En Teotihuacan, investigadores de la Universidad de Copenhague realizaron un análisis lingüístico basado en cerca de 300 registros para identificar la lengua hablada hace casi 2 mil años, provocando nuevas interpretaciones históricas y llamando la atención de la comunidad científica
La antigua ciudad de Teotihuacan dominó gran parte de lo que hoy es México Central durante cerca de medio milenio, entre los siglos 1 y 5 después de Cristo. El lugar se convirtió en conocido mundialmente por las pirámides del Sol y de la Luna, construcciones monumentales erigidas muchos siglos antes de la llegada de los aztecas a la región.
En su apogeo, Teotihuacan llegó a albergar a más de 125 mil habitantes, número considerado extremadamente alto para la época. La influencia política y cultural de la ciudad se extendió hasta áreas ocupadas por ciudades-estado mayas, ubicadas más al sur del territorio mesoamericano.
A pesar de este impresionante poder, la civilización sigue rodeada de misterios. La ausencia de una escritura claramente descifrada impide respuestas definitivas sobre quiénes eran sus habitantes y qué lengua hablaban.
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Ciudad poderosa de México Central aún guarda misterios sobre su origen
Teotihuacan comenzó a formarse alrededor del siglo 1 antes de Cristo. A lo largo de los siglos siguientes, la ciudad creció, se organizó y se convirtió en uno de los mayores centros urbanos del mundo antiguo.
El auge ocurrió en el siglo 5 después de Cristo, período en el que la ciudad concentraba una población estimada en más de 125 mil personas. Aun así, por razones aún debatidas, el lugar fue totalmente abandonado alrededor del año 750.
Solo siglos después, alrededor de 1300, los aztecas llegaron a la región y fundaron una nueva civilización cerca de las ruinas ya existentes. Desde entonces, el sitio arqueológico se ha transformado en uno de los destinos turísticos más visitados de México.
Glifos encontrados en murales y cerámicas desafían a los arqueólogos desde hace décadas
Los teotihuacanos dejaron cientos de símbolos registrados en murales, cerámicas y estructuras arquitectónicas. Estos dibujos llaman la atención por el nivel de detalle y repetición.
El gran desafío es que no hay consenso entre los especialistas sobre si estos símbolos forman, de hecho, un sistema de escritura organizado. Si son un código legible, su desciframiento podría revelar información decisiva sobre política, religión y estructura social de la ciudad.
Hasta hoy, sin embargo, ningún investigador ha logrado traducir estos registros de manera concluyente, lo que mantiene vivo el enigma.
Estudio reconstrúe posible lengua ancestral ligada al náhuatl

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Current Anthropology trajo un enfoque diferente para el problema. Los investigadores Magnus Pharao Hansen y Christophe Helmke, de la Universidad de Copenhague, proponen que la lengua hablada en Teotihuacan formaba parte de la familia lingüística uto-azteca.
Según la investigación, esta lengua ancestral habría dado origen, siglos después, a diversos idiomas conocidos, incluyendo el náhuatl, lengua hablada por los aztecas, y el huichol, aún presente en comunidades indígenas de México.
Para llegar a esta hipótesis, los científicos reconstruyeron una posible versión de esta lengua antigua basándose en idiomas más recientes de la misma familia, creando una especie de árbol genealógico lingüístico.
Interpretación sugiere nuevos significados para símbolos antiguos
A partir de esta reconstrucción teórica, los investigadores propusieron nuevos significados para algunos símbolos encontrados en Teotihuacan. Entre ellos se encuentran conceptos como piedra, montaña y amarillo.
La idea es usar esta lengua reconstruida como herramienta para intentar interpretar los glifos dejados por la civilización. Según los autores, el método aún está lejos de ofrecer traducciones completas, pero ya comienza a presentar resultados prometedores.
El detalle que más llama la atención es que este enfoque puede abrir un camino totalmente nuevo para el estudio de la escritura teotihuacana.
Pocos registros dificultan desciframiento completo de la escritura
Uno de los mayores obstáculos enfrentados por los investigadores es la cantidad limitada de material disponible. Existen alrededor de 300 registros asociados a Teotihuacan, número considerado bajo para análisis lingüísticos profundos.
Para comparación, lenguas como la maya y el propio náhuatl aparecen en miles de textos preservados, factor que facilitó enormemente su traducción a lo largo del tiempo.
Según especialistas, si la hipótesis es correcta, el impacto va mucho más allá del desciframiento de símbolos aislados. El resultado puede transformar la comprensión sobre la formación cultural y lingüística de Mesoamérica.
Al final, la posibilidad de identificar la lengua hablada en Teotihuacan reaviva el interés sobre una de las mayores ciudades de la antigüedad y muestra que, incluso después de casi 2 mil años, aún hay mucho por descubrir sobre este pueblo impresionante.
¿Qué opinas de esta hipótesis sobre la lengua de Teotihuacan? ¿Crees que la escritura finalmente puede ser descifrada? Deja tu opinión en los comentarios y participa en la discusión.

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