Sombras Dejadas Por Las Explosiones Atómicas De Hiroshima Y Nagasaki Muestran Los Últimos Instantes De Vida Y Exponen El Costo Humano De La Guerra Nuclear
La película ganadora del Oscar Oppenheimer, de Christopher Nolan, reavivó el interés sobre la carrera para desarrollar armas atómicas. La producción retrata la inquietud de J. Robert Oppenheimer y su miedo a una guerra nuclear, pero no muestra las consecuencias directas de los ataques a Hiroshima y Nagasaki.
En las calles de las dos ciudades japonesas, las marcas fueron inmediatas y perturbadoras. Sombras negras de personas y objetos, como bicicletas, quedaron grabadas en aceras y edificios después de las explosiones atómicas del 6 y 9 de agosto de 1945.
Lo más importante es que esas sombras representaban, probablemente, los últimos instantes de vida de quienes estaban allí. El efecto recuerda los moldes de cenizas de las víctimas de la erupción de Pompeya.
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Cómo Se Formaron Las Sombras
Según el Dr. Michael Hartshorne, curador emérito del Museo Nacional de Ciencia e Historia Nuclear, cuando cada bomba explotaba, luz y calor intensos se dispersaban a partir del punto de implosión. Las personas y objetos bloqueaban esa energía, protegiendo las superficies detrás de ellos.
El área expuesta alrededor sufría un blanqueamiento causado por el impacto de la radiación y del calor. Ya las partes protegidas mantenían su color original, creando la impresión de una sombra oscura. Estas marcas eran, en realidad, el aspecto del concreto o de la piedra antes de la explosión.
Aunque muchas surgieron en el momento de la detonación, pocas resistieron. La mayoría fue destruida por las ondas de calor y de choque que siguieron.
La Fuerza De La Fisión Nuclear
La energía de las explosiones vino de la fisión nuclear. De acuerdo con la Atomic Heritage Foundation, este proceso ocurre cuando un neutrón alcanza el núcleo de un átomo pesado, como uranio 235 o plutonio 239, descomponiéndolo y liberando una gran cantidad de energía.
Esta colisión inicial provoca una reacción en cadena de crecimiento exponencial que dura aproximadamente un milisegundo.
Según Alex Wellerstein, profesor en el Instituto de Tecnología Stevens, un billón de átomos puede dividirse en ese intervalo antes de que la reacción pare.
Las bombas utilizadas en 1945 liberaron calor extremo y radiación gamma, capaz de atravesar tejidos humanos y causar daños graves al ADN.
Esta radiación también se propagó como energía térmica, alcanzando temperaturas cercanas a 5.538 °C.
Cuando la energía encontraba un obstáculo, como el cuerpo de una persona o una bicicleta, era absorbida, protegiendo lo que estaba detrás y creando el contraste que formaba la sombra.
Hiroshima Y Nagasaki
El 6 de agosto de 1945, la bomba de uranio 235 apodada Little Boy detonó a 580 metros sobre Hiroshima.
La explosión tuvo potencia equivalente a 16 mil toneladas de TNT, destruyendo 13 kilómetros cuadrados. Casi una cuarta parte de la población murió instantáneamente y otro cuarto falleció en los meses siguientes por efectos de la radiación.
Tres días después, los Estados Unidos lanzaron sobre Nagasaki la bomba de plutonio 239 apodada Fat Man. Su potencia era aún mayor, equivalente a 21 mil toneladas de TNT, y los patrones de destrucción y muertes fueron similares.
Fin De La Guerra Y Comienzo De Las Reflexiones
El emperador Hirohito anunció la rendición de Japón el 15 de agosto, firmando la declaración formal el 2 de septiembre de 1945. Así, las hostilidades en la Guerra del Pacífico cesaron y la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin.
Los objetivos fueron elegidos por su importancia militar y por no haber sido muy afectados por ataques anteriores. Esto permitió medir con claridad los efectos de las bombas, según el Atomic Archive.
Con el tiempo, los impactos a largo plazo de la radiación levantaron discusiones profundas sobre el uso de armas nucleares.
Muchas sombras desaparecieron con la acción del viento y del agua. Algunas fueron preservadas y hoy se encuentran en el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima.
Memoria Y Alerta
Para especialistas, como Wellerstein, estas marcas funcionan como recordatorios del costo humano del uso de armas nucleares.
Él afirma que es fácil tratarlas solo como herramientas políticas, olvidando que son instrumentos de destrucción en masa.
Las sombras nucleares, silenciosas y estáticas, continúan contando una historia que ni siquiera una película de Hollywood puede transmitir por completo: la del instante en que vidas fueron interrumpidas y el paisaje urbano fue marcado para siempre.
Con información de Live Science.


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