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Tres Hombres Se Sumergieron En Un Sótano Radiactivo Para Salvar La Mitad De Europa Y Evitar Una Explosión En Chernobyl: Entienda Cómo Una Prueba De Seguridad Mal Planificada Causó El Mayor Accidente Nuclear De La Historia, Movilizó Misiones Suicidas Y Dejó Huellas Vivas De Radiación Hasta Hoy

Escrito por Ana Alice
Publicado el 27/01/2026 a las 00:50
Actualizado el 02/02/2026 a las 18:22
Três trabalhadores entraram em um porão radioativo em Chernobyl para drenar água e reduzir riscos após o maior acidente nuclear da história. (Imagem: Divulgação)
Três trabalhadores entraram em um porão radioativo em Chernobyl para drenar água e reduzir riscos após o maior acidente nuclear da história. (Imagem: Divulgação)
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Una Prueba de Rutina en una Usina Soviética Desencadenó Decisiones Críticas, Fallas Técnicas y Operaciones de Alto Riesgo que Marcaron la Historia de la Energía Nuclear y Movilizaron Miles de Personas para Contener un Desastre con Impactos que Atravesaron Fronteras.

En la madrugada del 26 de abril de 1986, una prueba de seguridad en el reactor 4 de la usina nuclear de Chernobyl, entonces situada en la Ucrania soviética, resultó en el accidente más grave de la historia de la energía nuclear civil.

La secuencia de eventos involucró decisiones operativas adoptadas bajo fuerte presión, fallas de concepción del reactor del tipo RBMK y una respuesta de emergencia marcada por operaciones de alto riesgo para evitar un agravamiento de la contaminación radiactiva, según investigaciones técnicas realizadas en los años siguientes.

Prueba de Seguridad en el Reactor 4 de Chernobyl

La prueba tenía como objetivo evaluar si, en caso de pérdida total de energía externa, las turbinas del reactor podrían generar electricidad suficiente, por inercia, para mantener los sistemas de refrigeración activos hasta la entrada de los generadores diésel.

Informes oficiales indican que el procedimiento se ejecutó fuera de los parámetros previstos, con sistemas de protección apagados y el reactor operando en un rango inestable.

Durante la madrugada, la combinación entre baja potencia, configuración inadecuada del núcleo y intentos de corrección de última hora llevó a un aumento rápido y descontrolado de la reactividad.

A la 1:23, hora local, se produjo un pico súbito de potencia, estimado por análisis posteriores como decenas de veces superior al nivel nominal, seguido por dos explosiones que destruyeron la estructura del reactor.

Explosiones y Liberación de Material Radiactivo

El impacto rompió el edificio que albergaba el núcleo y desplazó la llamada blindaje biológico superior, componente de gran masa diseñado para protección radiológica.

Estudios técnicos describen que el colapso expuso combustible nuclear y grafito al ambiente exterior, permitiendo la liberación continua de material radiactivo durante varios días, agravada por incendios en el interior del reactor.

Fallas de Medición Atrasaron la Percepción del Desastre

En los momentos iniciales tras la explosión, la evaluación de la gravedad del accidente se vio perjudicada por limitaciones de los instrumentos disponibles.

Parte de los dosímetros utilizados en la usina alcanzó rápidamente el valor máximo de lectura, alrededor de 3,6 roentgen por hora, lo que, según especialistas que analizaron el episodio, no reflejaba los niveles reales de radiación en diversas áreas de la instalación.

Estimaciones reconstruidas posteriormente indicaron tasas de radiación mucho superiores en puntos específicos del complejo, aunque esos números no fueron conocidos de inmediato por los equipos de operación.

Mientras tanto, la ciudad de Pripyat, situada a aproximadamente tres kilómetros de la usina, mantuvo su rutina cotidiana durante más de un día, hasta que las autoridades determinaran la evacuación de la población.

Riesgo de Nueva Explosión Mobilizó Acciones de Emergencia

Con la extensión del daño confirmada, el foco pasó a ser la contención de riesgos adicionales.

Uno de los escenarios considerados por ingenieros y científicos soviéticos era la posibilidad de que el combustible derretido alcanzara grandes volúmenes de agua acumulados debajo del reactor, lo que podría provocar una explosión de vapor y diseminar aún más la contaminación.

