Este levantamiento realizado en Europa, inicialmente ocurrió por muestreo y terminó ampliándose
La empatía gana espacio central en los debates de la psicología contemporánea y de las ciencias del comportamiento. En un mundo marcado por polarizaciones, conflictos sociales y relaciones cada vez más mediadas por pantallas, la capacidad de comprender y compartir emociones ajenas ha pasado a ser vista como un elemento clave para la convivencia humana.
Más que un rasgo de personalidad, la empatía es considerada por muchos especialistas como una habilidad social esencial para el mantenimiento de sociedades cooperativas y emocionalmente saludables. En este contexto, investigaciones recientes han planteado una hipótesis curiosa: el periodo de nacimiento puede ejercer alguna influencia en el desarrollo de esta competencia.
Estudios publicados en revistas científicas de referencia, como el Journal of Personality and Social Psychology, indican que factores estacionales pueden impactar el desarrollo neurológico incluso en la fase gestacional y en los primeros meses de vida.
-
Satélites revelan bajo el Sahara un río gigante enterrado por miles de kilómetros: un estudio muestra que el mayor desierto cálido del planeta ya fue atravesado por un sistema fluvial comparable a los más grandes de la Tierra.
-
Científicos han capturado algo nunca visto en el espacio: estrellas recién nacidas están creando anillos gigantescos de luz mil veces mayores que la distancia entre la Tierra y el Sol y esto cambia todo lo que sabíamos sobre el nacimiento estelar.
-
Geólogos encuentran los rastros de un continente que desapareció hace 155 millones de años tras separarse de Australia y revelan que no se hundió, sino que se partió en fragmentos esparcidos por el Sudeste Asiático.
-
Samsung lanza aspiradora vertical inalámbrica con hasta 400W de succión y apuesta por IA para reconocer automáticamente esquinas, alfombras y diferentes superficies.
La investigación señala que variables ambientales, como la exposición a la luz solar, temperatura y niveles hormonales maternos, pueden influir en circuitos cerebrales relacionados con el comportamiento social y emocional.
Entre estos factores, la vitamina D aparece como uno de los elementos más relevantes, por desempeñar un papel importante en la formación y regulación de neurotransmisores asociados a la motivación, al humor y a la recompensa social.
Según los datos analizados, individuos nacidos durante la primavera y el inicio del verano presentaron, en promedio, puntajes más elevados en pruebas de percepción emocional y sensibilidad afectiva.
El levantamiento, realizado inicialmente con una amplia muestra europea y posteriormente replicado en centros de investigación del comportamiento, sugiere que las personas nacidas en los meses de abril, mayo y junio demuestran mayor facilidad para identificar emociones sutiles en expresiones faciales y tonos de voz.
Esta habilidad es considerada uno de los pilares de la empatía cognitiva, responsable de la comprensión racional del estado emocional del otro.
La reactividad negativa es menor para aquellos que tienen empatía

Otro punto destacado por los investigadores, como muestra un reportaje de Correio Braziliense, fue el menor índice de reactividad negativa observado en estos individuos. En situaciones de conflicto o estrés social, las personas nacidas en este periodo tienden a responder de forma menos impulsiva y agresiva, optando por estrategias más conciliadoras.
Esta característica está directamente relacionada con el control emocional y la capacidad de regular respuestas automáticas, funciones asociadas a áreas específicas del cerebro, como el córtex prefrontal.
Además, el estudio identificó una mayor facilidad para crear vínculos sociales. Según los investigadores, estos individuos suelen establecer relaciones de confianza en menos tiempo, demostrando apertura al diálogo y mayor sensibilidad a las necesidades emocionales ajenas.
Para el neurobiólogo James Sinclair, citado en la investigación, la empatía va más allá de la simple identificación emocional. “La empatía no es solo sentir lo que el otro siente, sino comprender la perspectiva ajena sin perder la propia identidad”, afirma el especialista.
A pesar de que los resultados llaman la atención, los propios científicos hacen hincapié en que el mes de nacimiento no determina, de forma definitiva, el nivel de empatía de una persona. Investigadores de la Universidad de Stanford refuerzan que la empatía es una habilidad profundamente moldeada por el entorno. Factores como el estilo de crianza, la calidad de las relaciones familiares, la educación emocional en la infancia y las experiencias sociales a lo largo de la vida ejercen una influencia mucho más significativa que cualquier variable biológica aislada.
El cerebro humano se reorganiza durante la vida
Estudios sobre neuroplasticidad sostienen esta visión al demostrar que el cerebro humano es capaz de reorganizarse a lo largo de la vida. Prácticas como la escucha activa, la participación en actividades voluntarias y el contacto frecuente con realidades diferentes estimulan áreas cerebrales ligadas a la compasión y a la toma de perspectiva. Estos cambios estructurales demuestran que la empatía puede ser desarrollada y fortalecida independientemente de la época del nacimiento.
Así, aunque los datos indican tendencias interesantes asociadas a los meses de abril, mayo y junio, la ciencia refuerza que la empatía no es un privilegio innato de unos pocos, sino una capacidad accesible para todos. En un escenario social cada vez más complejo, comprender los factores que influyen en el comportamiento humano puede ayudar a construir relaciones más saludables y una convivencia más empática, basada no solo en la biología, sino principalmente en las elecciones y experiencias a lo largo de la vida.

Seja o primeiro a reagir!