En Múnich, investigadores de la Universidad Técnica de Múnich realizaron la producción del aminoácido L-alanina a partir de CO2 con un proceso en varias etapas para crear proteína de forma sostenible, provocando reducción en el uso de tierra agrícola y llamando la atención del sector de biotecnología y alimentación animal.
Garantizar comida para una población mundial en constante crecimiento siempre ha sido un desafío. Cuando esta misión se cruza con la necesidad urgente de reducir impactos ambientales, el escenario se vuelve aún más complejo.
Ahora, un descubrimiento hecho en Alemania puede cambiar esta ecuación. Investigadores lograron transformar CO2, uno de los principales gases de efecto invernadero, en un aminoácido esencial para la producción de proteínas.
Lo que parecía imposible comienza a tomar forma concreta dentro de los laboratorios. Y el detalle que más llamó la atención es que el nuevo método requiere mucho menos área que la agricultura tradicional.
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Producción de aminoácido a partir de CO2 se convierte en un destacado en Alemania
El descubrimiento fue realizado por investigadores de la Universidad Técnica de Múnich, en el Campus Straubing de Biotecnología y Sostenibilidad.
El grupo liderado por el profesor Volker Sieber logró producir L-alanina, uno de los principales bloques que forman las proteínas, utilizando CO2 extraído de la atmósfera.
La innovación llama la atención porque la proteína utilizada en alimentos para animales, y también en productos sustitutos de la carne, normalmente depende de grandes áreas agrícolas, especialmente en el hemisferio sur. Este modelo tradicional exige vastas extensiones de tierra y puede generar impactos negativos en la biodiversidad.

Cómo funciona el proceso de fotosíntesis artificial en la práctica
El método desarrollado utiliza un concepto conocido como fotosíntesis artificial.
Primero, el CO2 capturado de la atmósfera se convierte en metanol. Esta etapa utiliza electricidad verde e hidrógeno.
Luego, el metanol pasa por un proceso en múltiples etapas con enzimas sintéticas, que transforman el compuesto en L-alanina. El sistema se denomina proceso enzimático sin células.
Según los investigadores, el rendimiento obtenido es muy elevado. Esto significa mayor eficiencia en la conversión y menos desperdicio.
Menos tierra, más eficiencia y menor impacto ambiental
Uno de los puntos más relevantes del descubrimiento está en la comparación con el cultivo tradicional.
Para producir la misma cantidad de L-alanina, el método artificial requiere mucho menos espacio físico, siempre que la energía utilizada provenga de fuentes renovables como solar o eólica.
El impacto puede ser significativo. Con menos tierra ocupada para la producción de proteína, la presión sobre las áreas agrícolas disminuye. Esto abre camino para una reducción en la huella ecológica de la producción de alimentos.
En un escenario de crecimiento poblacional global, esta eficiencia puede hacer la diferencia en los próximos años.
Bioeconomía y economía del hidrógeno ganan fuerza juntas
La producción de L-alanina es solo el primer paso.
Los científicos afirman que el objetivo ahora es producir otros aminoácidos a partir de CO2 utilizando energía renovable. La meta es ampliar el proceso y aumentar aún más la eficiencia.
Este avance es visto como un ejemplo concreto de la integración entre bioeconomía y economía del hidrógeno. La combinación de estas dos áreas puede acelerar soluciones sostenibles para la industria de alimentos y energía.
La investigación fue publicada el 23 de enero de 2023 en la revista científica Chem Catalysis, con DOI 10.1016 checat 2022 100502.
El desarrollo muestra que transformar gas de efecto invernadero en proteína no es solo teoría. La tecnología ya está en práctica y puede cambiar la forma en que el mundo produce alimentos, reduciendo impactos ambientales y aumentando la eficiencia productiva.
¿Crees que la producción de proteína a partir de CO2 puede sustituir parte de la agricultura tradicional en el futuro? Deja tu opinión en los comentarios.

Tenho mestrado em Biotecnologia e não desmereço estas novas tecnologias. Porém sou sul americana, brasileira, um dos maiores países produtores de grãos para ração e de animais de corte para o mundo , e NÃO acredito que estas tecnologias possam substituem a agricultura. A alimentação de um organismo exige muito mais que proteínas e carbohidratos. Necessita dos micro e micronutrientes, vitaminas, fibras, gorduras, etc. Além de que a pressão sobre o uso do solo não ocorre por causa da demanda de alimentos, mas sim por causa da má gestão de terras: desmatam-se florestas consumidoras de CO2 para agricultura e pecuária em larga escala, mas se abandonam terras degradadas inutilizadas pelo manejo incorreto. A solução está na recuperação de áreas degradadas e utilização/desenvolvimento de técnicas mais eficientes de manejo da agricultura. Tanto para alimentação quanto para o agronegócio.
Infelizmente o artigo não permite que consigamos avaliar se as informações podem ter verossímilidade ou não, pois são omitidas muitas informações essenciais tais como de onde vem o «N» e «S» para a «construção» da proteína, quanto de energia é gasta por unidade produzida e custo dessa produção, dizer que a mesma é viável e resgata carbono mas não considera que a forragem resgata C da atmosfera (de forma mais eficiente e sem custos para a humanidade), e pelo que coloca deixa claro que se usarmos a energia de fontes tradicionais torna-se muito mais emissora de CO2!