Centro en Minas Gerais Inicia Producción Pioneera de Imanes de Neodimio y Busca Reducir Dependencia de China, que Controla Más de 90% de la Oferta Mundial
En Lagoa Santa, ciudad a 35 kilómetros de Belo Horizonte, un edificio de tres pisos con fachada de vidrio alberga el primer laboratorio-fábrica de imanes de neodimio del hemisferio Sur. El lugar es más que un espacio de investigación: representa un intento concreto de Brasil de dominar toda la cadena productiva de las tierras raras — minerales considerados estratégicos para la transición energética y la soberanía tecnológica.
Estos minerales, como el neodimio (Nd), son fundamentales para la producción de los llamados superimanes, materiales de alta potencia magnética utilizados en motores de coches eléctricos, turbinas eólicas, aviones militares, misiles y dispositivos electrónicos. A pesar de que el país posee una de las mayores reservas del mundo, el dominio del proceso productivo aún está en fase inicial.
El nuevo CIT Senai ITR (Centro de Innovación y Tecnología del Senai – Instituto de Imanes de Tierras Raras) comenzó a operar en 2024. La unidad cuenta con laboratorios de investigación y una línea semi-industrial capaz de producir hasta 100 toneladas por año de imanes permanentes.
“Ya dominamos, en escala piloto, el ciclo tecnológico de producción de imanes permanentes a base de neodimio, hierro y boro. A nivel industrial, tenemos el dominio del 60% al 70% del proceso”, explica el químico André Pimenta de Faria, coordinador del CIT Senai ITR.
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Según él, el objetivo es finalizar la puesta en marcha de los equipos importados de China hasta enero.
“Queremos dominar toda la cadena productiva y transferir tecnología a empresas que deseen producir imanes en el país”, complementa Faria.
China Domina el Mercado y Brasil Busca Independencia Tecnológica
Hoy, China concentra más de 90% de la producción mundial de superimanes. Brasil, aunque tiene grandes reservas, aún depende de la importación de barras metálicas de neodimio y no posee operación comercial de las etapas de separación química y refinado de los elementos.
El CIT Senai ITR es un paso para cambiar este escenario. Creado originalmente por Codemge (Compañía de Desarrollo de Minas Gerais), el laboratorio fue adquirido en 2023 por la Federación de Industrias del Estado de Minas Gerais (FIEMG), que lo integró al sistema Senai.
“El laboratorio-fábrica es un eslabón entre la investigación y la aplicación industrial”, explica Faria. “Nuestro papel es validar prototipos y procesos de forma semi-industrial, no fabricar a gran escala.”
El proyecto forma parte de una iniciativa nacional más amplia: MagBras – De la Mina al Imán, lanzado en julio de 2024 por el gobierno federal. El programa reúne 38 empresas, startups, centros de investigación y universidades, con un presupuesto de R$ 73 millones, de los cuales R$ 60 millones son inversión pública.
“Brasil tiene la segunda mayor reserva de tierras raras del mundo, solo detrás de China”, recuerda el ingeniero mecánico Luís Gonzaga Trabasso, coordinador de MagBras.
“Tenemos todas las condiciones para dominar el ciclo de producción de estos minerales y de los imanes permanentes hasta 2030”, complementa el investigador del Instituto Senai de Innovación en Sistemas de Manufactura y Procesamiento a Laser y profesor del ITA (Instituto Tecnológico de Aeronáutica).
El Gargalo de la Separación Química: El Desafío Más Caro de la Cadena
A pesar del nombre, las tierras raras no son realmente escasas. Estos elementos son relativamente abundantes en la naturaleza, pero aparecen mezclados en pequeñas concentraciones, lo que exige tecnologías avanzadas para separación y purificación.
“El desafío está en la etapa de separación química, que es la más compleja y cara de toda la cadena”, explica el químico Henrique Eisi Toma, del Instituto de Química de la USP. Para aislar elementos como neodimio y praseodimio, es necesario un proceso detallado que involucra varias etapas de refinado.
La buena noticia es que Brasil ya acumula conocimiento relevante en esta área. Investigaciones desarrolladas desde principios de la década pasada dentro del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología (INCT) Tierras Raras, también conocido como Patria, formaron la base para el avance actual.
El INCT reunió universidades y centros de investigación como la USP, el Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IPT), el Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen), el Centro de Tecnología Mineral (Cetem) y el Centro de Desarrollo de la Tecnología Nuclear (CDTN), además de la UFSC y la Fundación Certi.
En Cetem, vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), hubo un avance importante.
“Logramos éxito en la separación de praseodimio (Pr) y neodimio (Nd), dos de las principales tierras raras”, afirma el ingeniero químico Ysrael Marrero Vera, jefe del Servicio de Metalurgia Extrativa del centro.
El Camino Hacia la Soberanía Tecnológica Brasileña
Dominar el ciclo productivo de las tierras raras significa más que autonomía económica, representa soberanía tecnológica e industrial. Los países que controlan esta producción detienen cadenas estratégicas ligadas a la energía limpia, movilidad eléctrica y defensa.
Con el CIT Senai ITR y MagBras, Brasil da un paso firme hacia la reducción de la dependencia externa y la consolidación de una nueva economía tecnológica. El país busca no solo explorar recursos naturales, sino también agregar valor, generar empleos y exportar innovación.
Aún hay obstáculos, especialmente en el costo de los procesos químicos y en la dependencia de equipos importados. Pero, por primera vez, Brasil parece reunir investigación, industria y política pública en torno a un mismo objetivo.
Y tú, lector: ¿será que Brasil podrá transformar sus tierras raras en una carta estratégica global, o seguirá exportando solo el potencial bruto de su riqueza mineral?
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