El tren en Rio Grande do Sul dejó de representar conexión entre ciudades y el desagüe de carga para convertirse en una imagen de abandono, con trenes parados, vagones oxidados y una red ferroviaria que se ha reducido drásticamente.
El tren que aún aparece en operación se ha vuelto una excepción en medio de composiciones sin destino, patios vacíos y tramos inutilizados, mientras el gobierno promete una recuperación de la red en 2026. La dimensión de la crisis se refleja en los números: Rio Grande do Sul ya tuvo 3.800 km de vías férreas, cayó a 1.600 km en 2023 y, después de las inundaciones de 2024, se redujo a 900 km.
A lo largo de tres décadas, los ferrocarriles gaúchos han perdido el 75% de las vías. Lo que queda es una red fragmentada, con tramos que no llevan a ninguna parte y con un impacto directo en el transporte, el trabajo, la logística y la actividad económica.
Aun así, el escenario no es de desaparición completa. Aún hay trenes de carga en circulación en puntos específicos, operaciones turísticas que resisten y una expectativa de reanudación que vuelve al debate con la promesa federal de licitación para recuperar parte de la red ferroviaria.
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Trenes parados muestran el tamaño de la crisis
Una de las imágenes más impactantes del video aparece en Canoas, donde una fila de trenes parados comienza en las proximidades de la BR 116 y se extiende por casi 3 km. Son más de 500 vagones y locomotoras oxidadas a cielo abierto, a pesar de ser equipos que podrían seguir en actividad.
El problema es que estos trenes no tienen a dónde ir. Sin continuidad operativa, sin mantenimiento adecuado y con la red reducida, lo que se ve es un sistema paralizado. Lo que podría estar transportando carga se ha convertido en una fila de chatarra expuesta a los elementos.
La red ferroviaria se ha reducido de forma brutal

La crisis de los ferrocarriles gaúchos no comenzó ahora, pero los números muestran cómo se ha profundizado. El estado ya tuvo 3.800 km de vías férreas. En 2023, por falta de mantenimiento, ese total había caído a 1.600 km.
Después de las inundaciones de 2024, la situación empeoró aún más. El tramo operativo cayó a solo 900 km, consolidando un colapso que ya se venía gestando desde hace años. Cuando el reportaje afirma que el 75% de las vías han desaparecido en tres décadas, resume una pérdida de escala histórica.
Uruguaiana se ha convertido en el retrato de una estructura que ha podrido
En la estación de transbordo internacional de Uruguaiana, el abandono se manifiesta de manera aún más evidente. Vagones, locomotoras y estructuras se están deteriorando en un patio que alguna vez fue importante para la circulación de cargas.
Según los relatos mostrados, hasta hace unos diez años había composiciones circulando desde allí hacia Rio Grande y Porto Alegre. Hoy, el escenario es otro. El patio sigue siendo grande, con estructura para transbordo de diferentes cargas, pero prácticamente sin función, mientras todo se pudre al aire libre.
El tren de carga aún existe, pero ha perdido fuerza
A pesar de la reducción de la red, el transporte ferroviario no ha desaparecido por completo. En Rio Grande, el reportaje sigue la llegada de uno de los últimos trenes aún activos en el estado, cargado con material para exportación.
Cada composición de este tipo lleva entre 70 y 100 vagones. Aun así, la participación del modal ferroviario ha caído considerablemente. Antes, representaba más del 30% del volumen de carga recibido.
Hoy, ese porcentaje está alrededor del 14%. El tren sigue siendo importante, pero mucho menor de lo que fue en la logística gaúcha.
La Serra Gaúcha mantuvo el tren casi solo como atracción turística
En la Serra Gaúcha, el tren ha resistido principalmente a través del turismo. En Bento Gonçalves, el único tren operativo en la región funciona de forma turística, muy lejos del papel que los trenes de carga tuvieron allí en el pasado.
El cambio es profundo. Donde antes pasaban millones y millones de litros de combustibles rumbo a São Paulo y al centro de Brasil, hoy los trenes de carga no han vuelto a operar. Lo que permanece es una operación turística y el intento de mantener viva una parte de la memoria ferroviaria de la región.
El tren turístico ayuda a reactivar la circulación de personas
A pesar de la pérdida de la red de carga, los trenes turísticos demuestran que aún existe demanda e interés por el modal. El Tren de los Valles, por ejemplo, aparece en el reportaje como una pieza importante para la reanudación del movimiento en la región después de las inundaciones.
La primera temporada operó con 5 mil boletos. Luego, el espacio se amplió y el número superó las 5.300 personas. Después de las inundaciones, la actividad se detuvo durante ocho meses, hasta volver. Con la reanudación, los turistas volvieron a circular y eso ayudó a reanimar parte de la economía local.
El abandono también destruye trabajo y perspectiva
Los testimonios reunidos en el video dejan claro que la pérdida no es solo material. Para quienes trabajaron en el ferrocarril, ver locomotoras abandonadas, vagones deteriorados y vías cubiertas de maleza es también presenciar la desaparición de un servicio que ya tuvo valor económico y social.
No solo se están oxidando los equipos. También se está deteriorando una estructura que generaba trabajo, conectaba regiones y ayudaba a mover la economía del estado. En varias intervenciones, aparece el deseo de ver los trenes volver a circular para que otras personas puedan trabajar y para que el modal vuelva a crecer.
El gobierno promete recuperar la red en 2026
Al final del reportaje, surge la principal señal de reanudación. El gobierno federal anuncia para septiembre de 2026 una licitación destinada a la recuperación de la red ferroviaria gaúcha, incluso en regiones como Uruguaiana, donde las vías han estado abandonadas durante aproximadamente diez años.
La promesa vuelve a colocar el tema en el centro de la discusión. Después de la pérdida del 75% de las vías, de la reducción de la red a 900 km y de la imagen de cientos de vagones sin destino, la recuperación prometida se ve como una prueba decisiva sobre la capacidad de reconstruir el sistema.
El tren en el estado hoy carga crisis, memoria y esperanza de reanudación
El tren en Rio Grande do Sul ha pasado a simbolizar dos cosas al mismo tiempo. Por un lado, abandono, chatarra, interrupción y pérdida de infraestructura. Por el otro, aún quedan composiciones en actividad, experiencias turísticas y la expectativa de que parte de la red pueda ser recuperada.
La crisis ferroviaria gaúcha no es solo un problema de transporte. Revela pérdida de competitividad, de empleo, de conexión regional y de capacidad logística. Por eso, la discusión sobre los trenes en el estado va mucho más allá de la nostalgia.
En su opinión, ¿los trenes en RS aún pueden volver a tener un papel estratégico o el abandono ya ha comprometido demasiado esta recuperación?

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