El objetivo fue la refinería de Ufa, en la región de Bashkortostan, una de las más grandes del país, responsable por más de 150 derivados de petróleo de Rusia, según información de UOL.
La guerra en el Este Europeo ganó un nuevo capítulo este sábado, 13 de septiembre de 2025. La Ucrania atacó con drones una de las mayores refinerías de petróleo de Rusia, perteneciente a la estatal Bashneft, ubicada en Ufa, a 1.400 kilómetros de la línea del frente. El ataque expuso la vulnerabilidad de la infraestructura energética rusa, hasta entonces considerada segura por estar lejos de la zona de conflicto.
De acuerdo con el gobernador regional Radiy Jabirov, uno de los drones logró alcanzar las instalaciones y provocó un incendio, controlado pocas horas después. Otro fue abatido por las defensas antiaéreas antes de alcanzar el complejo. No hubo muertos ni heridos, pero la acción reveló que ni siquiera los centros industriales del interior ruso están inmunes a las operaciones de largo alcance de Kiev.
Por qué la refinería de Bashneft es estratégica
La refinería de Ufa fue descrita por el Kremlin en 2016 como “una de las más grandes del país”, con capacidad para producir más de 150 tipos de derivados de petróleo.
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Esto significa que el ataque no tuvo solo un efecto simbólico, sino también impacto práctico en la producción y distribución interna de combustibles.
Según analistas, alcanzar un polo energético de esta magnitud refuerza la estrategia de Kiev de desgastar la economía rusa, ya que el petróleo de Rusia es uno de los principales pilares de financiamiento de la máquina de guerra de Moscú.
Cada interrupción, incluso temporal, representa perjuicios multimillonarios y presiona la logística militar.
La estrategia de Kiev con drones de largo alcance
Fuentes de la GUR, agencia de inteligencia militar de Ucrania, confirmaron al diario británico The Guardian la autoría de la operación.
Desde 2022, ataques contra refinerías y depósitos de combustible se han convertido en parte central de la táctica ucraniana, buscando minar la capacidad de Moscú de mantener a sus tropas.
Lo que llama la atención es la distancia: 1.400 kilómetros de la línea del frente, evidenciando que Kiev ya domina drones con autonomía para alcanzar el corazón del territorio ruso.
Este avance tecnológico amplía la vulnerabilidad de Moscú y obliga al Kremlin a reforzar defensas en regiones hasta entonces consideradas seguras, lo que incrementa costos militares.
La reacción diplomática de Rusia
En la misma fecha, durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador ruso Vasily Nebenzya acusó a Kiev de actuar para “prolongar el conflicto” y rechazar negociaciones propuestas por Vladimir Putin.
Él afirmó que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, estaría utilizando los ataques como estrategia política ante la caída de su popularidad, apoyado por “manipuladores occidentales”.
La declaración forma parte del esfuerzo de Moscú por transformar pérdidas estratégicas en narrativas políticas.
Al desplazar el debate al campo diplomático, el Kremlin busca justificar la prolongación de la guerra y acusar a Occidente de incentivar la ofensiva ucraniana.
Impactos para la guerra y para el petróleo de Rusia
Aunque el incendio haya sido controlado y los daños clasificados como leves, el ataque a Bashneft representa un golpe directo al petróleo de Rusia, tanto por el simbolismo de alcanzar una de las mayores refinerías del país como por el impacto económico inmediato.
Expertos afirman que cada ataque de esta naturaleza aumenta los costos de reparación, presiona los sistemas de defensa y compromete el flujo de combustibles utilizados en el frente de batalla.
Genera incertidumbres en el mercado internacional de energía, ya que Rusia sigue siendo uno de los mayores exportadores globales de petróleo y derivados.
El ataque a la refinería de Ufa muestra que la guerra ha entrado en una fase de profundidad estratégica, en la que Ucrania es capaz de alcanzar objetivos críticos en el interior de Rusia.
Alcanzar el petróleo de Rusia significa presionar directamente la economía que sostiene el esfuerzo de guerra del Kremlin, ampliando tanto los riesgos militares como los diplomáticos.
¿Crees que ataques de este tipo son decisivos para debilitar a Rusia o pueden aumentar aún más la escalada del conflicto? Deja tu opinión en los comentarios — queremos escuchar tu visión sobre este tema.

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