China y México crean cuotas para la importación de carne bovina. Entiende cómo la medida afecta a la carne brasileña y los precios en Brasil.
China y México decidieron crear cuotas para la importación de carne bovina, medida que afecta directamente a Brasil, mayor exportador mundial del producto.
Los cambios fueron anunciados en 2026, afectan a dos de los principales destinos de la carne brasileña y generan dudas sobre precios internos, exportaciones y oferta al consumidor.
La decisión ocurre en medio a presiones sobre mercados domésticos, investigaciones comerciales y ajustes en el comercio global de proteínas.
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O DONO de Brasil: fazendeiro que salió de lavanderías, creó un ‘imperio’ y hoy dirige una empresa valorada en R$ 42 mil millones tras triplicar su valor en menos de 1 año y recibir una inversión millonaria de EE. UU.
A pesar del impacto potencial, economistas afirman que la medida no debería provocar una caída significativa en los precios de la carne en Brasil este año, principalmente por factores estructurales de la ganadería y de la demanda interna.

Cómo funcionan las nuevas cuotas de importación
La China, principal compradora de la carne brasileña, definió que Brasil podrá exportar hasta 1,1 millón de toneladas en 2026 pagando la tarifa actual de 12%.
Cualquier volumen por encima de este límite será gravado con 55%. En 2025, los chinos compraron alrededor de 1,6 millón de toneladas, lo que hace que la cuota sea más restrictiva que el volumen histórico reciente.
Ya el México estableció una cuota de 70 mil toneladas de carne bovina importada sin impuesto. Lo que supere este límite será gravado con 20%. Hasta entonces, no había tarifa. El año pasado, el país importó 113 mil toneladas de carne brasileña.
¿Los precios de la carne van a caer en Brasil?
A pesar de posibles restricciones a la exportación, la tendencia es de mantenimiento de los precios elevados en el mercado interno.
La inflación de la carne bovina acumulaba un aumento de 5% en 12 meses, según el IPCA, y los analistas no ven alivio relevante en 2026.
Entre los principales factores están la expectativa de menor sacrificio de ganado, típica del ciclo ganadero actual, además de eventos que sostienen la demanda, como elecciones y la Copa del Mundo.
Además, incluso con cuotas, China seguirá dependiendo de la importación, ya que no puede satisfacer el consumo solo con producción local.
China preocupa más que México
Entre las dos decisiones, la cuota china es considerada la más sensible.
“La cuota fue bastante dura, más o menos unas 600 mil toneladas menor a lo que exportamos el año pasado”, analiza Cesar Castro Alves, gerente de Consultoría Agro del Itaú BBA.
Por otro lado, la medida tendrá una validez de tres años y prevé aumento gradual de las cuotas, como recuerda Thiago Bernardino de Carvalho, investigador del Cepea, vinculado a Esalq/USP.
“China puede estar dándose un tiro en el pie, porque nuestra carne es la carne más barata”, afirma Carvalho.
La investigación china buscó evaluar si la importación excesiva estaba perjudicando a los productores locales. Sin embargo, la expansión de la producción bovina es lenta, lo que puede generar escasez e inflación en el propio mercado chino.
Situación de México e impacto regional
En el caso de México, la dependencia de importaciones es menor, pero el país enfrenta problemas sanitarios. La diseminación de la miasis del Nuevo Mundo, enfermedad grave transmitida por moscas, redujo el rebaño local.
“[La enfermedad] ha sido preocupante incluso para los EE. UU., porque México es un gran vendedor de ganado vivo”, explica Castro.
Este escenario puede llevar al país a diversificar proveedores, lo que abre espacio para reordenamientos en el comercio de carne brasileña.
¿Adónde puede ir la carne brasileña?
A pesar de las barreras, Brasil cerró 2025 con récord de exportaciones: 3,5 millones de toneladas, aumento de 20,9%, generando US$ 18 mil millones en ingresos. China respondió por 48% del volumen total.

Sin restricciones adicionales, los Estados Unidos emergen como destino estratégico, ya que enfrentan el menor rebaño desde la década de 1960 y precios elevados en el comercio minorista.
Otros países de América del Sur, como Argentina y Uruguay, también han ampliado sus compras.
Hay expectativas de apertura del mercado japonés, aunque de manera cautelosa. Para los especialistas, la estrategia más sólida es diversificar clientes y reducir la dependencia de China.
Producción menor sostiene precios elevados
Además de las cuotas de importación, Brasil vive un momento de aumento en el ciclo ganadero, cuando los productores retienen hembras para reproducción, reduciendo el sacrificio y la oferta de carne.
Según Castro, incluso si las exportaciones pierden ritmo en el segundo semestre, la menor disponibilidad de bovinos debería mantener los precios firmes.
“Continuamos trabajando con precios, en promedio, un poco más elevados.”
Carvalho coincide y destaca que casi 80% de la carne producida en Brasil queda en el mercado interno, donde la demanda seguirá elevada.


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