Investigadores aplicaron la técnica de sinterización en frío para resolver desafíos relacionados con las altas temperaturas y desarrollar electrolitos de estado sólido con alta conductividad, mejorando el rendimiento de las baterías de vehículos eléctricos
Durante años, baterías de iones de litio han impulsado desde smartphones hasta vehículos eléctricos. Sin embargo, su dependencia de electrolitos líquidos siempre ha planteado preocupaciones sobre la seguridad.
La inestabilidad de los líquidos puede generar riesgos de incendio, lo que motivó la búsqueda de alternativas más seguras.
Ahora, investigadores de la Penn State están apostando por una solución: los electrolitos de estado sólido (SSEs).
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Estos nuevos materiales pueden revolucionar el mercado de electrónica de consumo y la industria de vehículos eléctricos, brindando mayor seguridad y fiabilidad.
Baterías de estado sólido: ¿cómo funcionan?
Las baterías de estado sólido se diferencian de las tradicionales de iones de litio por utilizar electrolitos sólidos en lugar de líquidos.
Según Hongtao Sun, profesor asistente de ingeniería industrial y de manufactura de Penn State, el cambio es simple, pero esencial.
“Las baterías recargables contienen dos electrodos internos: un ánodo de un lado y un cátodo del otro”, explicó Sun. “Los electrolitos sirven como un puente entre estos dos electrodos, proporcionando un transporte rápido para la conductividad. Las baterías de iones de litio usan electrolitos líquidos, mientras que las baterías de estado sólido utilizan SSEs.”
Estos nuevos electrolitos traen ventajas importantes. La estabilidad y la seguridad son superiores a las soluciones tradicionales.
Aun así, existen barreras que aún impiden la aplicación comercial a gran escala. El principal desafío es asegurar que los electrolitos sólidos se produzcan de manera eficiente y con alta conductividad.
Superando barreras con la sinterización en frío
Una gran dificultad en la fabricación de los SSEs radica en las altas temperaturas necesarias para procesar los materiales cerámicos. Este requisito perjudica la eficiencia y puede inviabilizar la producción en masa.
Para sortear este problema, el equipo de Penn State apostó por una técnica innovadora: la sinterización en frío.
El método combina presión y una pequeña cantidad de solvente líquido para formar compósitos cerámico-poliméricos a temperaturas mucho más bajas que las tradicionales.
“El proceso se llama ‘frío’ porque opera a temperaturas mucho más bajas que la sinterización tradicional”, explicó Sun. “Usamos presión y una pequeña cantidad de solvente líquido para completar el proceso, haciéndolo mucho más eficiente en términos de energía.”
Este enfoque permite la creación de compósitos altamente conductores, como el LATP-PILG, mejorando la eficiencia de las baterías sin comprometer el material.
LATP-PILG: una innovación en el transporte de iones
Los electrolitos sólidos tradicionales, compuestos por granos policristalinos, enfrentan dificultades para transportar iones. Esta limitación reduce el rendimiento de las baterías.
El equipo de Sun superó esta barrera al combinar cerámica LATP con un gel líquido polielemental (PILG). Este nuevo compuesto mejora la conducción de iones, utilizando límites diseñados y evitando las fallas comunes en las interfaces naturales.
“Uno de los desafíos de fabricación de los SSEs compuestos basados en LATP es que la temperatura de sinterización de la cerámica es tan alta que quema cualquier aditivo, como el compuesto polimérico, antes de que la cerámica pueda ser densificada”, explicó Sun. “Por eso, tuvimos que implementar la sinterización en frío, para mantener las temperaturas mucho más bajas.”
Con este avance, fue posible crear un electrolito sólido que funciona de manera eficiente a temperatura ambiente, ofreciendo una conductividad iónica superior.
Mayor estabilidad y más energía
Además de mejorar la conducción de iones, el nuevo SSE desarrollado presenta una amplia ventana de tensión, algo fundamental para aumentar el rendimiento de las baterías.
“Además de la conductividad mejorada, nuestro SSE de compuesto de polímero en cerámica mostró una ventana de tensión muy amplia, entre 0 y 5,5 voltios”, destacó Sun. “La gran ventana de tensión permite el uso de cátodos de alta tensión, permitiendo que la batería genere más energía en general.”
Esta ganancia en eficiencia y energía coloca a las baterías de estado sólido como candidatas fuertes para reemplazar las tecnologías actuales en smartphones, vehículos eléctricos y otras aplicaciones.
Aplicaciones más allá de las baterías
El impacto de la técnica de sinterización en frío puede ir mucho más allá del sector de baterías. Sun cree que el método podría usarse en otros campos, como en la producción de semiconductores, donde los materiales compuestos cerámicos de alta calidad son muy valorados.
Sin embargo, el equipo mantiene el enfoque en un objetivo principal: hacer que el proceso sea sostenible y aplicable a gran escala.
“Nuestro próximo objetivo es desarrollar un sistema de fabricación sostenible que soporte la producción a gran escala y la reciclabilidad, ya que esta será la clave para las aplicaciones industriales de esta tecnología”, afirmó Sun. “Esta es la gran visión que esperamos alcanzar en los próximos años.”
La investigación fue publicada en la revista Materials Today Energy.

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