1. Início
  2. / Datos interesantes
  3. / El viejo Chico nace como un hilo de agua en la Sierra da Canastra, recorre casi 3.000 km por Brasil y sostiene la Caatinga, ciudades enteras y millones de personas hasta encontrar el océano Atlántico.
Tempo de leitura 7 min de leitura Comentários 5 comentários

El viejo Chico nace como un hilo de agua en la Sierra da Canastra, recorre casi 3.000 km por Brasil y sostiene la Caatinga, ciudades enteras y millones de personas hasta encontrar el océano Atlántico.

Escrito por Bruno Teles
Publicado em 10/03/2026 às 13:50
Velho Chico nasce na Serra da Canastra, atravessa o sertão, sustenta a Caatinga e chega ao Oceano Atlântico como o rio que mantém cidades, biodiversidade e milhões de pessoas no Brasil.
Velho Chico nasce na Serra da Canastra, atravessa o sertão, sustenta a Caatinga e chega ao Oceano Atlântico como o rio que mantém cidades, biodiversidade e milhões de pessoas no Brasil.
  • Reação
  • Reação
  • Reação
  • Reação
  • Reação
  • Reação
55 pessoas reagiram a isso.
Reagir ao artigo

El Viejo Chico sale de la Serra da Canastra como un manantial discreto, recorre más de 2.800 kilómetros a lo largo de todo su curso por Minas, Bahia, Pernambuco, Sergipe y Alagoas, irriga áreas del sertão, sustenta la Caatinga, abastece ciudades, mueve economías y termina en el Océano Atlántico como eje vital de Brasil.

El Viejo Chico nace en la Serra da Canastra como un hilo de agua entre piedras y campos a más de mil metros de altitud y, poco a poco, se transforma en uno de los ríos más decisivos del país. Ese comienzo aparentemente pequeño engaña, porque es de allí de donde parte un curso de casi 3.000 kilómetros que atraviesa montañas, ciudades y sertones hasta alcanzar el Océano Atlántico.

A lo largo de este recorrido, el Viejo Chico deja de ser solo paisaje y se convierte en abastecimiento, biodiversidad, agricultura, navegación, cultura y supervivencia. Sin él, la Caatinga perdería su principal línea de sustentación, y millones de personas verían secar una estructura hídrica que sostiene rebaños, cultivos, economías regionales y comunidades enteras.

Dónde comienza el Viejo Chico y por qué la Serra da Canastra define el resto del viaje

El Viejo Chico nace en la Serra da Canastra, atraviesa el sertón, sustenta la Caatinga y llega al Océano Atlántico como el río que mantiene ciudades, biodiversidad y millones de personas en Brasil.

En la Serra da Canastra, en el suroeste de Minas Gerais, el Viejo Chico brota de forma humilde. El escenario inicial es de campos, veredas y caídas de agua monumentales, como la Casca d’Anta, en una región donde el relieve no funciona solo como marco, sino como origen real de todo el sistema.

Es en la Serra da Canastra donde el río gana dirección, altitud, velocidad e identidad, antes de entrar en un viaje que lo llevará del Cerrado al Océano Atlántico.

Esta área también concentra una fauna que ayuda a medir la importancia ecológica del alto curso.

El lobo-guará circula por los campos como dispersor de semillas, el tamanduá-bandeira recorre largas distancias en busca de hormigas y termitas, el tatu-canastra excava túneles profundos y el guariba-de-mãos-ruivas aparece como una presencia rara.

Entre veredas y manantiales, el buriti funciona como guardián del agua. La Serra da Canastra no es solo el punto de partida del Viejo Chico; es la primera defensa natural de un río que aún tendrá que enfrentar sequías y la presión humana.

Cuando el río encuentra la Caatinga y se convierte en límite entre escasez y supervivencia

Después de dejar la Serra da Canastra y avanzar por un territorio alimentado por más de 160 afluentes, el Viejo Chico entra en el espacio donde su función se vuelve más visible: el semiárido.

