El accidente con el superyate Vibrance ocurrió en las Bahamas apenas dos horas después de la entrega al nuevo dueño, involucrando una embarcación de 49 metros, valorada en casi US$ 17 millones, que había pasado por reformas recientes y era descrita como impecable.
El superyate Vibrance, de 49 metros y valorado en casi US$ 17 millones, sufrió una colisión con el puente Paradise Island, en las Bahamas, aproximadamente dos horas después de ser entregado al nuevo propietario. El impacto afectó a una embarcación que acababa de cambiar de manos en estado impecable y comprometió su pintura metálica recién hecha.
La embarcación de Amels había sido vendida a un comprador no identificado en una transacción conducida por Paul Cullen y James Lloyd, de Edmiston. Lo que debería marcar el inicio de una nueva fase para el yate se convirtió en un revés inmediato y público en las aguas de las Bahamas.
Lanzado en 2004, el Vibrance ya estaba en operación desde hacía más de dos décadas cuando sufrió el accidente. El episodio llamó la atención precisamente porque ocurrió justo después de la conclusión de la venta, en un momento que indicaba continuidad en el historial de conservación y modernización del yate.
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Colisión interrumpe entrega del superyate en las Bahamas
Imágenes compartidas por SuperYacht Times muestran el momento en que el superyate colisiona con la estructura del puente. La escena registra a dos tripulantes corriendo hacia la cubierta en un intento aparente de evitar daños mayores, aunque había poco que se pudiera hacer en ese instante.
La causa exacta del incidente no ha sido confirmada. Entre las posibilidades planteadas están factores ambientales, como aguas agitadas, vientos débiles o corrientes marinas capaces de desviar rápidamente la proa, además de la hipótesis de falla de uno de los motores, lo que podría haber hecho que la embarcación derivara hacia el puente.
Aunque el impacto no pareció ser extremadamente severo, los daños en el acabado fueron considerados ciertos. La pintura gris metálica y el revestimiento deben haber sido afectados, y existe la posibilidad de abolladuras o pliegues en el casco en la región de la proa.
Historial de reformas y conservación del Vibrance
El Vibrance tiene 659 GT y fue construido en acero y aluminio. El diseño exterior e interior lleva la firma de Donald Starkey, en un proyecto que combina tradición holandesa con actualizaciones recientes de gran envergadura.
En 2019, el superyate pasó por una reforma integral que incluyó pintura completa, modernización de la maquinaria y actualización de los equipos electrónicos. En 2024, recibió nuevas mejoras y concluyó su inspección de 20 años, reforzando la condición de embarcación bien mantenida.
Este conjunto de intervenciones sostenía la evaluación de que el yate permanecía en excelente estado. Corredores habían descrito el Vibrance como impecable, y la venta por casi US$ 17 millones indicaba que 2026 comenzaría en alto nivel para la embarcación.
Por eso, los daños provocados pocas horas después de la entrega hicieron que el episodio fuera aún más impactante. El cambio de propietario, en lugar de representar una transición tranquila, quedó asociado a una colisión que alteró rápidamente la condición visual del yate.
Interior reúne cinco cabinas y área master con deck privado
Por dentro, el Vibrance ofrece alojamiento para hasta 12 huéspedes distribuidos en cinco cabinas. La configuración incluye una suite master ubicada en la cubierta principal, equipada con deck privado.
El salón principal reúne sofás cómodos, sillones, mesas de centro, bar y centro de entretenimiento. Un escalón arriba, el skylounge aprovecha ventanas del suelo al techo para ampliar las vistas a bordo y se conecta al área de comedor al aire libre por grandes puertas de vidrio.
La embarcación también cuenta con un gimnasio al aire libre a babor, equipado con balcón retráctil. La propuesta combina ejercicio y observación del mar en una de las áreas de recreo más destacadas del superyate.
En la parte exterior, el Vibrance dispone de plataforma de baño en estilo beach club. La terraza reúne áreas de estar, espacio para comidas, bar, jacuzzi y tumbonas, todos protegidos por un techo rígido.
Desempeño permanece como uno de los destacados del superyate
A pesar del contratiempo reciente, el desempeño del Vibrance sigue siendo uno de sus principales atributos. El superyate puede alcanzar una velocidad máxima de 14,8 nudos con dos motores MTU de 1.057 hp.
La autonomía llega a 4.000 millas náuticas, característica que refuerza su perfil de embarcación de largo alcance. Este conjunto técnico ayuda a explicar por qué el yate mantenía un valor elevado y se presentaba como un ejemplar en excelente estado.
El costo de la reparación de la pintura gris metálica tiende a ser alto, como suele ocurrir en embarcaciones de este tamaño. Aun así, el texto señala que este tipo de gasto difícilmente sería motivo de preocupación para el tercer propietario de un superyate valorado en US$ 17 millones.
En pocas horas, el Vibrance pasó de una entrega celebrada a un caso de mala suerte notable en el mercado náutico. El superyate, que iniciaba un nuevo capítulo tras la venta, terminó el mismo día con la pintura dañada y la proa bajo sospecha de averías tras la colisión en las Bahamas.

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