Cuba corre contra el tiempo para ampliar la energía solar tras sanciones de EE. UU. contra combustibles fósiles que agravan apagones y la crisis económica de la isla.
La energía solar ha pasado a ocupar el centro del debate en Cuba en uno de los momentos más delicados de su historia reciente.
En medio de sanciones de Estados Unidos contra países que proveen petróleo a la isla, el gobierno cubano busca alternativas para evitar un colapso aún mayor en el suministro de electricidad.
La presión externa ha aumentado, mientras la población sufre con apagones constantes y una economía en profunda contracción.
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Las sanciones de EE. UU. aceleran la búsqueda de energía solar
El jueves, día 5, el presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que Cuba se está moviendo para garantizar cooperación internacional y ampliar su capacidad de generación de energía.

La declaración ocurrió tras la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a los países que envían petróleo a la isla.
Cuba depende fuertemente del petróleo importado para mantener su economía funcionando.
Actualmente, el país produce solo 40% del petróleo que consume, mientras que el resto proviene principalmente de Venezuela, Rusia y México.
Al mismo tiempo, el PIB cubano ha caído 15% en los últimos años, agravando aún más el escenario.
Ante esto, el gobierno ha comenzado a tratar la energía solar como una salida urgente para reducir la vulnerabilidad del país frente a las sanciones y la escasez de combustible.
Alianzas bajo presión y crisis en el suministro
Venezuela ha sido una aliada política y económica de Cuba durante más de 20 años. A través de acuerdos bilaterales, miles de profesionales cubanos, principalmente médicos, han sido enviados al país sudamericano, que, a cambio, proporcionó combustible en condiciones preferenciales.
No obstante, tras endurecer la postura contra Caracas, Trump acusó a Cuba de ser un Estado fallido y exigió negociaciones inmediatas.
El presidente cubano reaccionó y afirmó que “el colapso está en la filosofía imperial, pero no en la mentalidad de los cubanos”.
Mientras tanto, observadores apuntan que la capacidad de resistencia de la isla depende de sus escasas reservas de combustible, lo que hace que la expansión de la energía solar sea aún más estratégica.
Apagones exponen la fragilidad del sistema eléctrico
En los últimos días, la situación empeoró. Una falla en el sistema eléctrico dejó sin luz a las provincias orientales de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, además de partes de Holguín.
La energía fue restablecida de forma gradual, pero el episodio expuso la fragilidad de la red eléctrica.
El sistema cubano sufre con infraestructura antigua y falta de mantenimiento, lo que provoca fallas frecuentes y aumenta el impacto de cualquier interrupción en el suministro de combustible.
Para intentar cambiar este escenario, Cuba planea aumentar sus parques de energía solar y también expandir la producción de electricidad a partir de gas.
Además, el gobierno quiere instalar kits fotovoltaicos en centros de salud y unidades de urgencia, garantizando que los servicios básicos no se queden sin energía.
Otro punto del plan es ampliar la capacidad de almacenamiento de petróleo, lo que puede ayudar a enfrentar momentos de bloqueo o retraso en las entregas.
A pesar de la tensión, Díaz-Canel reiteró que está dispuesto a dialogar con Estados Unidos, siempre que sea “sin presiones, en posición de igualdad y respeto a la soberanía cubana”.
Países como México, Rusia y China ya han manifestado oposición a las amenazas de Trump. El presidente cubano también mencionó apoyo internacional, pero afirmó que no puede revelar detalles debido a la persecución del gobierno estadounidense.
Con Cuba apostando cada vez más en la energía solar para escapar de las sanciones y de los apagones, ¿crees que esta estrategia va a salvar al país o es demasiado tarde para evitar una crisis mayor?


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