Presionada por la caída en las recetas del petróleo, Arabia Saudita revisa su estrategia económica y apuesta por el turismo, la tecnología y las inversiones privadas para evitar un agujero billonario.
A pesar de intentar alejarse de la dependencia del petróleo, Arabia Saudita sigue atrapada en los altibajos del mercado de energía. En los últimos años, el país ha estado invirtiendo fuertemente para cambiar ese escenario.
No obstante, la caída en los precios del petróleo y el aumento del gasto público han creado un agujero en las cuentas del gobierno, forzando una revisión urgente de la famosa Visión 2030.
Al mismo tiempo, las autoridades sauditas admiten que el ritmo acelerado de inversiones necesita ser ajustado. Por eso, una nueva estrategia para los próximos cinco años ya está siendo diseñada.
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Gobierno admite revisión y cita nuevas áreas además del petróleo
Durante la Conferencia AlUla para Economías de Mercados Emergentes, el ministro de Finanzas, Mohammed Al-Jadaan, reveló que el gobierno discute cómo presentar al público esta nueva fase del plan económico.
Citó el turismo, la manufactura, la logística y la tecnología como los principales focos de la nueva etapa, aunque no reveló plazos ni detalles. La meta es reducir la dependencia del petróleo, que aún responde por la mayor parte de las receitas del país.
Además, el Fondo Monetario Internacional presiona al gobierno por más claridad. Según el FMI, los proyectos billonarios, como los estadios de la Copa del Mundo de 2034, necesitan explicaciones más transparentes.
Visión 2030 cuesta caro y enfrenta el peso del petróleo
La llamada Visión 2030 fue creada para transformar la economía saudita. Sin embargo, el precio es alto. Estimaciones apuntan que el plan puede costar cerca de US$ 2 billones, sumando inversiones públicas y privadas.
Mientras tanto, la volatilidad del petróleo ha dificultado el equilibrio de las cuentas. Desde 2022, el país registra déficits porque los gastos en diversificación superan los ingresos generados por la exportación de energía.
Aun así, el gobierno afirma que estos déficits son una elección estratégica para mantener las inversiones y evitar frenar el crecimiento.
Déficit, deuda y apuestas en el mercado internacional
Para este año, el gobierno prevé que el déficit caerá del 5,3% al 3,3% del PIB. Sin embargo, economistas de Wall Street estiman que el agujero puede ser mayor.
Por eso, Arabia Saudita calcula que necesitará alrededor de US$ 58 billones en financiamiento. Parte de este monto provendrá de la venta de hasta US$ 17 billones en bonos en el mercado internacional.
“Tenemos una red bastante amplia de canales que podemos utilizar si necesitamos más de lo planeado”, afirmó Al-Jadaan.

Petróleo aún impulsa el crecimiento de la economía
A pesar de todos los planes para reducir la dependencia del petróleo, el sector energético volvió a impulsar el crecimiento del país. En 2025, el PIB saudita avanzó a su ritmo más rápido en tres años, gracias a la nueva política de producción de la OPEP+.
Es decir, a pesar de buscar otros caminos, el reino todavía depende directamente del desempeño del petróleo para sostener su economía.
¿Crees que es posible liberarse del petróleo después de tanto tiempo dependiendo de los barriles?


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