda fuera del agua?
De cierta forma, sí. El pez gato caminante puede desplazarse en terrenos húmedos e inundados usando el movimiento de su cuerpo y el apoyo de sus aletas pectorales. Esto no significa largas caminatas en suelo seco, sino la habilidad de migrar entre charcos, pantanos y áreas inundadas, algo crucial para su supervivencia en ambientes inestables.
Esta característica explica por qué el tamoatá puede colonizar regiones donde otros peces simplemente no llegan.
Un ingeniero de la reproducción: el nido de espuma
Otro comportamiento que intriga a los investigadores es la manera en que el tamoatá se reproduce. Durante la temporada de lluvias, el macho construye nidos flotantes hechos de espuma y fragmentos vegetales. Estos nidos quedan atrapados en la vegetación y funcionan como una incubadora natural.
Dentro de esta estructura, los huevos permanecen protegidos de depredadores y con mayor acceso al oxígeno. El macho vigila el nido activamente, aumentando las posibilidades de supervivencia de las larvas. Es una estrategia sofisticada, rara entre los peces de agua dulce brasileños.
Dónde vive el pez gato caminante en Brasil
El tamoatá está ampliamente distribuido por América del Sur, con fuerte presencia en Brasil. Ocurre en:
- Bacias amazónicas
- Regiones de várzea y campos inundados
- Lagunas, pantanos y áreas pantanosas
- Sistemas fluviales del Norte, Nordeste y Centro-Oeste
Su preferencia por ambientes extremos hace que sea abundante en lugares poco explorados por otras especies.
Importancia ecológica y alimentaria
A pesar de ser muchas veces subestimado, el pez gato caminante tiene un papel importante en los ecosistemas acuáticos. Actúa como reciclador natural, alimentándose de detritos orgánicos, pequeños invertebrados y restos en el fondo de los ríos, ayudando a mantener el equilibrio ambiental.
En algunas regiones de Brasil, especialmente en el Norte, el tamoatá también es consumido en la alimentación tradicional, formando parte de la pesca artesanal. Aunque no es un pez valorado comercialmente como las grandes especies amazónicas, es fundamental para las comunidades ribereñas.
Un sobreviviente silencioso de la evolución
El pez gato caminante es la prueba viva de que la evolución no sigue caminos simples. Mientras muchos animales dependen de condiciones ideales para sobrevivir, el tamoatá prospera justamente en el caos: agua caliente, lodo, poco oxígeno y ambientes degradados.
No es rápido, no es grande y ni llamativo — pero es extremadamente eficiente. Un pez que respira por el intestino, camina fuera del agua y construye nidos de espuma no es solo curioso: es un recordatorio poderoso de la creatividad de la naturaleza.



Aqui no nordeste esse peixe se chama caboge
Eu conheço como cascudo