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Casi La Mitad De Brasil Entra En Alerta: 18 Estados Pueden Enfrentar Torres Con 100 Mm Por Día Y Ráfagas De 100 Km/H, Mientras Que El Sur Y El Sudeste Concentran Mayor Riesgo Tras Muertes Recientes Causadas Por Inundaciones En São Paulo

Publicado el 18/02/2026 a las 12:48
Actualizado el 18/02/2026 a las 12:50
Temporais com ventos fortes atingem São Paulo e avançam pelo Sul e Sudeste, elevando riscos de enxurradas e impactos urbanos em vários estados.
Temporais com ventos fortes atingem São Paulo e avançam pelo Sul e Sudeste, elevando riscos de enxurradas e impactos urbanos em vários estados.
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Con aviso válido hasta las 10h del jueves (19), el Inmet señala riesgo de tormentas con acumulados de hasta 100 mm por día y rachas próximas a 100 km/h en gran parte del país; Paraná, Santa Catarina, Rio Grande do Sul y São Paulo reúnen las señales más preocupantes en este momento

Las tormentas se han convertido en el punto de atención central del país en una alerta naranja que abarca 18 estados y pone casi la mitad de Brasil en condición de peligro por lluvia intensa y vientos fuertes. La advertencia del Inmet describe un escenario de gran amplitud, pero con concentración de riesgo en las áreas donde la combinación de lluvia y viento suele causar impactos más rápidos.

En el Sur y en parte del Sudeste, el contexto se vuelve aún más sensible porque el historial reciente pesa: en São Paulo, la secuencia de episodios de inundaciones y ocurrencias asociadas al mal tiempo elevó el nivel de alerta social, mientras la población aún lidia con daños y pérdida de movilidad en puntos urbanos críticos.

Qué señala la alerta naranja en la práctica

La alerta naranja emitida por el Inmet indica una situación de peligro por tormentas y lluvia intensa, con potencial para causar trastornos relevantes en un corto intervalo.

No es una “advertencia genérica”: cuando hay previsión de volúmenes altos de lluvia y viento fuerte, el riesgo aumenta para eventos que se forman y se intensifican rápidamente, especialmente en áreas urbanas y regiones con relieve más susceptible.

Dentro de este cuadro, la combinación es lo que más preocupa. La lluvia fuerte sumada a rachas intensas aumenta la probabilidad de caídas de ramas y árboles, interrupciones en el suministro de energía, descargas eléctricas e inundaciones repentinas.

En otras palabras, el peligro no está solo en cuánto llueve, sino en lo que el viento y la inestabilidad pueden desencadenar al mismo tiempo.

Dónde llega la alerta y por qué el Sur y el Sudeste concentran el foco

Las tormentas bajo alerta naranja abarcan: Acre, Amazonas, Maranhão, Minas Gerais, Paraná, Río de Janeiro, Rondônia, São Paulo, Bahía, Mato Grosso, Pará, Amapá, Ceará, Mato Grosso do Sul, Piauí, Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Tocantins. Esta lista muestra un diseño amplio, con Norte, Nordeste, Centro-Oeste, Sudeste y Sur en atención.

Aun así, el recorte más crítico aparece cuando se observa dónde se combinan las advertencias y dónde los impactos tienden a ser más inmediatos.

Paraná, Santa Catarina, Rio Grande do Sul y São Paulo concentran mayor riesgo porque enfrentan la superposición de tormentas y lluvia intensa, creando condiciones para ocurrencias en cadena, como inundaciones que bloquean vías, caída de árboles en corredores de tráfico y fallas puntuales de energía en barrios enteros.

Cuánto puede llover y ventar: los números que cambian el riesgo

La advertencia menciona tormentas con hasta 100 mm por día y vientos que pueden llegar a 100 km/h. Para tener dimensión, 100 mm de lluvia equivalen a cerca de 100 litros de agua por metro cuadrado a lo largo del día, un volumen capaz de sobrecargar drenajes urbanos y acelerar la formación de inundaciones en calles con declive o en regiones con gran impermeabilización del suelo.

Ya las rachas cerca de 100 km/h elevan mucho el riesgo de daños en estructuras expuestas y vegetación. El viento fuerte no actúa solo: cuando hay suelo encharcado, los árboles se vuelven más inestables; cuando hay red eléctrica aérea, ramas y objetos sueltos aumentan la probabilidad de interrupciones; y, cuando llueve con truenos, crece la probabilidad de descargas eléctricas asociadas a la inestabilidad atmosférica.

