La restauración de áreas húmedas conducida por la SCA en terrenos de Suecia sumó 1.165 hectáreas entre 2021 y 2025, con cierre de canas, rehumedecimiento de turberas y obras para elevar la retención de agua, restaurar la hidrología natural y consolidar una agenda forestal de largo plazo a lo largo de los años.
La restauración de áreas húmedas ejecutada por la SCA en tierras de Suecia dejó de ser un conjunto disperso de iniciativas y pasó a aparecer como un frente organizado de intervención a gran escala. Entre 2021 y 2025, la empresa informó haber recuperado 1.165 hectáreas con cierre de canas, rehumedecimiento de turberas y medidas dirigidas a devolver agua a terrenos que habían sido drenados para mantener productividad durante décadas.
El balance principal reúne 883 hectáreas conducidas directamente por la SCA y 282 hectáreas restauradas con participación de otras partes interesadas, en áreas donde la empresa actúa como propietaria de la tierra. Además, la compañía afirma haber restaurado, en el mismo período, dos proyectos extensos de turberas que suman 325 hectáreas. El dato central, por lo tanto, no es solo la metragem recuperada, sino el cambio de escala de una política forestal que pasó a recolocar la hidrología en el centro de la decisión de uso de la tierra.
Cómo la SCA transformó la restauración en frente permanente de trabajo

La decisión de intensificar la restauración de áreas húmedas fue asumida por la SCA en 2021, cuando la empresa definió que comenzaría a ampliar el rehumedecimiento de zonas seleccionadas en sus propiedades.
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La justificación presentada combina tres frentes: mejorar la retención de agua en el paisaje, apoyar metas climáticas y devolver función hidrológica a áreas que habían sido drenadas a lo largo del tiempo.
En la práctica, esto desplaza el enfoque de la simple explotación productiva a un intento de reorganizar el funcionamiento físico del terreno.
Según Anna Cabrajic, ecóloga forestal de la SCA y responsable de la compilación de los datos, el avance de los proyectos se debe a un trabajo realizado por los expertos en conservación de la naturaleza distribuidos en las diferentes áreas geográficas de la compañía.
Este detalle importa porque muestra que la restauración de áreas húmedas no fue tratada como acción aislada o compensación puntual, sino como un programa técnico incorporado a la estructura operativa de la empresa.
El movimiento también revela un cambio importante en el sector forestal. En lugar de aceptar como permanentes las condiciones creadas por drenajes antiguos, la SCA comenzó a actuar para deshacer parte de esta infraestructura.
Esto incluye rellenar canas, construir represas con tapones para elevar el nivel del agua y, en algunos casos, eliminar árboles que crecieron justo alrededor de estas franjas drenadas. Al hacer esto, la empresa no solo cambia el paisaje visible, sino que intenta alterar el comportamiento del suelo y del agua.
En la base de este razonamiento está la idea de que áreas húmedas productivas a la fuerza no siempre mantienen el equilibrio a largo plazo. Si el terreno depende de drenajes permanentes para seguir funcionando bajo una determinada lógica, el costo hidrológico tiende a acumularse.
La restauración de áreas húmedas entra, entonces, como un intento de devolver permanencia al agua donde el drenaje había transformado el exceso en regla.
Lo que cerrar canas realmente cambia en la hidrología de las turberas

