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¿Por Qué Brasil, Que Sabe Hacer Buenas Aceras, Sigue Insistiendo en Aceras Torcidas, Dañadas y Peligrosas en Pleno 2025?

Publicado em 07/11/2025 às 21:54
Calçadas seguem irregulares porque o poder público não integra acessibilidade, infraestrutura urbana e mobilidade urbana nas cidades brasileiras.
Calçadas seguem irregulares porque o poder público não integra acessibilidade, infraestrutura urbana e mobilidade urbana nas cidades brasileiras.
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Incluso el Conocimiento Técnico, Normas y Profesionales Calificados, Las Aceras en Brasil Aún Aparecen Torcidas, Quebradas, Llenas de Desniveles y Sin Estándar de Accesibilidad Porque El Modelo de Construcción Es Fragmentado, La Fiscalización Es Limitada y La Planificación Urbana Continúa Priorizando El Coche en Lugar del Peatón.

Las aceras son el espacio público más utilizado del país, pero siguen siendo tratadas como un complemento de la calle y no como una infraestructura urbana esencial, lo que mantiene a Brasil detrás de ciudades europeas y norteamericanas que integran aceras al diseño de la ciudad y planifican su durabilidad durante décadas.

Las aceras en Brasil deberían ser el primer eslabón de la movilidad cotidiana, porque es por ellas que comienzan los viajes a pie, el acceso al transporte público y la circulación de quienes tienen movilidad reducida. Aun así, en 2025 aún predominan pisos improvisados, rampas de garaje ocupando toda la franja de peatones, obstáculos dispersos y falta de continuidad entre una casa y otra. Esto no sucede por falta de conocimiento. El país tiene normas, ingenieros, arquitectos y referencias internacionales claras sobre cómo hacer una acera plana, ancha, drenable y accesible.

La persistencia de este escenario está ligada a decisiones históricas. En lugar de tratar la acera como un bien público integral, muchas ciudades brasileñas delegaron al residente la responsabilidad de construir y mantener la acera. El resultado es lo que se ve en las cuadra: cada lote utiliza un material, una inclinación y una anchura, creando un trayecto inseguro, poco acogedor y excluyente para ancianos, personas en sillas de ruedas, madres con cochecitos de bebé y repartidores.

El Paradoja de las Aceras Brasileñas

Brasil sabe cómo hacer buenas aceras.

Existen referencias técnicas y hay profesionales capaces de diseñar aceras con la misma calidad que las aceras de concreto técnico vistas en Canadá y en partes de Estados Unidos.

Aun así, la práctica urbana no corresponde al conocimiento disponible.

Esto crea un paradoja: la ciudad conoce el estándar ideal, pero aplica el estándar posible.

Este desajuste nace de un modelo jurídico y administrativo que considera la acera pública en el uso, pero privada en la responsabilidad.

La vía es del municipio, sin embargo, la acera frente a la propiedad es del residente.

Cuando cada propietario decide por sí mismo, lo que surge es una malla peatonal quebrada, sin continuidad y sin control de calidad. Una buena acera no sirve de nada si la siguiente está rota.

Cómo Otras Regiones Tratan la Aceras

A diferencia de la improvisación brasileña, muchas ciudades europeas han diseñado sus aceras como parte del proyecto de la ciudad.

Allí, caminar no es un esfuerzo, es un hábito. Calles estrechas, aceras anchas, arboleda, bancos y conexión directa con plazas, cafeterías y transporte público forman un sistema continuo de circulación a pie.

En Viena, Ámsterdam, Barcelona o incluso en áreas históricas de Lisboa y Florencia, el coche aparece como un actor secundario y el peatón como protagonista.

En Canadá y en partes de Estados Unidos donde se toma en serio el proyecto técnico, el estándar común es el concreto moldeado sobre suelo preparado, con una vida útil que supera los 30 o 40 años e incluso se marca la fecha de ejecución.

Esto muestra que, cuando el poder público asume el estándar, la fiscalización y el mantenimiento, la acera deja de ser un trozo irregular de piso y pasa a ser infraestructura planificada.

El Modelo Brasileño y Sus Efectos

En Brasil, la urbanización ha sido acelerada y desigual. Las ciudades crecieron antes de consolidar una malla estandarizada de aceras.

El transporte público ha perdido espacio frente al automóvil, las avenidas se han ampliado, las aceras se han estrechado y los peatones han sido empujados hacia el borde de la calle.

En este contexto, la acera ha pasado a ser tratada como un detalle de la propiedad, y no como parte del sistema de movilidad.

