Especialistas Explican Por Qué Sistemas Considerados Entre Los Más Avanzados Del Mundo Fallaron Ante La Superioridad Tecnológica, La Guerra Electrónica Y Los Errores Estratégicos De Las Fuerzas Venezolanas
Durante más de una década, el gobierno venezolano mantuvo el discurso de que el país poseía uno de los sistemas de defensa antiaérea más poderosos del planeta. En 2013, el entonces presidente Nicolás Maduro afirmó públicamente que “nadie podría tocar ni un centímetro de la patria”, asegurando que el espacio aéreo nacional estaría completamente protegido contra cualquier incursión extranjera. Sin embargo, casi 13 años después, esta narrativa colapsó.
El 3 de enero, más de 150 aviones y helicópteros de Estados Unidos cruzaron el espacio aéreo venezolano, alcanzaron Caracas y ejecutaron una operación militar sin precedentes que resultó en la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. El episodio, ampliamente documentado en videos y registros publicados en las redes sociales, expuso la fragilidad práctica de un sistema que, al menos en la teoría, había consumido inversiones multimillonarias en equipos rusos, chinos e iraníes.
La información fue divulgada por BBC News Mundo, en un reportaje firmado por el periodista Juan Francisco Alonso, publicado el 14 de enero de 2026, tras la consulta a especialistas militares internacionales y oficiales venezolanos retirados.
-
El clima en 2026 puede sorprender con extremos aún más intensos que en 2025, con olas de calor, frío fuera de época y lluvias irregulares en Brasil.
-
Astrónomos identifican 45 planetas rocosos que pueden albergar vida y uno de ellos está a solo 4,2 años luz de la Tierra, siendo el vecino más cercano con potencial para tener agua líquida en la superficie.
-
Arqueólogos descubren 43,000 óstracos en Egipto con listas de impuestos, dibujos, textos religiosos y anotaciones cotidianas que revelan cómo era la vida antigua en Athribis antes de Cleopatra.
-
China muestra sistemas de defensa láser que capturan drones volando muy bajo y intenta resolver una falla que ha estado preocupando a ejércitos en todo el mundo.
A pesar de las declaraciones oficiales de que hubo resistencia, los registros indican que las defensas antiaéreas reaccionaron de forma limitada o prácticamente inexistente. Cinco días después de la operación, la entonces presidenta Delcy Rodríguez afirmó que “hubo combate por la patria”, pero no explicó por qué sistemas considerados sofisticados no impidieron la entrada masiva de aeronaves estadounidenses.
Frente a este escenario, surgen preguntas centrales: ¿qué falló exactamente? ¿Por qué los equipos comprados a Rusia y China, similares a los usados en otros teatros de guerra, resultaron ineficaces contra los Estados Unidos?
Un Sistema Considerado Formidable Solo En Teoría
Según Mark Cancian, coronel retirado de la Infantería de Marina de los Estados Unidos y investigador del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), la ineficacia de la defensa aérea venezolana es, a primera vista, sorprendente. Esto se debe a que el país construyó, desde 2009, una red basada en sistemas reconocidos en el mercado internacional.
Entre los principales equipos adquiridos están los S-300 y los Buk-M2, ambos de fabricación rusa, comprados aún durante el gobierno de Hugo Chávez como parte de acuerdos estratégicos con Moscú. El S-300, por ejemplo, se compone de lanzadores móviles capaces de disparar misiles de 1.480 kilos, con cerca de 7 metros de largo, diseñados para alcanzar aviones, helicópteros y misiles de crucero a una distancia de hasta 150 kilómetros, de acuerdo con datos del CSIS.
Por su parte, el Buk-M2 es un sistema de medio alcance, apto para destruir blancos aéreos en un radio de hasta 40 kilómetros. Complementando esta estructura, Venezuela también adquirió misiles de corto alcance, como los Pechora y los Igla-S. Estos últimos son portátiles, pueden ser operados por un solo soldado y utilizan guiado por infrarrojos, siendo efectivos contra aeronaves y drones a baja altitud.
Pocas semanas antes de la ofensiva americana, el propio Maduro afirmó que el país poseía nada menos que 5 mil unidades del Igla-S, reforzando la imagen de un sistema numeroso y diversificado. Además, el arsenal incluía radares chinos y drones iraníes, ampliando la capacidad de vigilancia y respuesta.
Aún así, como destacó Thomas Withington, especialista en guerra electrónica y radares del Royal United Services Institute (Rusi), de Londres, este conjunto de equipos puede ser letal contra adversarios regionales, pero se vuelve insuficiente ante una potencia militar de primer nivel. Para él, frente a los Estados Unidos, “no pasa de chatarra”.
Guerra Electrónica, Sorpresa Y Errores Estratégicos

La principal explicación señalada por los especialistas involucra la superioridad tecnológica estadounidense, especialmente en el campo de la guerra electrónica. En los seis meses anteriores a la operación, los Estados Unidos habrían formado una flota en el Caribe, lo que permitió mapear detalladamente las defensas venezolanas, identificando sus puntos fuertes y, sobre todo, sus vulnerabilidades.