Qué puede suceder en las ciudades cuando las tormentas se intensifican

Entre los efectos más citados para este tipo de escenario están cortes de energía eléctrica, descargas eléctricas, caída de ramas y árboles e inundaciones repentinas.

En ambiente urbano, las tormentas pueden transformar puntos de paso en áreas intransitables en poco tiempo, especialmente en vías bajas, corredores cercanos a arroyos canalizados y regiones donde el escurrimiento encuentra cuellos de botella.

Además, el viento amplifica el impacto de cualquier fallo preexistente en la ciudad. Carteles publicitarios, estructuras metálicas, tabiques e incluso techos pueden volverse vulnerables cuando las rachas aumentan, mientras los árboles de gran tamaño, incluso sanos, pueden ceder cuando la fuerza del viento encuentra copas desequilibradas.

El resultado suele ser una suma de pequeños eventos que, juntos, generan grandes trastornos: tránsito interrumpido, riesgos de choque eléctrico y atenciones de emergencia más frecuentes.

São Paulo en alerta sensible tras inundaciones y muertes recientes

En São Paulo, las tormentas actuales se encuentran en un estado aún marcado por ocurrencias acumuladas desde el inicio de la Operación Lluvias 25/26, en diciembre, con 17 muertes atribuidas al mal tiempo.

El caso más reciente citado ocurrió el lunes (16), cuando una mujer de 60 años, Alice Ferreira Conceição, fue arrastrada por una inundación en la zona norte de la capital.

El historial detallado muestra que parte de las víctimas murió específicamente por inundaciones, además de registros asociados a caídas de árboles, descargas eléctricas, deslizamientos y derrumbes de muros en municipios como Guarulhos, São Paulo, Taubaté e Ilhabela. El martes (17), la capital y la región metropolitana enfrentaron nuevas tormentas, con caídas de árboles y puntos de inundación que dejaron tramos intransitables, como en la Avenida Regente Feijó, reforzando la percepción de que el riesgo no es abstracto cuando la lluvia vuelve a apretar.

Orientaciones de seguridad en tormentas con viento fuerte

Las recomendaciones destacadas por las autoridades para episodios de rachas son directas: no refugiarse debajo de árboles y no estacionar vehículos cerca de torres de transmisión o carteles publicitarios.

En momentos de inestabilidad, estas estructuras pueden convertirse en puntos de peligro por caída, contacto accidental con la red eléctrica o desplazamiento causado por el viento.

Otra orientación importante es reducir riesgos dentro de casa durante el pico de la tormenta: si es posible, desconectar dispositivos eléctricos y el cuadro general de energía.

En días de tormentas, este cuidado ayuda a limitar daños en equipos y disminuye la exposición a oscilaciones bruscas en la red.

Sumado a esto, el comportamiento más seguro es evitar desplazamientos innecesarios cuando haya inundaciones repentinas y priorizar rutas más altas y conocidas, ya que el cambio de condición puede ocurrir en minutos.

Un Brasil en dos dinámicas: lluvia intensa de un lado, aire seco del otro

Mientras 18 estados entran en el radar de las tormentas, hay una dinámica opuesta en otras áreas del país. Goiás, Pernambuco y Espírito Santo, además de otros puntos en el Norte y Nordeste, aparecen con alerta amarilla por baja humedad del aire, evidenciando cómo diferentes masas de aire y patrones regionales pueden generar riesgos distintos al mismo tiempo.

Este contraste ayuda a explicar por qué la comunicación de riesgo necesita ser localizada: la amenaza de baja humedad exige cuidados diferentes, mientras que la alerta naranja por lluvia intensa y viento fuerte pide foco en inundaciones, caídas de árboles, descargas eléctricas y cortes de energía.

La alerta depende del lugar donde te encuentres, y es eso lo que hace que la lista de estados y el énfasis en el Sur y Sudeste sean tan relevantes en este momento.

El avance de las tormentas bajo alerta naranja en 18 estados crea un escenario nacional de atención, pero la concentración de riesgo en el Sur y en parte del Sudeste adquiere otra dimensión cuando se suma al impacto reciente de inundaciones y muertes en São Paulo.

Con lluvia que puede llegar a 100 mm por día y rachas cercanas a 100 km/h, la diferencia entre “solo una tormenta” y un evento con consecuencias serias puede estar en detalles como suelo encharcado, infraestructura urbana y decisiones tomadas en pocos minutos.

Quiero entender cómo esto llega a tu rutina: donde vives, qué suele fallar primero cuando la tormenta aprieta (energía, árboles, inundación, tránsito)? Y cuál fue la medida más útil que ya adoptaste o viste adoptar para reducir riesgos de verdad en días así?

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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