La creación de neumáticos piezoeléctricos por una startup británica propone transformar baches, muelles y grietas en fuente de electricidad para vehículos eléctricos, con pruebas en ciudades del Reino Unido indicando mejor desempeño justamente en vías degradadas, donde los impactos se repiten y amplían la recuperación de energía
La startup británica RoadHarvest Technologies desarrolla neumáticos piezoeléctricos capaces de generar electricidad para vehículos eléctricos siempre que pasan por muelles, baches, grietas y otras irregularidades del asfalto. La propuesta transforma vibraciones normalmente disipadas en calor, sonido y movimiento en pequeñas cargas eléctricas aprovechables en el propio vehículo.
La tecnología fue creada para recuperar energía que ya está presente en el desplazamiento diario y que, en condiciones normales, acaba desperdiciada.
En lugar de depender de grandes estructuras externas, el sistema actúa directamente en el contacto entre el vehículo y la calle, explorando deformaciones frecuentes de la banda de rodadura.
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Cómo los neumáticos transforman irregularidades en electricidad
El funcionamiento de los neumáticos se basa en la incorporación de capas de materiales piezoeléctricos bajo la banda de rodadura. Cuando el neumático se deforma al pasar por desniveles, estos materiales generan pequeñas cargas eléctricas, que son conducidas a un sistema electrónico compacto integrado en la rueda.
La energía producida se envía a la batería del vehículo como complemento a recursos ya conocidos, como la frenada regenerativa. La propuesta no sustituye la carga eléctrica convencional, sino que añade microgeneración distribuida a lo largo del trayecto, sin exigir infraestructura adicional.
La piezoelectricidad no es una novedad en sí y ya se utiliza desde hace años en sensores y equipos electrónicos. El avance presentado está en la aplicación de esta lógica a gran escala en los neumáticos, aprovechando la repetición constante de impactos durante la circulación urbana y carretera.
Un único impacto produce poca electricidad y, de forma aislada, tiene efecto reducido. La ganancia aparece en el acumulado: en trayectos con muchas deformaciones, la repetición de los estímulos hace que la recuperación de energía sea más relevante.
Pruebas indican mejor desempeño en pavimento deteriorado
Las pruebas realizadas en ciudades británicas con infraestructura deteriorada mostraron un comportamiento inusual para la lógica tradicional de la movilidad. El sistema tuvo mejor desempeño justamente en escenarios considerados más problemáticos, como carreteras secundarias, áreas urbanas desgastadas y períodos de invierno, cuando el asfalto sufre más.
En este contexto, cuanto peor sea la condición de la vía, mayor será la cantidad de oportunidades para generar energía. La eficiencia del sistema pasa, por lo tanto, a tener relación directa con la calidad del pavimento e introduce una nueva variable en el debate sobre movilidad eléctrica.
Esta característica también abre espacio para nuevas formas de evaluar rutas, además del tiempo de desplazamiento y del consumo de energía. Una vía imperfecta puede, en determinadas circunstancias, aumentar el potencial de recuperación eléctrica a lo largo del trayecto.
La propuesta no sugiere abandonar el mantenimiento de las calles ni transformar defectos en objetivo de proyecto vial. El enfoque inmediato es más pragmático: usar lo que ya existe en el entorno urbano como recurso energético adicional, sin depender de obras o adaptaciones externas.
Neumáticos y eficiencia distribuida en la movilidad eléctrica
La adopción de este tipo de solución altera el papel tradicional de los neumáticos dentro del vehículo eléctrico. Dejan de ser solo el punto de contacto con el suelo y pasan a integrar el sistema energético del automóvil, ampliando la función de un componente ya indispensable.
Este modelo se encaja en una visión más amplia de eficiencia, en la cual diferentes partes del vehículo asumen funciones múltiples. La energía obtenida sigue siendo limitada, pero su generación constante durante el movimiento refuerza la idea de aprovechamiento distribuido, con ganancias pequeñas y sucesivas.
El potencial inicial aparece con más claridad en flotas urbanas, como taxis, vehículos de entrega y transporte público. En ciudades con tráfico intenso, el acumulado de esta recuperación puede formar un flujo continuo de energía, con posibilidad de reducir costos operativos y el consumo de electricidad.
La propuesta también refuerza una lectura práctica sobre sostenibilidad aplicada a la movilidad. En lugar de concentrar el debate solo en la producción de más energía, la tecnología busca reducir pérdidas invisibles que ocurren en cada viaje.
La principal fuerza del sistema está en la integración silenciosa al uso cotidiano, sin exigir cambio de hábito de quien conduce. Al funcionar de forma autónoma y sin depender de nuevas estructuras, los neumáticos piezoeléctricos transforman un problema recurrente de las calles en una fuente adicional de eficiencia para vehículos eléctricos.

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