Cuando el suelo se agrieta y el entorno se seca, el río comienza a actuar como la línea delgada entre permanencia y colapso.

En la Caatinga, el Viejo Chico deja de ser solo un curso de agua y se convierte en una estructura de sustentación del sertão.

Este cambio aparece tanto en el paisaje como en la vida a su alrededor. Capibaras, ciervos-catingueros y jaguares utilizan sus márgenes, mientras aves como el pico-virado de la Caatinga, loros de la Caatinga y alas-blancas cruzan un cielo que alterna entre gris, calor y resistencia.

Dentro del agua, peces como el surubim, dorado y pacamã sustentan familias ribereñas desde hace generaciones.

El sertão no se organiza a pesar del Viejo Chico, sino en torno a él, porque la lógica de ocupación humana y de la vida salvaje depende directamente de este corredor hídrico.

El río que levanta ciudades, alimenta rebaños y transforma la sequía en huerto

Video de YouTube

Fue del Viejo Chico que nacieron o crecieron ciudades como Pirapora, Juazeiro y Petrolina. En una franja marcada por sequías severas, el río abrió camino para irrigación, abastecimiento y producción a gran escala.

Uvas, mangos y melones irrigados por sus aguas comenzaron a salir de áreas secas hacia mercados externos, y la base informa que solo Juazeiro y Petrolina mueven más de 90 millones de dólares al año en exportaciones.

Es un contraste duro y revelador: donde el paisaje pide contención, el río permite productividad.

Este papel económico no borra su función histórica y social. Antes de los colonizadores, decenas de pueblos indígenas ya vivían en sus márgenes y lo llamaban Opará, el río-mar.

Más tarde, en el interior seco, los colonizadores incorporaron caprinos al sistema productivo regional, y el Nordeste consolidó rebaños adaptados al clima severo. Hoy, Bahia, Pernambuco y Piauí aparecen con destaque en este proceso.

El Viejo Chico sostiene el sertão no solo porque lleva agua, sino porque organiza modos de vida enteros a lo largo de su trayecto.

La transposición amplió el alcance del Viejo Chico, pero también aumentó la presión sobre el río

En los últimos años, el Viejo Chico comenzó a cumplir una nueva función con la transposición. Canales de concreto desviaron parte de sus aguas hacia Ceará, Paraíba, Pernambuco y Rio Grande do Norte, ampliando el radio de abastecimiento para áreas que vivían bajo sequías más severas.

La obra, iniciada en 2007, se estimó para beneficiar a cerca de 12 millones de personas del semiárido.

El río dejó de irrigar solo su entorno inmediato y pasó a responder por una ingeniería hídrica de escala regional.

Este movimiento, sin embargo, no vino sin costo. Cuanto más se convoca al Viejo Chico a resolver carencias externas a su lecho, mayor es la presión sobre un sistema que ya abastece ciudades, agricultura, rebaños y biodiversidad en su propia cuenca.

La ampliación del alcance reforzó la importancia del río, pero también dejó más evidente que sus recursos no son ilimitados, sobre todo en un contexto de represas, sequías y vertido de desechos por falta de saneamiento.

Represas, salinización y aguas residuales muestran que el Viejo Chico también está bajo presión

A lo largo del recorrido del Viejo Chico, cinco grandes hidroeléctricas alteraron la dinámica natural del río. Pueblos fueron sumergidos, el flujo se interrumpió en varios puntos y los peces migratorios empezaron a enfrentar obstáculos adicionales en el momento de la piracema.

Especies que dependen de la libre subida del río para reproducirse comenzaron a convivir con barreras artificiales que cambiaron el ritmo ecológico del sistema.

Cuando el curso natural del río se quebranta, la pérdida no es solo paisajística; alcanza toda la cadena biológica.

En la desembocadura, el problema toma otra forma. La base señala un riesgo de salinización, porque el flujo ya no llega al encuentro con el mar de la misma forma que antes, permitiendo un mayor avance del océano sobre la desembocadura.

