Veto al PSR Reduce la Subvención Federal, Aumenta el Riesgo Climático y Amenaza la Estabilidad del Agronegocio Brasileño en 2026.
El seguro rural, pieza central de la política agrícola del país, volvió al centro del debate en Brasilia tras el veto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a un dispositivo de la Ley de Directrices Presupuestarias (LDO) de 2026 que protegía los recursos del Programa de Subvención al Premio del Seguro Rural (PSR).
La decisión ocurre en un momento de fuerte avance del agronegocio brasileño, pero de retroceso de la cobertura contra riesgo climático, ampliando la incertidumbre para productores, aseguradoras y el propio gobierno.
Veto Presidencial Expone la Fragilidad del PSR
El Congreso Nacional había aprobado una enmienda a la LDO con el objetivo de blindar el presupuesto del PSR contra recortes, bloqueos y contingencias.
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La intención era garantizar previsibilidad y asegurar la aplicación integral de la subvención federal al seguro rural en 2026. Sin embargo, el dispositivo fue vetado por el Ejecutivo.
Según el gobierno, el mantenimiento de esta blindaje reduciría la flexibilidad de la gestión presupuestaria y dificultaría el cumplimiento de las normas fiscales.
Aun así, el veto reavivó preocupaciones en el sector productivo, que ve en el PSR un instrumento esencial para la estabilidad financiera en el campo.
El Presupuesto Se Redució y la Cobertura Cayó a Niveles Históricos
Las cifras recientes ayudan a dimensionar el problema.
En 2025, el presupuesto inicial del PSR era de R$ 1,06 mil millones, pero sufrió un recorte del 47%, cayendo a R$ 565,5 millones.
Como consecuencia, el área asegurada retrocedió a 3,2 millones de hectáreas, el tercer peor resultado desde el inicio de la serie histórica, en 2007.
Además, el total de cultivos protegidos quedó muy por debajo del registrado el año anterior, cuando alrededor de 7 millones de hectáreas contaban con subvención federal.
Solo 42 mil productores fueron atendidos, y la importancia asegurada sumó R$ 17,7 mil millones, lejos del pico de R$ 66,4 mil millones observado en 2021.
La Falta de Previsibilidad Preocupa a Aseguradoras y Productores
Para Glaucio Toyama, presidente de la Comisión de Seguro Rural de la Federación Nacional de Seguros Generales (Fenseg), el veto profundiza un escenario ya delicado.
“La retirada de la blindaje presupuestaria devuelve al agronegocio y al mercado de seguros rurales la falta de previsibilidad y de tranquilidad para la planificación de aseguradoras, productores y reaseguradores,
dificultando la oferta de productos con costos compatibles con la realidad de márgenes ajustados en el campo”, afirma.
Según Toyama, incluso con el crecimiento de la producción agropecuaria, la protección financiera se reduce justo cuando los eventos extremos se vuelven más frecuentes.
El riesgo climático, como sequías prolongadas y lluvias intensas, presiona los márgenes de los agricultores, que pasan a tener dificultades para afrontar el costo de las pólizas.
El Mercado de Seguro Rural Pierde Fuerza
Los datos del sector confirman esta tendencia. Entre enero y octubre de 2025, la recaudación de las aseguradoras con seguro rural cayó un 9,3%, totalizando R$ 11,1 mil millones.
Ya el pago de indemnizaciones retrocedió un 3,9%, hasta R$ 3,6 mil millones.
Para Toyama, este movimiento revela un ciclo preocupante: el productor sufre pérdidas con quiebras de cosecha, el poder público necesita renegociar deudas de manera emergencial y, con eso, el presupuesto queda aún más presionado, abriendo espacio para nuevos recortes en programas como el PSR.
Seguro Rural Como Política Pública Estratégica
En la evaluación de Rodrigo Motroni, vicepresidente de Newe Seguros, el impacto del veto va más allá del mercado asegurador.
“El seguro rural garantiza seguridad al agricultor, da estabilidad al crédito, reduce pérdidas sistémicas y contribuye a la seguridad alimentaria y la competitividad de Brasil.
No es solo una cuestión del sector de seguros, sino de política pública”, defiende.
En 2025, Newe comercializó más de 1,7 mil pólizas con subvención federal, sumando más de R$ 500 millones en importancia asegurada, lo que demuestra la relevancia del instrumento para el financiamiento de la producción.
Paradoja entre Expansión Agrícola y Baja Cobertura
La Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg) llama la atención sobre una paradoja estructural. Mientras el área sembrada en Brasil avanza hacia alrededor de 97 millones de hectáreas, solo aproximadamente el 3% de este total cuenta hoy con seguro rural.
Este desajuste entre el aumento de la productividad y la baja mitigación del riesgo climático expone al agronegocio brasileño a pérdidas significativas, especialmente en un contexto de cambios climáticos más intensos.
El Congreso Puede Derribar el Veto
El veto presidencial aún puede ser revertido. Para ello, la bancada ruralista necesita reunir mayoría absoluta en una sesión conjunta del Congreso: 257 votos de diputados y 41 de senadores, contabilizados por separado.
El presidente de la Frente Parlamentaria de la Agropecuaria (FPA), diputado Pedro Lupion (Republicanos-PR), clasificó el veto como “preocupante” y reforzó la necesidad de recomponer los recursos del PSR.
Mientras tanto, el Ministerio de Agricultura afirma que no hay pendientes presupuestarias y proyecta aplicar integralmente los R$ 1,01 mil millones previstos para 2026.
La expectativa oficial es atender a 82 mil productores, subvencionar hasta 130 mil pólizas, cubrir 7 millones de hectáreas y alcanzar R$ 48 mil millones en importancia asegurada.
Para el sector, sin embargo, la anulación del veto se considera decisiva.
“Recomponer los fondos del PSR y fortalecer el seguro rural es una condición básica para garantizar ingresos, crédito y continuidad de la producción”
resume Toyama, al destacar que la agenda de 2026 pasa, necesariamente, por el desenlace de esta disputa en el Congreso.

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