Un profesor brasileño recorrió más de 1 millón de km con un Ford Verona 1990, documentando cada detalle. La hazaña impresionó hasta a Ford, que reconoció el hecho. ¿El secreto? ¡Mantenimiento riguroso y planificación!
¿Es posible que un coche fabricado en 1990 recorra más de 1 millón de kilómetros sin perder el aliento? ¡Un ingeniero brasileño demostró que sí!
El increíble viaje de Creso Peixoto y su Ford Verona GLX 1.8 no solo puso a prueba los límites de durabilidad de un vehículo, sino que también sorprendió a Ford, que reconoció el hecho como una demostración de resiliencia automotriz.
Lo que aprendió a lo largo de 27 años puede transformar la forma en que pensamos sobre el mantenimiento y la longevidad de los coches.
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La historia detrás del desafío
Creso adquirió el Verona en 1992, con solo 18 mil kilómetros recorridos, y decidió que ese no sería solo otro coche en su garaje.
La meta audaz era recorrer 1 millón de kilómetros con el vehículo, documentando cada detalle de la experiencia.
El Verona, que ya ha recorrido 1.077.948 km, ahora está retirado, pero no sin antes enseñarle valiosas lecciones sobre durabilidad y costo-beneficio.
A lo largo de este periodo, el profesor registró todos los datos de uso en hojas de cálculo detalladas, desde los costos de combustible hasta los gastos en mantenimiento.
Para él, el Verona fue más que un medio de transporte: se convirtió en un laboratorio sobre ruedas.
Costo-beneficio impresionante
Los números son sorprendentes. El costo por kilómetro recorrido fue calculado en solo US$ 0,14 (R$ 0,72, aproximadamente).
A lo largo de los años, Creso gastó alrededor de R$ 810 mil (US$ 140 mil) en el coche, incluyendo combustibles, mantenimiento y piezas de repuesto.
Entre los gastos, se destacan el consumo de 100 mil litros de etanol, 235 litros de aceite lubricante y 46 cambios de neumáticos.
A pesar de dos rectificaciones de motor –realizadas a los 247 mil km y 531 mil km– el motor original, fruto de la alianza Autolatina entre Ford y Volkswagen, permaneció funcional hasta el final del viaje.
“Valió la pena porque el objetivo era entender si los costos se dispararían. Descubrí que, con un buen mantenimiento, eso no sucede. La curva de gastos se estabiliza”, explica Creso.

El secreto para la durabilidad
El mantenimiento cuidadoso y la planificación fueron los principales aliados de Creso. Recorría, en promedio, 4 mil kilómetros por mes, siendo el 90% de ese trayecto en carreteras, lo que reduce el desgaste del vehículo.
El ingeniero también realizaba revisiones preventivas regularmente, priorizando piezas originales y evitando ahorros que pudieran comprometer la vida útil del coche.
Para él, el éxito de la empresa también es una lección sobre cómo los coches bien cuidados pueden competir en durabilidad y economía con modelos modernos.
Reconocimiento de Ford
En 2019, la historia llamó la atención de la propia Ford. Lyle Watters, entonces presidente de Ford América del Sur, invitó a Creso a la sede de la empresa en São Paulo y le entregó una placa conmemorativa por el hecho.
Para la automotriz, el logro del profesor fue una prueba viviente de la calidad del Verona y de la ingeniería de la época.
Creso cuenta que este reconocimiento fue uno de los momentos culminantes del viaje. “Fue emocionante ver mi trabajo y dedicación siendo valorados por quienes crearon el coche.”
Comparación con la modernidad
Actualmente, el ingeniero conduce un experimento con el Hyundai HB20S 2014 de su esposa, buscando comparar el costo de mantenimiento y consumo de combustible con los datos del Verona.
La meta ahora es alcanzar 300 mil kilómetros con el HB20S, analizando cómo las tecnologías modernas impactan el costo de propiedad.
Los resultados preliminares muestran que, a pesar de los avances en eficiencia y seguridad, el Verona aún se destaca en costo-beneficio, especialmente en kilometrajes elevados.
Ejemplos de resistencia alrededor del mundo
El viaje de Creso coloca al Verona entre los coches con kilometraje impresionante, pero hay otros ejemplos notables.
El récord mundial pertenece al Volvo P1800 de 1966, que recorrió más de 5 millones de kilómetros con Irv Gordon, un profesor retirado de Estados Unidos.
Otro destacado es el Mercedes-Benz 200D W115, que recorrió 4,6 millones de kilómetros como taxi en Grecia.
Incluso los coches eléctricos entran en la disputa. El alemán Hansjörg von Gemmingen registró casi 2 millones de kilómetros recorridos con su Tesla Model S P85 hasta abril de 2024, destacando la durabilidad de los vehículos eléctricos.
El futuro del Verona
A pesar de todo el éxito, Creso considera retirarlo de vez. Destaca que, aunque el costo-beneficio es evidente, la falta de elementos de seguridad modernos, como airbags y sistemas de protección contra colisiones, pesa en la decisión.
“La tecnología avanza, y eso nos hace cuestionar hasta dónde vale la pena insistir. El confort y la seguridad también deben ser tenidos en cuenta”, reflexiona.
Ahora, se pregunta: ¿vale la pena seguir insistiendo en coches antiguos o es hora de abrazar las innovaciones tecnológicas?

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