Curitiba sorprende al consolidar un crecimiento sólido de la clase media, con avances en los ingresos y reducción de la pobreza, mientras que otras capitales brasileñas enfrentan desafíos distintos en la distribución económica y social de la población urbana.
Curitiba sobresale como la capital brasileña con la mayor proporción de la clase media, según datos actualizados hasta 2025.
Según levantamiento realizado por la Alcaldía de Río de Janeiro, a través de la Secretaría Municipal de Desarrollo Económico (SMDE), 40,9% de la población curitibana pertenece a la clase C, conocida como clase media.
Este índice supera a otras capitales brasileñas tradicionalmente asociadas al crecimiento económico, como Goiânia, Palmas y Campo Grande.
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El estudio, que usó datos del IBGE para mapear la evolución de las clases sociales en las 27 capitales entre 2020 y 2023, revela cambios importantes en el perfil socioeconómico de la capital paranaense.
La transformación social detrás del crecimiento de la clase media
El crecimiento de la clase media en Curitiba refleja una transformación social significativa, marcada por la reducción de la pobreza y el aumento de los ingresos familiares.
De acuerdo con el levantamiento, el número de personas en la clase C aumentó en 27,7 mil entre 2020 y 2023.
Además, la población de las clases A y B también registró crecimiento, respectivamente de 13,5 mil y 15,6 mil personas.
Por el contrario, las capas más pobres, definidas como clases D y E, disminuyeron en alrededor de 14,3 mil habitantes en el mismo período.
Este fenómeno evidencia una mejora en las condiciones económicas locales, que van más allá de la capital paranaense y revelan un patrón más amplio de movilidad social ascendente.

Distribución de las clases sociales y desigualdad en Curitiba
Curitiba es hoy la segunda capital brasileña con el menor porcentaje de moradores en clases D y E, representando 25,1% de la población.
Este número solo es superado por Florianópolis, que registra 16,5% en esas categorías.
En algunas otras capitales brasileñas, las clases D y E superan el 60% de la población, destacando el contraste en la distribución de ingresos.
Este escenario es resultado, según el alcalde Eduardo Pimentel, del vigor de la economía local, que ha generado empleo formal y fomentado el emprendimiento.
“Estamos enfocados en ampliar la generación de vacantes, apoyar a pequeños empresarios y atraer nuevas empresas a Curitiba, lo que contribuye directamente a la mejora en los ingresos y la reducción de la desigualdad”, afirmó el alcalde en una entrevista reciente.
Este esfuerzo del poder público viene acompañado de inversiones en sectores estratégicos, como tecnología, industria y comercio, que impulsan el desarrollo sostenible de la ciudad.
Criterios y datos del estudio sobre clases sociales
Para comprender mejor el estudio, las definiciones adoptadas para las clases sociales consideran los ingresos mensuales de todos los habitantes del hogar, incluyendo salarios, alquileres, transferencias y rendimientos financieros.
La clase A incluye familias con ingresos superiores a R$ 25 mil; la clase B, entre R$ 8 mil y R$ 25 mil; la clase C, entre R$ 3,5 mil y R$ 8 mil; y las clases D y E, con ingresos mensuales inferiores a R$ 3,5 mil.
En 2023, según los datos, la clase A representaba el 6,4% de la población de Curitiba (aproximadamente 113,5 mil personas), mientras que la clase B englobaba el 27,7% (cerca de 491,4 mil habitantes).
La clase C mantenía su liderazgo con 40,9%, sumando 725 mil personas.
Las clases D y E representaban el 25,1%, equivalentes a 445,2 mil moradores.
Esta distribución indica que cerca del 68% de la población de la capital paranaense está concentrada en las clases B y C, la llamada clase media ampliada.

Curitiba en el contexto nacional
En comparación con el escenario nacional, Curitiba presenta una situación económica más favorable y una desigualdad social menor.
En Brasil, la clase A corresponde solo al 3,9% de la población, la clase B representa el 15%, y la clase C, el 31,2%.
Las clases D y E siguen siendo mayoritarias en el país, alcanzando casi la mitad de la población total, con el 49,9%.
Este cuadro evidencia la particularidad de Curitiba dentro del contexto brasileño, señalando avances concretos en el estándar de vida y en las oportunidades económicas para su población.
Además, el estudio resalta que las políticas públicas locales, combinadas al dinamismo del mercado laboral, son factores esenciales para esa transformación.
Desafíos regionales y desigualdad dentro de la ciudad
Es importante destacar que la movilidad social ascendente observada en Curitiba no ocurre de forma homogénea entre todas las regiones de la ciudad.
Áreas centrales y barrios más desarrollados presentan mayor concentración de las clases A, B y C, mientras que barrios periféricos aún albergan una parte significativa de la población de las clases D y E.
Esta disparidad regional apunta a desafíos en la distribución de recursos e infraestructura, que necesitan ser enfrentados para consolidar el crecimiento de la clase media.

El impacto de la pandemia y la resiliencia económica
Otro punto relevante es el impacto de la pandemia de Covid-19 en este escenario.
Aunque ha afectado duramente la economía nacional, Curitiba logró mantener la estabilidad del empleo formal, principalmente en los sectores de servicios e industria, lo que ayudó a preservar los ingresos de la población.
Según expertos, la diversificación económica y la adopción rápida de políticas de apoyo emergencial contribuyeron a esta resiliencia.
Además, el aumento del consumo y de la demanda de servicios en la ciudad impulsó negocios locales e incentivó el emprendimiento, creando un ciclo positivo de generación de ingresos.
Este movimiento fortaleció a la clase media y ayudó a disminuir las desigualdades que tradicionalmente afectan a las grandes metrópolis brasileñas.
Curitiba como modelo para Brasil
La capital paranaense sirve como ejemplo para otras ciudades brasileñas que buscan promover la inclusión social y el desarrollo económico sostenible.
La combinación de políticas públicas eficaces, inversiones privadas y participación comunitaria ha resultado esencial para el avance de la calidad de vida de los habitantes.
Con la perspectiva de crecimiento económico y mejora continua, Curitiba puede consolidar su papel como referencia nacional en la movilidad social y en la reducción de la pobreza. El estudio completo puede ser accedido haciendo clic aquí.
¿Cree que otras capitales brasileñas pueden seguir el mismo camino de Curitiba para fortalecer la clase media y reducir la desigualdad social? ¿Qué políticas públicas considera más eficaces para promover esa transformación?

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