Incluso el aumento de la superficie sembrada, la cosecha de caña de azúcar sufre los efectos de la sequía y del intenso calor, influyendo en azúcar, etanol y sostenibilidad en el agronegocio nacional
La cosecha de caña de azúcar 2025/26 llega en un momento de fuerte atención del sector agroindustrial brasileño, según una noticia publicada.
La sequía prolongada y las olas de calor registradas durante 2024 y parte de 2025 afectaron el desarrollo de los cultivos, principalmente en la región Centro-Sur, reduciendo la productividad nacional.
De acuerdo con la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), la producción total está estimada en 666,4 millones de toneladas, lo que representa una caída del 1,6% en comparación con el ciclo anterior.
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A pesar de que el cultivo ocupa una mayor área, alcanzando 8,97 millones de hectáreas, un aumento del 2,4% sobre 2024/25, el rendimiento promedio nacional cayó un 3,8%, llegando a 74.259 kilos por hectárea.
Este escenario refleja cómo los impactos climáticos en la agricultura brasileña interfieren directamente en la rentabilidad y en la competitividad del sector.
Impactos climáticos en la agricultura brasileña reducen rendimiento y afectan principales polos de cultivo
En el Sudeste, región responsable por la mayor parte de la producción, las adversidades climáticas resultaron en una contracción del 4,4%, con la cosecha proyectada en 420,2 millones de toneladas.
San Pablo, el mayor productor del país, debe cosechar 18,2 millones de toneladas menos en relación con la cosecha anterior.
La intensa sequía, las altas temperaturas y los incendios en los campos de caña perjudicaron el rebrote de las plantas, limitando el avance de la producción.
Un escenario similar se presenta en el Norte, donde la limitación hídrica también redujo el volumen esperado, estimado en 4 millones de toneladas.
En el Centro-Oeste, aunque la productividad promedio ha retrocedido un 1,9%, el aumento del 6% en el área cosechada elevó la producción regional a 151 millones de toneladas, un crecimiento del 3,9%.
Estos datos refuerzan el desafío de equilibrar expansión territorial con eficiencia agronómica ante los cambios climáticos, uno de los principales temas de sostenibilidad en el agronegocio nacional.
Producción de azúcar y etanol en Brasil mantiene fuerza incluso con restricción hídrica
La cosecha de caña de azúcar influye directamente en el desempeño de las industrias azucareras.
A pesar de la menor disponibilidad de materia prima, la producción de azúcar debe alcanzar 45 millones de toneladas, un aumento del 2% sobre el ciclo anterior, constituyendo el segundo mayor volumen histórico, solo detrás de 2023/24, cuando el país produjo 45,68 millones de toneladas.
En cuanto a la fabricación de etanol, sumando las fuentes de caña y maíz, debe alcanzar 36,2 mil millones de litros, una reducción del 2,8%.
El etanol derivado de la caña presenta una caída del 9,5%, totalizando 26,55 mil millones de litros, mientras que el combustible producido a partir del maíz crece un 22,6%, alcanzando 9,61 mil millones.
De ese total, 13,58 mil millones de litros son anhidros y 22,16 mil millones hidratados. Estos números refuerzan la relevancia de la diversificación de las fuentes energéticas y muestran cómo la producción de azúcar y etanol en Brasil sigue siendo estratégica para el abastecimiento y el mercado internacional.
Proyecciones de la Conab para 2025 y el mercado del etanol y azúcar muestran ajustes y estabilidad
De acuerdo con las proyecciones de la Conab para 2025, las regiones Nordeste y Sur muestran un leve crecimiento, con 55,1 millones y 36,2 millones de toneladas, respectivamente.
En el Sur, las lluvias más regulares favorecieron ganancias de productividad del 7,7%. En el mercado externo, el azúcar brasileño registró una exportación de 17,7 millones de toneladas entre abril y septiembre, una contracción del 9% frente al mismo período anterior.
Aún con la mezcla de producción más orientada al edulcorante, la menor calidad de la materia prima y el Azúcar Total Recuperable (ATR) más bajo limitaron los beneficios.
Aun así, el mercado del etanol y azúcar presenta señales de estabilidad. Las ventas internas de etanol anhidro siguen firmes, sostenidas por la demanda de mezcla en la gasolina.
El hidratado, por su parte, depende del cambio y de la paridad de precios. Con el avance de la cosecha y el ATR reducido, la tendencia es de operación estable en el último trimestre.
Otras informaciones oficiales sobre la cosecha de caña de azúcar y sus derivados están disponibles en el boletín técnico publicado por la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), con análisis detallados sobre productividad, área cultivada y perspectivas del sector azucarero nacional.

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