Al mismo tiempo, la falta de saneamiento hace que las comunidades viertan desechos en sus aguas.

El Viejo Chico sostiene el sertão y grandes ciudades, pero también recibe de vuelta parte de la presión producida por ese mismo uso intensivo, lo que transforma su preservación en una cuestión material, y no simbólica.

Del cañón de Xingó al Océano Atlántico, el río termina sin dejar de generar vida

En la frontera entre Sergipe y Alagoas, el cañón de Xingó aparece como uno de los tramos más marcantes del Viejo Chico.

Paredones rojos se reflejan en el agua, pescadores mantienen historias de remolinos y luces misteriosas, y carrancas siguen ocupando las proas de las embarcaciones como defensa contra espíritus malignos.

El río llega a este tramo cargando más que agua: lleva memoria, creencia, comercio, trabajo e imaginación popular.

Ya en Piaçabuçu, Alagoas, el Viejo Chico encuentra el Océano Atlántico. Es allí donde los manglares albergan al manatí, especie en peligro de extinción, mientras las tortugas marinas aprovechan la mezcla de aguas.

El encuentro con el Océano Atlántico no cierra la importancia del río; solo cierra un ciclo que se reinicia con evaporación, lluvia y manantial.

El Viejo Chico termina en el mar sin realmente acabar, porque su presencia continúa en el clima, la cultura y el sertão que ayudó a mantener vivo.

El Viejo Chico nace pequeño en la Serra da Canastra, gana cuerpo entre afluentes, atraviesa la Caatinga, sostiene el sertão, mueve ciudades y llega al Océano Atlántico como uno de los ejes más decisivos de Brasil profundo.

Su fuerza no está solo en la extensión de casi 3.000 kilómetros, sino en la cantidad de vidas y territorios que dependen de él para continuar existiendo.

Cuando el Viejo Chico pierde caudal, el efecto no se detiene en la orilla. Afecta a peces, rebaños, cultivos, comunidades, manglares y la propia estabilidad del sertão.

¿Crees que Brasil trata al Viejo Chico con la importancia real que tiene o todavía subestima el río que sustenta la Caatinga, ciudades enteras y millones de personas?

Inscreva-se
Notificar de
guest
5 Comentários
Mais recente
Mais antigos Mais votado
Feedbacks
Visualizar todos comentários
Deborah Giongo
Deborah Giongo
13/03/2026 10:28

Reportagem incrível esclarecedora .A Transposição do Rio São Francisco foi muito importante para a região,mas…
.o Ministério do Meio Ambiente precisa controlar de forma regulatória toda a infraestrutura para não sobrecarregar o nosso Velho Chico e sua importância ambiental.

Fabrício Ricardo de Jesus Gonçalves
Fabrício Ricardo de Jesus Gonçalves
11/03/2026 17:26

O Brasil não trata o Velho Chico como deveria. Para isso, teria que mudar toda a cultura educacional, a conscientização desde o copo d’água que se bebe ao prato de alimento que se tem sobre a mesa. As leis ambientais não são aplicadas e fiscalizadas com rigor, os grandes empresários se beneficiam disso, e assim, cada vez mais vão secando as veredas, nascentes e alimentando o assoreamento no eleito do rio.

Sandra Mara Gonçalves da Mata
Sandra Mara Gonçalves da Mata
11/03/2026 13:42

Gente por favor cuidem dessas nascentes, seres humanos e animais depende do rio para sobreviver.

Bruno Teles

Falo sobre tecnologia, inovação, petróleo e gás. Atualizo diariamente sobre oportunidades no mercado brasileiro. Com mais de 7.000 artigos publicados nos sites CPG, Naval Porto Estaleiro, Mineração Brasil e Obras Construção Civil. Sugestão de pauta? Manda no brunotelesredator@gmail.com

Compartilhar em aplicativos
5
0
Adoraríamos sua opnião sobre esse assunto, comente!x