La NASA utiliza un sistema de eyección de medio millón de galones de agua durante los lanzamientos de cohetes. Descubre cómo esta técnica protege la estructura y reduce el impacto sonoro.
Los lanzamientos espaciales son eventos grandiosos, pero pocos imaginan la cantidad de recursos necesarios para cada misión. Recientemente, la NASA utilizó 450 mil galones de agua en solo 60 segundos durante el lanzamiento de su poderoso cohete de la NASA en el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS). Este número impresionante plantea una cuestión interesante: ¿por qué lanzar un cohete requiere tanta agua?
El Papel del Agua en el Lanzamiento de Cohetes de la NASA
Las escenas de vapor denso que rodean una nave espacial en el momento del lanzamiento tienen dos principales orígenes. El primero es el propio combustible de los cohetes. La mayoría utiliza una combinación de hidrógeno líquido (H₂) y oxígeno líquido (O₂), mantenidos a temperaturas extremadamente bajas. Cuando estos líquidos superenfriados comienzan a transformarse en gas, parte del vapor que vemos es resultado de la condensación natural alrededor del cohete.
La segunda y más significativa fuente de vapor proviene del sistema de supresión de sonido y fuego de la plataforma de lanzamiento. Antes de que cualquier cohete sea lanzado, toneladas de agua son pulverizadas sobre la estructura. Este proceso cumple dos funciones críticas:
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- Prevenir daños acústicos a los equipos sensibles.
- Minimizar los riesgos de incendios causados por el calor extremo.

Crédito de la foto: NASA/Kim Shiflett
El Desafío del Sonido en Altísima Intensidad
Los ingenieros de la NASA identificaron que la energía acústica generada por un lanzamiento puede ser devastadora. Cuando el cohete se desprende de la plataforma, ondas sonoras intensas recorren el ambiente. Para entender mejor, el sonido viaja por el aire como ondas con dos características principales: frecuencia y amplitud.
- Frecuencia: mide cuántas veces la onda sonora oscila por segundo. Define si el sonido es grave o agudo.
- Amplitud: indica la fuerza de la onda, responsable de la intensidad del sonido.
Cuando un cohete genera un empuje de 8,4 millones de libras (cerca de 3,8 millones de kilogramos), las vibraciones sonoras pueden causar daños irreparables a los equipos e incluso a la estructura de la plataforma. Aquí es donde el agua entra en acción, funcionando como un amortiguador natural para estas ondas sonoras. Al atravesar el agua, las ondas pierden gran parte de su intensidad, reduciendo el impacto en los componentes críticos.
Gracias a este sistema, la NASA puede mantener los niveles acústicos alrededor de 142 decibelios (dB), un límite seguro para los equipos a bordo. Para comparación, esto es más alto que un concierto de heavy metal, pero controlado lo suficiente para garantizar la seguridad del lanzamiento.

Crédito de la foto: NASA/Kim Shiflett
La Tecnología Detrás del Sistema IOP/SS
El nuevo cohete SLS requirió mejoras significativas en el sistema de supresión de sonido de la NASA. El sistema, llamado Ignition Overpressure Protection and Sound Suppression (IOP/SS), es capaz de liberar los 450 mil galones de agua en un minuto. Esto equivale a abastecer a una pequeña ciudad de 100 habitantes durante casi seis días.
Pero, ¿por qué se necesita tanta agua? Simplemente porque gran parte de ella se evapora instantáneamente al entrar en contacto con el calor extremo de los chorros del cohete.
Sin esta barrera líquida, las vibraciones y la radiación térmica podrían comprometer no solo el éxito del lanzamiento, sino también la seguridad del equipo en tierra.
Sostenibilidad y Recursos Hídricos
Aunque el volumen de agua utilizado parece excesivo, la NASA es consciente de su impacto ambiental. La agencia mantiene un programa dedicado a la gestión sostenible de recursos hídricos, trabajando en iniciativas como:
- Predicciones más precisas de flujo de agua en cuencas hidrográficas.
- Estudios sobre los efectos del cambio climático y la superpoblación en el abastecimiento global de agua.
Estos esfuerzos muestran el compromiso de la NASA en equilibrar sus necesidades operativas con la preservación ambiental.
Lanzamiento de Cohetes de la NASA que Hace Ruido
A pesar de todos los avances tecnológicos, los lanzamientos siguen siendo eventos de altísimo impacto. Curiosamente, el sonido generado no solo afecta el ambiente inmediato, sino también nuestros oídos.
El ruido en frecuencias tan altas puede causar daños auditivos permanentes si se escucha sin la protección adecuada. Por eso, las operaciones exigen protocolos rigurosos de seguridad.
Al final, cada gota de agua utilizada en estos lanzamientos es esencial. Sin ella, tal vez no fuera posible explorar el espacio con la eficiencia y seguridad que conocemos hoy.


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