Esta lógica genera efectos concretos. En una misma cuadra es posible encontrar cemento liso, luego piso cerámico quebradizo, después piedras sueltas y, a continuación, una rampa inclinada que invade toda la anchura de la acera.

Para quienes tienen movilidad reducida, cada cambio de estándar se convierte en una barrera.

Para el poder público, esto crea un escenario difícil de fiscalizar, porque no hay un único responsable ni un único modelo constructivo.

Caminabilidad, Salud e Inclusión

La precariedad de las aceras brasileñas no es solo un problema de estética urbana. Es un problema de salud pública y de inclusión.

Estudios nacionales han mostrado que los viajes a pie representan una parte muy relevante de los desplazamientos diarios en las ciudades brasileñas, llegando a algo entre el 36% y el 50% de los movimientos.

Aun así, la infraestructura que debería sostener este volumen de gente es frágil e insegura.

Levantamientos de movilidad urbana han señalado calificaciones bajas para las aceras evaluadas en decenas de ciudades, con una media de 3.4 en una escala que debería llegar a 8 para ser considerada aceptable.

Esto significa que la mayor parte de los tramos evaluados no ofrece piso regular, no garantiza accesibilidad y no proporciona continuidad.

La consecuencia aparece en los hospitales, con caídas de ancianos, accidentes de personas con movilidad reducida y la renuncia a desplazamientos a pie por miedo o dificultad.

Además de los problemas físicos visibles, hay factores invisibles que alejan al peatón de las calles, como la falta de iluminación, contaminación, ruido e inexistencia de rutas conectadas.

Cuando la acera no invita, la ciudad pierde vitalidad, el comercio de calle pierde flujo y las personas se quedan más en casa.

Por Qué Continuamos Así en 2025

Si el conocimiento existe y las referencias internacionales son claras, ¿por qué Brasil aún insiste en aceras torcidas, quebradas y peligrosas en 2025? Una parte de la respuesta está en la prioridad.

Cuando la gestión urbana mira primero al coche, el peatón se convierte en un detalle.

Otra parte radica en la fragmentación de la responsabilidad, que impide soluciones integradas por barrio o por corredor de movilidad.

También hay un componente político y presupuestario.

Una buena acera es una obra que casi no aparece, pero exige planificación, estándar y mantenimiento recurrente. Iluminación, asfalto y grandes vías suelen tener más visibilidad.

El resultado es que la acera sigue siendo una infraestructura de segunda clase, aunque sea la más utilizada por la población.

Lo Que Necesitaría Cambiar

Un camino viable es tratar la acera como una infraestructura pública integral, con un estándar único definido por el municipio y ejecución coordinada.

El poder público puede asumir directamente los tramos de mayor circulación, cercanos a escuelas, hospitales, terminales y áreas centrales, y establecer normas estrictas para los demás tramos.

Otra posibilidad es el modelo compartido con fiscalización efectiva. El municipio define material, ancho mínimo, inclinación, rebajamiento de bordillo, franja libre y plazo.

El residente ejecuta dentro del estándar. Si no lo hace, el municipio lo realiza y cobra.

Los municipios también pueden sustituir la lógica de la sanción por la del incentivo, ofreciendo descuentos en impuestos locales para quienes mantienen la acera adecuada o organizando mutirones con apoyo técnico.

También es necesario actualizar la cultura del proyecto urbano.

La acera no es un sobrante de obra, es el comienzo de la ciudad. Debe pensarse junto con drenaje, arboleda, accesibilidad y transporte. Donde la acera es buena, la ciudad es buena.

El estado de las aceras brasileñas no es fruto del desconocimiento, sino de elecciones.

En 2025, Brasil ya cuenta con base técnica, leyes de movilidad y ejemplos nacionales e internacionales suficientes para dar un salto de calidad.

Falta transformar la acera en una prioridad real y asumir que un piso continuo, accesible y bien fiscalizado es una política pública tan importante como el asfalto o la iluminación.

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Y tú, ¿Has pasado por una situación de riesgo, caída o dificultad por causa de una mala acera en tu ciudad? Cuéntanos en los comentarios cómo está la acera de tu calle y qué crees que debería hacer la municipalidad primero.

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Maurício
Maurício
09/11/2025 05:38

Essa matéria não falo sobre o básico, o essencial, que é a norma NBR9050 que define padrões para calçadas e já é exigida em muitas cidades. Não sai o “HABITE-SE” se a calçada do imóvel não estiver conforme a norma.

Edson Daniel
Edson Daniel
08/11/2025 20:33

Sempre observei isso e o poder público não tem a menor preocupação com segurança, bem estar, estética, etc, às vezes é o primeiro a destruir o que está feito.

Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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