La temida BR-381, conocida como «Rodovia da Morte», puede finalmente ser duplicada, pero persiste un estancamiento: ¡más de 1.700 personas tendrán que dejar sus casas! El gobierno federal promete avances, pero los residentes siguen sin respuestas concretas. Las indemnizaciones y reasentamientos siguen siendo inciertos, mientras el peligro en la carretera continúa.
La duplicación de la BR-381, conocida como “Rodovia da Morte”, es una promesa que se arrastra desde hace décadas, pero un estancamiento que involucra a más de 1.700 personas que viven a lo largo de la carretera impide el avance de las obras.
De acuerdo con un artículo del diario O Tempo, estas familias podrían perder sus casas, ya que el proyecto prevé la remoción de cientos de inmuebles en el tramo de 40 km entre Belo Horizonte y Caeté, uno de los más críticos de la carretera.
Un estancamiento que atraviesa generaciones
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Su situación representa el dilema que enfrentan muchas familias que viven cerca de la carretera.
El Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (Dnit) ya informó que las casas tendrán que ser removidas, pero no hay una fecha oficial para las indemnizaciones.
“No es la primera vez que dicen que tendremos que salir. Luego, nada sucede”, lamenta Cristiane, que vive en el lugar desde hace 30 años.
Este tramo de la BR-381 no ha sido concedido a la iniciativa privada, a diferencia de la parte que va de Caeté a Governador Valadares, donde el gobierno federal ya ha anunciado el inicio de las obras de duplicación.
El costo estimado para las intervenciones y desapropiaciones asciende a R$ 1,3 mil millones, pero la falta de avances en las negociaciones pone en duda el progreso del proyecto.
Vila da Luz: incertidumbre y riesgo
La situación se repite en la Vila da Luz, en Belo Horizonte, una comunidad que surgió hace aproximadamente 20 años y fue construida dentro del área de dominio de la carretera.
Imaculada Conceição da Silva, de 55 años, fue una de las primeras en construir una casa en el lugar y, a lo largo de los años, ha sido testigo de innumerables promesas de reasentamiento que nunca se concretaron.
“Varias veces dijeron que tendríamos que salir, pero hasta hoy nada ha sucedido”, dice Imaculada, que crió a cuatro hijos en la comunidad.
En la Vila da Luz, cerca de 300 inmuebles deben ser desapropiados para viabilizar la duplicación de la carretera.
Mientras tanto, los residentes viven sin la infraestructura adecuada, dependiendo de conexiones clandestinas de agua y energía eléctrica.
Muchos ni siquiera pueden recibir correspondencias, viéndose obligados a proporcionar direcciones de familiares y amigos para mantenerse en contacto con bancos y otras instituciones.
Cruces arriesgadas e infraestructura precaria
Uno de los mayores desafíos que enfrentan los residentes de la Vila da Luz es la cruz de la BR-381.
Para acceder a servicios esenciales como escuelas, mercados y centros de salud, necesitan cruzar la carretera, enfrentándose a tráfico intenso y riesgo de accidentes.
Hay dos pasarelas improvisadas en la región. La principal de ellas, sostenida por andamios, parece aún estar en construcción.
Otra pasarela lleva al barrio Nazaré, pero algunos residentes necesitan caminar hasta 15 minutos para acceder a ella, aumentando su exposición al peligro.
“Ya hemos perdido a familiares aquí”, relata Viviane Gonçalves de Almeida, propietaria de un salón de belleza y representante de la comisión de residentes. “Hemos pasado la vida teniendo que cruzar la carretera”, refuerza.
La comunidad reclama un proceso de reasentamiento ágil y indemnizaciones justas, pero las negociaciones avanzan lentamente.
Un proceso judicial está en curso para intermediar el pago de las compensaciones, pero los residentes aún no han recibido plazos concretos.
Obras detenidas y promesas aplazadas
La duplicación de la BR-381 es una promesa del gobierno federal desde hace 35 años, pero los aplazamientos sucesivos aumentan la desconfianza de la población.
Recientemente, el ministro de Transportes, Renan Filho, anunció el inicio de las negociaciones para los 40 km del tramo entre Belo Horizonte y Caeté, pero sin una solución definitiva para los residentes, las obras siguen detenidas.
Los principales problemas para la duplicación de la BR-381 incluyen:
- Alto número de desapropiaciones: más de 1.700 personas afectadas;
- Costo elevado: R$ 1,3 mil millones entre obras y remociones;
- Infraestructura precaria y falta de reasentamiento para familias removidas;
- Falta de un cronograma claro para inicio y conclusión de las desapropiaciones.
Mientras persiste el estancamiento, la Rodovia da Morte sigue registrando accidentes y muertes. Sin la duplicación, el tráfico intenso y la precariedad de la vía siguen poniendo en riesgo a miles de conductores y peatones.
La población exige urgencia y transparencia del gobierno, temiendo que esta sea solo otra promesa que nunca se cumplirá.

Ótima matéria!
1700 casas não valem uma vida