La Operación en el Sótano de la Usina

En este contexto, tres trabajadores de la propia usina — Oleksiy Ananenko, Valeri Bespalov y Boris Baranov — fueron designados para una operación en el sótano del edificio del reactor.

La misión consistía en localizar y abrir válvulas que permitirían drenar las piscinas de supresión de vapor, conocidas como bubbler pools, donde había gran cantidad de agua.

De acuerdo con documentos y testimonios posteriores, la acción se llevó a cabo a principios de mayo de 1986 y permitió el desagüe de un volumen estimado en decenas de millones de litros.

El drenaje redujo el riesgo de contacto directo entre el material fundido y el agua acumulada, considerado crítico por técnicos involucrados en la respuesta al accidente.

Con el paso del tiempo, el episodio comenzó a ser descrito de forma más dramatizada en libros, documentales y producciones audiovisuales.

Sin embargo, relatos técnicos y entrevistas de los propios involucrados indican que la operación fue planificada con base en la información disponible en ese momento, con uso de equipos de protección y ejecución relativamente rápida, aunque en un ambiente de alto riesgo radiológico.

Liquidadores y la Respuesta en Gran Escala

Paralelamente, miles de trabajadores civiles y militares fueron movilizados para actuar en la contención del desastre.

Estos grupos, más tarde conocidos como liquidadores, participaron en tareas que incluyeron el combate a incendios, la remoción de escombros contaminados y la construcción de estructuras de contención provisionales alrededor del reactor destruido.

En el espacio aéreo, helicópteros realizaron sucesivas operaciones para arrojar materiales como arena, boro y plomo sobre el núcleo expuesto.

Registros oficiales indican que, en los primeros días tras el accidente, centenas de vuelos fueron realizados con este propósito, en un intento de reducir la liberación de partículas radiactivas y controlar el incendio interno.

Accidentes Durante las Operaciones de Contención

Uno de los accidentes asociados a estas operaciones ocurrió en octubre de 1986, cuando un helicóptero Mi-8 colisionó con cables de una grúa durante trabajos cercanos al reactor y se cayó en las inmediaciones de la estructura.

El episodio resultó en la muerte de toda la tripulación y fue registrado en imágenes que forman parte de la documentación histórica del accidente.

En tierra, un grupo de mineros fue movilizado para excavar un túnel bajo el reactor, con el propósito de instalar una base que ayudaría a contener el calor residual y proteger acuíferos subterráneos.

Registros de la época mencionan alrededor de 400 trabajadores involucrados en la excavación de un túnel de aproximadamente 168 metros, concluido en condiciones extremas de temperatura y ventilación limitada.

El “Pied de Elefante” y los Vestigios en el Interior del Reactor

(Imagen: Divulgación/Departamento de Energía de EE. UU.)
(Imagen: Divulgación/Departamento de Energía de EE. UU.)

Dentro de las estructuras remanentes del reactor, se formó una masa conocida como corium, resultado de la fusión del combustible nuclear con concreto y metales.

Uno de los fragmentos más conocidos, apodado “pata de elefante”, presentó, en las primeras mediciones, tasas de radiación extremadamente elevadas, capaces de causar efectos letales en corto período de exposición, según mediciones técnicas divulgadas posteriormente.

Impactos Ambientales y el Bosque Rojo

En los alrededores de la usina, el llamado Bosque Rojo se convirtió en uno de los símbolos ambientales del accidente.

La vegetación del área absorbió altos niveles de radiación, llevando a la muerte de árboles y a la posterior remoción y enterramiento del material contaminado.

Investigaciones indican variaciones en la estimación del área directamente afectada, reflejando diferentes criterios de análisis adoptados a lo largo de los años.

Décadas después del accidente, la zona de exclusión de Chernobyl comenzó a ser objeto de estudios científicos sobre ecosistemas en ambientes con baja presencia humana y contaminación residual.

Investigadores apuntan el retorno de diversas especies animales, al mismo tiempo que continúan investigando posibles efectos biológicos a largo plazo asociados a la exposición crónica a la radiación.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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