Con base en este análisis, las fuerzas estadounidenses habrían lanzado una combinación de ataques cibernéticos, interferencias electromagnéticas y acciones de supresión de defensas aéreas. Según Withington, los radares y sistemas de comunicación venezolanos probablemente fueron neutralizados casi desde el primer minuto, haciendo que los aviones estadounidenses fueran prácticamente invisibles.
Esta evaluación fue confirmada por un mayor retirado del Ejército venezolano, quien afirmó a BBC News Mundo que los Estados Unidos disponen de tecnologías capaces de anular radares enemigos, permitiendo que las aeronaves avancen sin ser detectadas. Con esto, el factor sorpresa fue decisivo, reduciendo drásticamente cualquier posibilidad de reacción coordinada.
Aparte de la guerra electrónica, hubo fallas evidentes en la disposición física de los sistemas. Cancian destacó que diversas baterías antiaéreas estaban posicionadas al aire libre, sin camuflaje adecuado, lo que facilitó su localización y destrucción. Imágenes divulgadas después de los ataques mostraron, por ejemplo, una batería del Buk-M2 destruida al lado de la pista de la base aérea de La Carlota, visible incluso desde una carretera cercana.
Según la evaluación del especialista, estas unidades deberían haber sido ocultadas, dispersas y protegidas con el uso de cebos, práctica común en fuerzas armadas más experimentadas. El mal posicionamiento también indicaría deficiencias de entrenamiento y preparación operativa, a pesar de los ejercicios militares anunciados en los meses anteriores.
Relatos de soldados sobrevivientes refuerzan esta percepción. Un militar escuchado por el diario Tal Cual afirmó que “no hubo tiempo para contraatacar”, mientras que el tercer sargento Ricardo Salazar, herido durante el bombardeo, relató que intentó usar sus dos Igla-S, pero fue alcanzado por una explosión antes de poder disparar.
Fuerzas Armadas Orientadas A La Seguridad Interna
Otro factor decisivo fue el cambio doctrinal de las Fuerzas Armadas venezolanas a lo largo de los años. Según Cancian, el Ejército comenzó a priorizar la seguridad interna y el control político, en detrimento de la preparación para enfrentar amenazas externas convencionales.
Esta visión fue corroborada por el general venezolano Hebert García Plaza, exministro del gobierno de Maduro, quien afirmó que los Estados Unidos se percataron de que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estaba preparada solo para un modelo de guerra de resistencia, y no para un enfrentamiento aéreo moderno y tecnológico.
Según él, esta doctrina habría sido impulsada por el ministro de Defensa Vladimir Padrino López y el general Domingo Hernández Lárez, con enfoque en contener la oposición interna y garantizar la gobernabilidad del régimen, y no en enfrentar una potencia extranjera.
Medios internacionales, como The New York Times, también señalaron que parte de los equipos de defensa aérea no estaban activos en el momento de la operación, debido a las dificultades económicas enfrentadas por el país y a problemas de gestión administrativa. Para Withington, la corrupción agrava este escenario, especialmente en áreas sensibles como defensa y seguridad nacional.
El analista Andrei Serbin Pont, presidente de CRIES, ya había advertido anteriormente sobre la discrepancia entre lo que Venezuela poseía “en teoría” y lo que realmente estaba operativo. Según él, muchos sistemas existían solo en el inventario, pero no en condiciones reales de combate.
Golpeado, Pero No Completamente Derrotado
A pesar del severo impacto de la ofensiva americana, los expertos destacan que el sistema de defensa aérea venezolano no fue totalmente destruido. De acuerdo con Withington, el objetivo de los Estados Unidos fue abrir un corredor aéreo seguro para permitir la entrada de helicópteros y la retirada de Maduro, y no eliminar todo el aparato militar del país.
Venezuela aún mantiene lanzadores de cohetes, un arsenal de drones aparentemente intacto y su flota de cazas Sukhoi Su-30MK2. Aún así, el episodio expuso vulnerabilidades consideradas impensables hasta hace poco tiempo.
Hasta el momento, solo se ha confirmado oficialmente la destitución del general Javier Marcano Tábata, entonces jefe de la Casa Militar. También circulan rumores sobre la salida del mayor-general José Luis Tremont Jiménez, jefe del Comando de Defensa Aeroespacial Integrada (Codai).
Lo que permanece incierto es si habrá una revisión profunda de la estructura y de la doctrina militar venezolana tras una operación que evidenció, de forma dramática, los límites entre propaganda, capacidad real y la dura realidad del campo de batalla moderno.


Não sabe aquele ditado que diz que não há pior **** do que o que está portas dentro?
Das duas, uma. Ou foi pura traição envolvendo políticos e militares ao mais alto nível, ou foi tudo combinado com o próprio Maduro e um dia destes, ele e a mulher receberão asilo da Rússia como recebeu o presidente da Síria e respetiva família.
Coitados dos que morreram, entre venezuelanos e cubanos, ainda foram umas dezenas. Esses coitados é que não mereciam morrer, estavam no cumprimento do dever.