Un programa que prometía ampliar la autonomía espacial de Brasil, con una inversión prevista de R$ 180 millones, fue interrumpido tras inconsistencias financieras que llevaron a la cancelación del proyecto y a la apertura de investigaciones por órganos de control
El proyecto del cohete brasileño Montenegro MKI, ideado para insertar a Brasil en el selecto grupo de países capaces de lanzar satélites de forma autónoma, fue oficialmente cancelado tras la identificación de fallas graves en la rendición de cuentas de R$ 24,5 millones. La decisión fue tomada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), a través de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), responsable del financiamiento de la iniciativa.
La información fue divulgada inicialmente por vehículos especializados en ciencia y tecnología, basándose en documentos administrativos de la Finep, que señalaron inconsistencias relevantes en el uso de los recursos públicos transferidos al consorcio responsable del desarrollo del cohete. Ante el escenario, el órgano determinó no solo el cierre del proyecto, sino también la devolución integral de los valores cuestionados.
El Montenegro MKI formaba parte de una estrategia más amplia para fortalecer el programa espacial brasileño, reduciendo la dependencia de lanzadores extranjeros y ampliando la capacidad nacional de acceso al espacio. Sin embargo, a pesar del discurso estratégico y del alto volumen de recursos involucrados, el proyecto fue interrumpido antes de alcanzar la fase de pruebas avanzadas.
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Estructura del proyecto preveía inversión de R$ 180 millones y asociaciones con startups
Desde el inicio, el Montenegro MKI fue concebido como un proyecto ambicioso. El plan preveía una inversión total de aproximadamente R$ 180 millones, con recursos públicos destinados al desarrollo de un cohete lanzador de satélites de pequeño y mediano porte, capaz de atender tanto demandas civiles como institucionales.
El liderazgo del consorcio recayó en la empresa brasileña Akaer, conocida por su actuación en los sectores aeronáutico y de defensa. Además de ella, participaron en el proyecto las startups Acrux Aerospace, Breng Ingeniería y Essado de Morais, que actuaban como coejecutoras en áreas específicas del desarrollo tecnológico.
En papel, el modelo de cooperación prometía acelerar la innovación y distribuir responsabilidades técnicas. En la práctica, sin embargo, surgieron problemas operativos que comprometieron el avance del proyecto. Según relatos de las empresas asociadas, hubo fallas recurrentes de comunicación y retrasos significativos en las transferencias financieras, lo que impactó directamente en el pago de salarios, proveedores y la continuidad de las actividades.
Como consecuencia, etapas previstas en el cronograma original dejaron de cumplirse, generando un efecto dominó que retrasó entregas técnicas y aumentó la desconfianza de la financiadora en relación a la ejecución del contrato.
Bloqueo de cuentas, investigaciones y disputa sobre responsabilidad financiera
En marzo de 2025, tras denuncias formales presentadas por las startups involucradas, la Finep decidió bloquear las cuentas de Akaer. La medida fue adoptada como forma de preservar los recursos públicos mientras las irregularidades eran analizadas en profundidad.
Además, el caso fue encaminado a órganos de control externo, como el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) y la Controlaría General de la Unión (CGU), que comenzaron a acompañar el proceso administrativo y evaluar eventuales responsabilidades civiles y administrativas.
Las empresas coejecutoras afirman que no tenían acceso a la gestión central de los recursos y que cumplieron con sus obligaciones contractuales, incluyendo la entrega de informes técnicos, plazos y rendiciones de cuentas individuales. Según esta versión, la falta de transferencias por parte de la líder del consorcio habría inviabilizado la continuidad de los trabajos, incluso con las metas técnicas siendo atendidas dentro de lo posible.
En este contexto, las startups defienden que la responsabilidad por la devolución de los valores — que, según documentos, puede alcanzar R$ 41,3 millones considerando otros transacciones — debe recaer exclusivamente sobre Akaer. Mientras Essado de Morais espera la conclusión del proceso administrativo, Breng Ingeniería aún no se ha manifestado oficialmente sobre el desenlace del caso.
Fuente: Aeroin

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