Prometido desde el final de los años 1980, el tren bala SP–RJ avanzó tras la TAV Brasil recibir de la ANTT, en 2023, autorización por 99 años. La línea de 417 km tiene como objetivo 105 minutos, hasta 320 km/h, con obras en 2028, inversión estimada de R$ 60 mil millones, operación de pasajeros en 2032.
Al final de los años 1980, el tren bala SP–RJ se convirtió en una promesa recurrente en Brasil, pero siempre se topó con obstáculos técnicos, legales y comerciales. Ahora, el proyecto vuelve a cobrar fuerza porque la TAV Brasil, empresa creada en 2022, informó que recibió de la ANTT, en 2023, autorización para construir y explorar la línea por 99 años.
El plan presentado prevé una ferrovia de 417 km, con viajes en 105 minutos y velocidades de hasta 320 km/h, además de cuatro estaciones e integración con metros y trenes urbanos en São Paulo y en Río. Las obras están programadas para comenzar en 2028, con término previsto hasta 2032, cuando la operación con pasajeros debe iniciarse.
Lo que está en juego con el tren bala SP–RJ
La realidad de desplazamiento en Brasil se consolidó por la vía rodoviaria, lo que hace que viajar entre ciudades y estados exija tiempo, dinero y paciencia con los congestionamientos, salvo cuando la alternativa es tomar un avión.
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En el eje São Paulo y Río de Janeiro, esto se traduce en un parámetro simple: el viaje en coche entre las dos capitales lleva cerca de seis horas.
Es precisamente este punto el que el tren bala SP–RJ promete alterar: la TAV Brasil afirma que el trayecto puede realizarse en 105 minutos.
En términos de experiencia del pasajero, es un cambio de escala, porque acorta la distancia percibida entre las dos mayores metrópolis del país y reorganiza la lógica del “ida y vuelta” entre trabajo, eventos y compromisos.
Lo que la TAV Brasil dice que va a construir
Según el plan presentado por la TAV Brasil a la ANTT, el tren bala SP–RJ tendrá cuatro estaciones:
- São Paulo
- São José dos Campos (SP)
- Volta Redonda (RJ)
- Río de Janeiro
La propuesta también incluye integración con metros y trenes urbanos en São Paulo y en Río, con el objetivo de facilitar la distribución de pasajeros en las regiones metropolitanas.
La idea es reducir la fricción del “último trayecto”, que suele decidir si un proyecto ferroviario se convierte en un hábito de uso o permanece como una opción eventual.
En el aspecto técnico, la TAV Brasil proyecta:
- extensión de la ferrovia: 417 km
- velocidad máxima: hasta 320 km/h
- tiempo de viaje: 105 minutos
Estos tres números definen el corazón del proyecto y ayudan a explicar por qué el tren bala SP–RJ es tratado como algo inédito en el país, tanto por la complejidad como por la necesidad de coordinación entre ingeniería, licenciamiento y operación.
Cuánto debe costar y cómo el proyecto pretende pagarse
La inversión estimada informada para el tren bala SP–RJ es de cerca de R$ 60 mil millones. También se estima que el valor del pasaje quede entre R$ 300 y R$ 500.
En la arquitectura financiera descrita, la ejecución sería totalmente privada, con el BNDES actuando como agente financiero, pero sin aporte directo de recursos públicos.
El gobierno federal aparecería como apoyo institucional, especialmente en procesos de licenciamiento y en la articulación con estados y municipios.
En la práctica, esta combinación crea un modelo en el que el proyecto intenta ganar viabilidad con:
- autorización para explotación por 99 años
- estructura financiera con el BNDES como agente
- articulación institucional del gobierno para desbloquear etapas críticas
La TAV Brasil también afirma estar estructurando un consorcio con empresas europeas y chinas para ejecutar y operar la línea de alta velocidad, citando experiencia internacional de estas compañías en proyectos similares y reforzando que se trata de algo inédito en Brasil.
Cronograma informado: 2028 para obras, 2032 para pasajeros
El cronograma divulgado por la TAV Brasil apunta:
- inicio de las obras: 2028
- término previsto: hasta 2032
- inicio de la operación con pasajeros: 2032
Este recorte temporal refuerza que el proyecto no se presenta como una solución inmediata, sino como una obra de infraestructura con maduración larga.
Aun así, el hecho de haber una ventana de inicio y fin declarada, con hitos definidos, es uno de los elementos que hicieron que el tren bala SP–RJ vuelva al centro del debate.
Por qué el tren bala SP–RJ siempre ha sido visto con escepticismo
El escepticismo en torno del tren bala en Brasil no nació de la nada. El propio historial citado muestra que las dificultades se arrastran desde el final de los años 1980, pasando por diversos gobiernos y órganos públicos, con idas y venidas que desgastaron la credibilidad del proyecto a lo largo del tiempo.
Entre los hitos mencionados, aparecen la RFFSA (Red Ferroviaria Federal Sociedad Anónima) y la creación de la EPL (Empresa de Planeamiento y Logística), indicando cómo el proyecto ya fue encajado en diferentes estructuras institucionales antes de llegar al formato actual.
Un punto clave del modelo actual es la Ley de Ferrocarriles (Ley nº 14.273/2021), sancionada en el gobierno de Jair Bolsonaro (PL), que viabilizó la autorización de obras ferroviarias privadas.
Este mecanismo abrió espacio para que el tren bala SP–RJ fuera retomado bajo una lógica diferente de financiamiento y ejecución.
Hoy, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (PT) mantiene apoyo a la expansión ferroviaria, pero sin participación directa.
Lo que la autorización de 2023 cambia, en la práctica
La TAV Brasil afirma que, en 2023, recibió autorización de la ANTT para construir y explorar la línea por 99 años, con base en la Ley de Ferrocarriles, que permite concesión privada sin licitación.
Pelo diseño descrito, la empresa quedaría responsable por:
- ingeniería
- licenciamiento ambiental
- estructura de asociaciones internacionales para la construcción
- organización del arreglo para ejecución y operación
Es en este punto que el proyecto intenta diferenciarse del pasado: concentrando la ejecución en un operador privado, apoyado por un mecanismo legal que, en teoría, reduce incertidumbres de modelación y abre camino para acelerar decisiones.
Lo que aún necesita suceder para que el tren bala SP–RJ “salga del papel”
Aun con autorización y cronograma, el conjunto de etapas implícitas en el propio texto indica que el proyecto aún depende de una secuencia de entregas complejas: licenciamiento, arreglos de ingeniería, consolidación del consorcio internacional y estructura financiera coherente con la inversión estimada de R$ 60 mil millones.
¿Crees que el tren bala SP–RJ realmente comienza en 2028 o se convertirá en otra promesa aplazada?

Acredito que comece, mesmo porque estamos muito atrasados, em projetos de ferrovias. E ainda acrescento que esse projeto deveria se estender ao transporte de cargas ferroviário.