Programa Secreto Del Pentágono Investigó OVNIs Entre 2007 Y 2012, Recibió US$ 22 Millones, Analizó Encuentros De La Marina Y Cambió La Política De Los EUA.
El 16 de diciembre de 2017, un informe de The New York Times reveló al público la existencia de un proyecto que, hasta entonces, era conocido solo por un círculo restringido dentro del gobierno de los Estados Unidos: el Advanced Aerospace Threat Identification Program, más conocido por sus siglas AATIP. El programa funcionó oficialmente entre 2007 y 2012, dentro del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, con el objetivo declarado de investigar fenómenos aéreos no identificados que pudieran representar riesgos para la seguridad nacional.
Lo que hizo que la revelación fuera histórica no fue solo la existencia del proyecto, sino el hecho de que había sido financiado con recursos públicos, mantenido bajo secreto y centrado en eventos registrados por sensores militares avanzados, incluidos radares, cámaras infrarrojas y sistemas embarcados en cazas de la Marina.
US$ 22 Millones, Senadores Influyentes Y Contratos Discretos
El AATIP recibió aproximadamente US$ 22 millones a lo largo de sus años de operación. Los recursos fueron aprobados por iniciativa del entonces senador Harry Reid, con el apoyo de otros parlamentarios del Comité de Apropiaciones del Senado.
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Gran parte de este presupuesto fue destinado a contratos con la empresa Bigelow Aerospace, con sede en Nevada, especializada en estudios aeroespaciales avanzados. La misión oficial era analizar datos, producir informes técnicos y evaluar si los objetos observados podrían estar relacionados con tecnologías extranjeras avanzadas, fallas de sensores o fenómenos naturales poco comprendidos.
Nada, al menos oficialmente, indicaba una búsqueda por “vida extraterrestre”. Aún así, los documentos analizados iban mucho más allá de drones convencionales o globos meteorológicos.
El Papel De La Marina Y Los Encuentros Registrados En Video
El punto de inflexión en la percepción pública llegó cuando la Marina de los EUA confirmó la autenticidad de videos grabados entre 2004 y 2015, que muestran a pilotos militares interactuando con objetos de comportamiento anómalo.
Los más famosos son los videos conocidos como FLIR1, Gimbal y GoFast, registrados por pilotos de cazas F/A-18 Super Hornet durante ejercicios en el Atlántico y en el Pacífico. Estos objetos presentaban características que desafiaron explicaciones inmediatas:
- Velocidades abruptas sin firma térmica compatible
- Cambios instantáneos de dirección
- Capacidad de flotar y acelerar sin medios de propulsión visibles
- Ausencia de alas, rotores o escapes convencionales
Informes internos del AATIP indican que algunos de estos objetos parecían operar más allá de los límites conocidos de la aerodinámica, lo que llevó al Pentágono a clasificarlos como UAPs (Unidentified Aerial Phenomena), término adoptado para sustituir al estigmatizado “OVNI”.
El Cierre Oficial Y Lo Que Continuó Después
En 2012, el Departamento de Defensa anunció el cierre formal del AATIP, alegando que el programa no se ajustaba más a las prioridades estratégicas de la época. Sin embargo, documentos y testimonios posteriores mostraron que las investigaciones no cesaron totalmente.
Parte de las actividades fue absorbida por otras estructuras internas, culminando años después en la creación de nuevas oficinas oficiales, como la All-domain Anomaly Resolution Office (AARO), responsable de investigar fenómenos anómalos no solo en el aire, sino también en el espacio, en el mar y en entornos sumergidos.
El Impacto Político E Institucional En Los Estados Unidos
La revelación del AATIP tuvo efectos profundos. Por primera vez, el gobierno de los EUA reconoció públicamente que objetos de origen y funcionamiento desconocidos eran observados de forma recurrente por fuerzas armadas modernas y que no había explicaciones concluyentes para todos los casos.
Esto llevó a:
- Audiencias en el Congreso con oficiales de la Marina y de inteligencia
- Informes públicos exigidos por ley al Director de Inteligencia Nacional
- Cambio en las directrices para que los pilotos reportaran encuentros anómalos sin miedo al estigma
- Mayor transparencia institucional sobre el tema
En 2021, un informe oficial admitió que decenas de casos permanecían sin explicación, incluso después del análisis de datos de múltiples fuentes.
Lo Que El Gobierno Afirma Y Lo Que Permanece En Abierto
Es importante destacar que ninguna agencia oficial de los EUA afirmó que los UAPs sean de origen extraterrestre. Las hipótesis más citadas incluyen:
- Tecnologías experimentales extranjeras
- Fenómenos atmosféricos raros
- Artefactos de sensores
- Eventos aún no comprendidos por la ciencia actual
Aun así, el propio Pentágono reconoce que algunos casos no se ajustan claramente a ninguna de estas categorías, lo que mantiene el tema activo dentro de la comunidad científica, militar y política.
Por Qué El AATIP Cambió El Debate Global Sobre OVNIs
Antes de 2017, hablar sobre OVNIs era, en gran parte, sinónimo de especulación marginal. Después de la revelación del AATIP, el tema pasó a ser tratado como cuestión de seguridad aérea, tecnológica y estratégica.
Hoy, países aliados de los EUA como el Reino Unido, Francia y Japón revisan sus propios archivos, mientras universidades y centros de investigación discuten abiertamente la necesidad de estudiar fenómenos aéreos anómalos con rigor científico.
Lo que antes era tabú, ahora es pauta institucional.
Un Programa Cerrado, Un Debate Que Continua
El AATIP existió oficialmente por solo cinco años, pero su impacto trascendió con creces ese período. Abrió espacio para un nuevo enfoque gubernamental sobre lo desconocido, forzando a las instituciones a admitir límites tecnológicos y vacíos en la comprensión del espacio aéreo.
Más que respuestas definitivas, el programa dejó una constatación incómoda: ni todo lo que cruza los cielos monitoreados por las mayores potencias militares del planeta puede ser explicado con el conocimiento actual.
Y, para gobiernos acostumbrados a controlar narrativas, esto tal vez sea el aspecto más perturbador de todos.




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