El cometa interestelar 3I/ATLAS cruzó el Sistema Solar en 2025 y, después del perihelio a finales de octubre, entró en plena erupción, liberando metanol, cianuro, metano y hielo de agua; en diciembre pasó a 270 millones de km de la Tierra, observado por el SPHEREx y se aproxima a Júpiter en marzo
El cometa interestelar 3I/ATLAS se convirtió en un objetivo de observación cuando un observatorio espacial de la NASA identificó moléculas orgánicas en el material que expulsó al acercarse al Sol y pasar cerca de la órbita de la Tierra. El registro incluye metanol, cianuro y metano, compuestos asociados a la llamada química prebiótica, sin que eso signifique vida.
El paso por el Sistema Solar también colocó al objeto en una categoría rarísima, la de visitante proveniente de otro sistema estelar, descrito como solo el tercer objeto interestelar detectado cruzando nuestra vecindad. Y el calendario aún reserva un punto de tensión técnica: el 16 de marzo de 2026, la mayor aproximación a Júpiter podría alterar el comportamiento del cometa.
Lo que el SPHEREx logró captar en el corto intervalo de diciembre

El SPHEREx, telescopio lanzado en marzo de 2025, observó el cometa interestelar 3I/ATLAS entre el 8 y el 15 de diciembre, cuando ya había pasado por el perihelio a fines de octubre y continuaba exhibiendo una actividad descrita como intensa.
-
Satélites revelan bajo el Sahara un río gigante enterrado por miles de kilómetros: un estudio muestra que el mayor desierto cálido del planeta ya fue atravesado por un sistema fluvial comparable a los más grandes de la Tierra.
-
Científicos han capturado algo nunca visto en el espacio: estrellas recién nacidas están creando anillos gigantescos de luz mil veces mayores que la distancia entre la Tierra y el Sol y esto cambia todo lo que sabíamos sobre el nacimiento estelar.
-
Geólogos encuentran los rastros de un continente que desapareció hace 155 millones de años tras separarse de Australia y revelan que no se hundió, sino que se partió en fragmentos esparcidos por el Sudeste Asiático.
-
Samsung lanza aspiradora vertical inalámbrica con hasta 400W de succión y apuesta por IA para reconocer automáticamente esquinas, alfombras y diferentes superficies.
Es un recorte pequeño de días, pero que define el tipo de evidencia disponible, porque lo que aparece en los datos proviene de lo que el cometa estaba liberando en ese momento.
Los resultados fueron divulgados como parte de un estudio publicado en la revista Research Notes of the American Astronomical Society, aún sin revisión por pares.
Para un lector común, esto no invalida el hallazgo, pero obliga a tratar la lectura como preliminar: es ciencia en fase de comunicación rápida, en un caso donde el tiempo de observación del cometa interestelar no regresa.
La erupción después del perihelio y la lista de compuestos que salieron del núcleo
Al acercarse al Sol, el calor provocó la sublimación del hielo en la superficie del cometa interestelar, liberando chorros de gas y formando la coma, la nube que envuelve el núcleo.
Es en este envoltura de material expulsado donde entran las firmas químicas descritas por los investigadores, con énfasis en metanol, cianuro, metano, polvo rocoso y material rico en carbono.
Carey Lisse, del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins y autor principal del estudio, describió el 3I/ATLAS como “en plena erupción” después del paso por el Sol, liberando inclusive grandes cantidades de hielo de agua.
La referencia al hielo de agua se encuadra en lo que se espera de un cometa típico, en el que el agua compone alrededor de un tercio de la masa, pero el punto periodístico aquí es otro: el cometa interestelar estaba activo lo suficiente como para liberar material observable incluso después del perihelio.
La distancia de la Tierra y lo que significa pasar a 270 millones de kilómetros
En diciembre, el cometa interestelar pasó a cerca de 270 millones de kilómetros de la Tierra.