Las medidas descritas por la SCA parecen simples en la superficie, pero operan sobre un mecanismo decisivo. Cuando canas son abiertas en turberas, el agua comienza a escurrir más rápidamente y el suelo deja de permanecer saturado el tiempo necesario para sostener su dinámica natural.
Al llenar estos canales y levantar pequeñas estructuras de retención, el proyecto intenta restablecer la hidrología anterior, manteniendo el agua en el área por más tiempo y desacelerando el drenaje artificial.
Esta permanencia del agua es tratada por la empresa como una ganancia de doble función. Primero, porque permite que el terreno vuelva a operar como área húmeda, con mayor retención hídrica.
Segundo, porque este tiempo extra de permanencia favorece la purificación natural, ayudando a capturar nutrientes y metales pesados provenientes del suelo alrededor.
En otras palabras, cerrar canas no solo sirve para empapar el terreno, sino para reprogramar el flujo que atraviesa el paisaje.
Anna Cabrajic argumenta que la restauración de áreas húmedas ayuda a estabilizar el flujo de agua y a mejorar la calidad hídrica en los arroyos. Este punto es central porque desplaza el beneficio más allá del límite del área restaurada.
El efecto esperado no termina en el lugar donde la excavadora trabaja o donde la cana es rellenada. Se proyecta hacia la red de drenaje alrededor, influenciando flujo, retención y paso de material disuelto o en suspensión.
En turberas, este cambio tiende a ser aún más sensible, porque son áreas cuya estructura depende precisamente del agua retenida.
Cuando el drenaje se impone por décadas, la funcionalidad original se debilita. Al rehumedecer y bloquear canas, la SCA intenta revertir este proceso.
Lo que está en juego no es solo dejar el suelo más húmedo, sino devolver coherencia a un sistema que había sido reorganizado por la necesidad de producir.
Dónde los números adquieren dimensión concreta en el proyecto Ejdån-Malmvattenån
La escala de la restauración de áreas húmedas se hace más nítida en el proyecto de los pantanos de Ejdån-Malmvattenån, en el municipio de Sollefteå, concluido en 2025.
En este caso, los esfuerzos de la SCA alcanzaron seis áreas de turberas drenadas alrededor del lago Graningesjön, con recuperación de aproximadamente 18 kilómetros de canas y rehumedecimiento de cerca de 150 hectáreas.
El cronograma comenzó con desmonte en mayo de 2025, avanzó con el llenado de los canales durante el verano y se concluyó a finales de septiembre.
Este desglose ayuda a entender el tamaño real de las obras. Hablar de 1.165 hectáreas puede sonar abstracto, pero 18 kilómetros de canas cerradas en un solo frente muestran la densidad física de la intervención.
No se trata de pequeños ajustes lineales, sino de una reconfiguración territorial que exige maquinaria, decisiones sobre trazado, control del nivel del agua y lectura precisa de lo que debe volver a retener humedad.
Mikael Berg, que trabaja con áreas húmedas en la SCA, afirmó que será importante seguir el desarrollo de estos pantanos en los próximos años.
El comentario tiene sentido porque proyectos de rehumedecimiento no se agotan en la etapa de ejecución.
El cierre de los drenajes altera la base hídrica del terreno, pero los efectos se consolidan a lo largo del tiempo, a medida que el agua vuelve a permanecer en el área y el sistema encuentra un nuevo equilibrio.
La mayor parte de estos proyectos recibió financiación del programa LONA, dirigido a compromisos locales de largo plazo con la conservación. Esto añade una capa institucional importante.
La restauración de áreas húmedas promovida por la SCA depende de la acción empresarial, pero también se apoya en instrumentos públicos que amplían la viabilidad de las obras.
Sin este arreglo, recuperar grandes extensiones de turberas drenadas sería más lento, más caro y probablemente más restringido.
Por qué la empresa también incluyó áreas de extracción de turba en esta cuenta
En los últimos años, la SCA también participó en la restauración de áreas de extracción de turba en sus tierras, usadas hasta el inicio de la década de 2020 en operaciones ligadas a Öviks Energi.
En este tramo de la agenda, la recuperación fue conducida por Neova, responsable de la extracción, pero la SCA afirma haber dejado clara, en las consultas realizadas en 2023, la forma en que la restauración debería ser ejecutada.
El resultado descrito fue el llenado completo de todo el drenaje, incluidas canas de borde y surcos.
Este punto muestra que la restauración de áreas húmedas no se limitó a antiguas áreas forestales drenadas. También se aplicó en superficies que pasaron por un uso intensivo hasta años muy recientes.
En Mörttjärnsmyran, por ejemplo, el área restaurada integra Mörttjärnsmyren, donde la SCA aún cerró 5.000 metros de canas en el mismo año, dentro del proyecto Ejdån-Malmvattenån, formando una franja restaurada más continua.
En el caso de Norrmossaflon, la expectativa presentada es que el área se convierta en una zona húmeda contigua a un área forestal quemada de 80 hectáreas tras el incendio de 2018.
La empresa considera este diseño como especialmente prometedor para la región.
El dato relevante aquí es la formación de bloques continuos, y no solo de manchas aisladas de rehumedecimiento. Cuando las áreas restauradas comienzan a tocarse, la función hidrológica gana escala y consistencia.
Esta ampliación del desglose ayuda a entender por qué la SCA insiste en asociar sus proyectos a las metas climáticas de Suecia.
La empresa sostiene que todas las restauraciones de zonas húmedas contribuyen positivamente a objetivos nacionales relacionados con zonas húmedas prósperas, lagos y cursos de agua vivos y reducción del impacto climático.
Aunque este enfoque provenga de la propia compañía, revela la ambición del programa: transformar la restauración de áreas húmedas en una pieza visible de la estrategia ambiental sueca, y no en una obra periférica de manejo local.


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