Roberto Justus critica el escenario económico, apunta intereses “estratosféricos” e inseguridad jurídica como obstáculos al crecimiento de nuevos negocios en el país
El empresario Roberto Justus hizo un análisis severo sobre el ambiente de negocios en Brasil. Con casi cinco décadas de trayectoria, afirma que emprender en el país siempre ha sido un desafío, pero que la coyuntura actual elevó los riesgos a un nivel “extremadamente desfavorable”. Para él, el mayor obstáculo no es la falta de innovación, sino altos intereses, inestabilidad política e inseguridad jurídica.
Según Roberto Justus, los intereses elevados —con el CDI próximo al 15%— hacen que el crédito sea prácticamente inviable para quienes desean expandir o iniciar un negocio. Este peso financiero, sumado a la inestabilidad política y a la inseguridad institucional, desestimula inversiones y sofoca a startups y pequeños empresarios. “El empresario brasileño tiene éxito a pesar del gobierno”, resumió.
Altos intereses como traba para inversiones
En la evaluación de Roberto Justus, la política monetaria del Banco Central ejerce un efecto directo sobre el ambiente emprendedor.
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Con tasas de intereses en niveles considerados abusivos, el costo real de financiación llega a hacer inviable la mayoría de los proyectos de expansión.
Destacó que “no hay forma de competir con un CDI al 15%”, ya que los riesgos y cargos hacen que la obtención de crédito sea desventajosa para pequeñas y medianas empresas.
Este escenario, según el empresario, no solo dificulta la apertura de nuevos negocios, sino que también debilita los ya existentes, los cuales se ven limitados en términos de innovación y competitividad.
Para Roberto Justus, el efecto en cadena afecta todo el ecosistema: desde la generación de empleos hasta la atracción de capital extranjero.
Inestabilidad política e inseguridad jurídica
Otro punto central mencionado por Roberto Justus es la percepción de que el Estado brasileño trata al empresario como “villano”.
Citó la alta carga tributaria, la resistencia a privatizaciones y la constante intervención gubernamental como elementos que alejan a los inversores.
Criticó la impunidad en casos de corrupción, recordando que en países como Estados Unidos la responsabilidad es inmediata, incluso en infracciones menores.
Esta inestabilidad institucional, para Justus, genera inseguridad y impide que los empresarios hagan planes a largo plazo.
La incertidumbre sobre las reglas fiscales, regulatorias y jurídicas sería hoy una de las principales razones por las que muchos optan por invertir fuera del país.
La creatividad como diferencial brasileño
A pesar del tono crítico, Roberto Justus destacó que Brasil aún produce emprendedores capaces de competir globalmente.
Atribuye esto a la creatividad y coraje típicos del mercado nacional, donde el empresario está obligado a reinventarse diariamente ante las adversidades.
Para él, quien logra prosperar en Brasil está naturalmente más preparado para competir en el exterior.
El empresario reforzó que sigue creyendo en el potencial del país y apuesta a que cambio político en el futuro puede desbloquear “años dorados de inversiones nacionales y extranjeras”.
Cuando se le preguntó si vale la pena emprender en Brasil a pesar de tantas dificultades, Roberto Justus fue directo: “Emprendo por pasión y coraje”.
Reconoce que la actual coyuntura no favorece nuevos negocios, pero refuerza que la resiliencia y la innovación del empresario brasileño son factores que aún sostienen parte del crecimiento.
Para él, el futuro depende de la capacidad del electorado para hacer elecciones responsables, que reduzcan la inestabilidad y traigan previsibilidad para la economía.
¿Y tú, estás de acuerdo con Roberto Justus? ¿Crees que los intereses y la inestabilidad política son realmente los mayores obstáculos al emprendimiento en Brasil? ¿O crees que existen otros factores más decisivos? Deja tu opinión en los comentarios — queremos escuchar a quienes viven esto en la práctica.


Não gosto do luladron, mas eu respeito as urnas.