Rocas volcánicas de Marruecos exponen patrones rítmicos y transformaciones internas que moldearon el campo magnético
Rocas volcánicas del sur de Marruecos, formadas hace alrededor de 560 millones de años, registran que el campo magnético de la Tierra seguía ciclos de debilitamiento y reorganización. Estos ciclos ocurrían en vez de variaciones aleatorias. Además, los datos indican cambios muy rápidos, lo que redefine hipótesis sobre la dinámica interna del planeta, según científicos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos.
Según la investigación publicada el 13 de octubre de 2025 en la revista Science Advances, las rocas del Grupo Ouarzazate, en el Anti-Atlas marroquí, preservan minerales como magnetita y hematita. Estos minerales muestran orientaciones magnéticas estandarizadas, lo que revela ritmo regular en el comportamiento del campo magnético. De este modo, los investigadores percibieron que el campo magnético de la Tierra tenía un ritmo definido, revelando estructura interna más compleja durante el período Ediacarano (630–541 millones de años atrás).
Rocas antiguas revelan comportamiento ordenado del magnetismo terrestre
Entre 568 y 562 millones de años atrás, estas rocas registraron cambios intensos y rápidos, ocurriendo en miles, y no millones, de años. Así, quedó evidente que las inversiones de polos no eran causadas por el movimiento de los continentes. Ellas resultaban de alteraciones profundas en el núcleo del planeta.
David Evans, profesor de geofísica en Yale y líder de la investigación, explicó que el equipo reinterpretó los datos con técnicas estadísticas y estratigráficas de alta resolución. Esta estrategia reveló patrones escondidos en mediciones anteriores. Según él, “las rocas muestran una estructura temporal organizada, y no el caos magnético que se imaginaba”.
Campo magnético oscilaba rápidamente durante el Ediacarano
Durante este período, el campo magnético de la Tierra era hasta diez veces más débil que el actual. Esta constatación planteó dudas sobre cómo el planeta logró mantener la atmósfera y protegerse de la radiación solar.
Sin embargo, las nuevas mediciones indican que esta debilidad estaba ligada a la formación del núcleo interno sólido. Este proceso liberó calor y energía, lo que cambió la convección del núcleo externo líquido, responsable del dínamo magnético terrestre.
Consecuentemente, el planeta pasó por ciclos alternados de debilitamiento y fortalecimiento. Este movimiento continuó hasta alcanzar la estabilidad actual, que permite la protección de la atmósfera y el desarrollo de la vida compleja.
Descubrimiento redefine la evolución magnética y tectónica de la Tierra
De acuerdo con el estudio, patrones similares pueden haber ocurrido en otras eras, como en el Devoniano y en el Jurásico Superior. Estos eventos posiblemente se repetían cada 200 millones de años. Esto sugiere que el campo magnético sigue ciclos de largo plazo, y no un comportamiento aleatorio.
Con esto, los científicos creen que, si esta secuencia se confirma, será posible crear un modelo continuo de la evolución tectónica y magnética del planeta. Este modelo abarcaría miles de millones de años de historia terrestre.
Evans destaca: “Comprender estas oscilaciones es esencial para reconstruir la trayectoria del planeta.” Este entendimiento conecta registros antiguos con los actuales, permitiendo entender el pasado, el presente y el futuro de la Tierra.

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