Es una distancia enorme en escala humana, pero lo suficientemente pequeña, en escala astronómica, para permitir la observación directa por instrumentos como el SPHEREx, siempre que la actividad del objeto produzca señales detectables en el gas y el polvo alrededor del núcleo.
También ayuda a colocar el término “cerca” en el lugar correcto. No hubo indicaciones de riesgo para la Tierra en el conjunto de información divulgada, y el interés científico nace de la oportunidad de analizar materiales que han sido preservados a bajas temperaturas durante mucho tiempo.
La curiosidad, en este caso, es química y dinámica, no una alerta de impacto.
Por qué la velocidad y la edad estimada alimentan el fascinación
El 3I/ATLAS fue descubierto en julio de 2025 y viajaba a cerca de 221 mil km por hora dentro de la órbita de Júpiter.
Científicos citados en el estudio asocian esta trayectoria a la larga historia de un cuerpo que puede haber cruzado el espacio durante miles de millones de años, acelerado por interacciones gravitacionales con otras estrellas, antes de entrar en nuestra vecindad.
Este detalle importa porque la etiqueta de cometa interestelar no es solo un adjetivo. Indica que la composición y el comportamiento pueden reflejar condiciones de formación fuera del Sistema Solar, lo que explica la atención en moléculas como metanol y cianuro.
Cuando un cometa interestelar libera sus gases, expone una muestra de otro lugar, aunque en fragmentos de información, como espectros y señales indirectas.
El encuentro con Júpiter el 16 de marzo de 2026 y el riesgo de un nuevo giro
La mayor aproximación a Júpiter está marcada para el 16 de marzo de 2026, y la gravedad del planeta puede aumentar la liberación de gases o exponer material del interior del cometa interestelar.
En otras palabras, el gigante gaseoso puede funcionar como una llave de torsión: no crea materia de la nada, pero puede alterar cuánto del interior queda accesible, dependiendo del estrés gravitacional y de la rotación del núcleo.
También hay un efecto narrativo, porque Júpiter lleva la fama de “arquitecto” de órbitas en el Sistema Solar. Cuando un cometa interestelar pasa bajo su influencia, aumenta el interés en cambios de trayectoria, en brotes de actividad y en cómo reacciona la coma.
Si Júpiter potencia la actividad, la firma de metanol, cianuro y metano puede volverse más evidente en nuevas observaciones, pero esto aún es expectativa, no un hecho consumado.
Europa y Ganimedes entran en el radar, pero la NASA pone el freno
La presencia de moléculas orgánicas llevó parte del debate público a un terreno resbaladizo, el de “vida fuera de la Tierra”.
La propia NASA reforzó que las moléculas orgánicas no son sinónimo de vida, porque estos compuestos pueden surgir por procesos químicos naturales sin relación con organismos, y esto debe estar claro siempre que se habla de cometas interestelares.
Aun así, algunos investigadores han planteado una hipótesis puramente teórica: las partículas orgánicas liberadas podrían, en teoría, cruzar trayectorias que intercepten lunas como Europa o Ganimedes, consideradas prometedoras en la búsqueda de vida debido a océanos subterráneos bajo cortezas heladas.
El cuidado es no vender certeza donde hay solo posibilidad geométrica. Europa y Ganimedes aparecen como telones de fondo del debate, no como destino confirmado del material del cometa interestelar.
Lo que se tiene hasta aquí es un cometa interestelar observado en ventana corta por el SPHEREx, con señales de metanol, cianuro, metano y hielo de agua tras el perihelio, además del paso a 270 millones de kilómetros de la Tierra.
El próximo capítulo técnico, en 16 de marzo de 2026, depende del encuentro con Júpiter y de cómo la gravedad va a alterar la actividad del objeto.
Cuando piensas en un cometa interestelar, ¿qué te impresiona más: la química que libera, el hecho de que sea solo el tercer visitante detectado, o la idea de que Júpiter altere el recorrido en marzo de 2026? Si pudieras elegir una observación, ¿apuntaría al núcleo, a la coma, o al efecto del encuentro con Júpiter?

-
Uma pessoa reagiu a isso.