Nuevo Estudio Revela Que El Golfo De Suez Nunca Dejó De Abrirse: La Separación Entre África Y Asia Sigue Activa Desde Hace Millones De Años, Avanzando 0,5 Mm Por Año Y Aumentando Riesgos Sísmicos Antes Ignorados
Durante muchos años, la geología enseñó que el Golfo de Suez, ese estrecho que separa parcialmente África del Medio Oriente, era una falla “fallida”. La narrativa clásica decía que la falla tectónica había intentado abrirse hace aproximadamente 28 millones de años, cuando la placa Arábiga comenzó a separarse de la placa Africana, pero que este proceso se había detenido hace 5 millones de años, dejando la región como una simple bahía, y no como un nuevo océano en formación.
Sin embargo, esta historia está cambiando. Y mucho.
Investigaciones recientes muestran que el Golfo de Suez nunca dejó de abrirse. La separación simplemente se volvió más lenta. Según un nuevo estudio publicado el 3 de noviembre en la revista científica Geophysical Research Letters (AGU), la falla sigue expandiéndose aproximadamente 0,5 milímetros por año.
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Parece poco, pero para procesos tectónicos esto es significativo, y redefine la forma en que los científicos entienden la evolución de estas estructuras.
El estudio está liderado por David Fernández-Blanco, geocientífico del Institute of Deep-Sea Science and Engineering de la Academia China de Ciencias. Él afirmó al portal Live Science que los resultados sacuden la noción binaria de que las fallas o “tienen éxito” (como el Mar Rojo, que está abriendo un océano) o “fracasan” completamente.
Según él:
“Estamos mostrando que existe un camino intermedio, donde una falla puede desacelerarse, pero sin realmente morir.”
Lo Que Siempre Pareció Quieto Nunca Estuvo Realmente Parado
El Golfo de Suez siempre ha sido tratado como el ejemplo perfecto de una falla que no evolucionó hacia un océano. Sin embargo, la región había dado pequeñas señales de vida tectónica. Algunos tramos exhiben arrecifes de coral antiguos elevados por encima del nivel del mar, algo que no ocurre sin fuerzas estructurales empujando el suelo hacia arriba. Temblores leves todavía ocurren ocasionalmente. Y hay fallas geológicas que parecen estar levantando bloques de terreno.

Para Fernández-Blanco, había una brecha entre el discurso dominante y las pistas físicas:
“Lo que nos llamó la atención fue el contraste entre la narrativa de total inactividad tectónica y las señales dispersas de actividad continua.”
Estas “pistas” motivaron al equipo a analizar detalladamente toda la extensión de la falla, aproximadamente 300 kilómetros, observando la geografía y el curso de los ríos que atraviesan las rocas. Cuando un río presenta un perfil irregular, que no se puede explicar solo por erosión, el culpable probablemente es el movimiento tectónico.
Además, los investigadores investigaron antiguos arrecifes interglaciares, formados cuando el nivel del mar era más alto en períodos cálidos. Muchos de ellos hoy están a 18 metros por encima del nivel actual. ¿La explicación? Movimientos lentos y continuos de la corteza.
La Ruptura Disminuyó, Pero No Terminó, Y Eso Cambia Todo
Combinando todos estos datos, el estudio concluyó que la falla realmente redujo su velocidad hace aproximadamente 5 millones de años, cuando parte de la actividad tectónica se trasladó a la región del Mar Muerto, donde surgió una nueva frontera entre las placas Africana y Arábiga. Aún así, el proceso en el Golfo de Suez no cesó.
La tasa actual de extensión, de hecho, recuerda a la que ocurre en el oeste de los Estados Unidos, donde la expansión cortical forma el famoso conjunto de cadenas montañosas y valles conocido como Basin and Range Province.
Para Fernández-Blanco, esto refuerza algo importante:
“Los cambios en las fronteras tectónicas no significan necesariamente que una falla será desconectada. Las fuerzas que impulsan la ruptura son más persistentes y complejas que la simple movimentación de las placas.”
Implicaciones: Más Riesgo Sísmico Y Muchos Rifts “Fracasados” Pueden No Estar Muertos
El descubrimiento tiene efectos prácticos. Si la ruptura nunca se detuvo, entonces el Golfo de Suez puede estar más vulnerable a terremotos de lo que se pensaba. La región, que incluye áreas costeras de Egipto e importantes instalaciones industriales, puede necesitar una revisión en las evaluaciones de riesgo.
Además, el estudio abre la puerta a que otros rifts considerados “fallidos”, en varias partes del mundo, como en África Oriental e incluso en Europa, sean reevaluados con tecnologías modernas de mapeo y datación.
En palabras del investigador:
“Podemos descubrir que los sistemas tectónicos de la Tierra son más dinámicos y persistentes de lo que imaginábamos.”
En otras palabras, aquello que se creía geológicamente muerto puede, en realidad, estar simplemente dormido, o mejor aún, abriendo lentamente un camino que algún día puede convertirse en un océano.

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