Registros obtenidos con microcámaras de alta resolución acopladas a los animales muestran, por primera vez, cómo los pingüinos de Barbicha se sumergen, nadan y capturan krill en el océano Antártico, revelando patrones de desplazamiento, profundidad, horarios de alimentación y cambios recientes en el comportamiento durante el período reproductivo
Microcámaras con GPS instaladas en el lomo de pingüinos de Barbicha permitieron registrar, desde la perspectiva de las propias aves, su nado en el océano Austral, con movimientos similares a un vuelo, incluyendo desplazamientos, inmersiones y acercamientos a cardúmenes de krill durante viajes de alimentación realizados desde la isla Nelson, en la Antártida.
Los registros fueron obtenidos por un equipo liderado por el investigador Lucas Krüger, del Instituto Antártico Chileno y del Instituto Milenio BASE, en trabajos conducidos en la Zona Antártica Especialmente Protegida de Punta Armonía. El objetivo central del estudio es comprender con mayor precisión cómo los pingüinos localizan y exploran el krill en diferentes áreas de la Península Antártica.
Las imágenes muestran fragmentos continuos de nado, inmersión y desplazamiento hasta áreas de alimentación, ofreciendo una visión directa de comportamientos normalmente ocultos bajo la superficie del mar. El material integra el programa de Áreas Marinas Protegidas del INACH y contribuye al monitoreo ecosistémico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos de la Antártida.
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Cómo se instalaron las microcámaras en los pingüinos
Para captar las imágenes, los investigadores fijaron microcámaras directamente sobre las plumas de los pingüinos de Barbicha, utilizando cinta y adhesivo, un método ya empleado en estudios anteriores de rastreo de aves marinas. La técnica permite la fijación temporal del equipo sin comprometer el desplazamiento del animal.
El dispositivo se instala solo durante un único ciclo de alimentación. Los investigadores seleccionan individuos en fase reproductiva, que poseen nido con polluelos, y retiran la cámara tan pronto como el pingüino regresa del mar. El tiempo máximo de uso del equipo en cada animal es de hasta dos días.
Durante ese período, el adulto deja el nido, se desplaza hasta las áreas de alimentación, realiza sucesivas inmersiones y regresa para alimentar a los polluelos. Este ciclo completo es registrado, permitiendo seguir cada etapa del viaje de alimentación.
Además de vídeo, las microcámaras incorporan sensores de profundidad y acelerómetros. Según Krüger, esta combinación permite examinar con precisión el comportamiento durante la inmersión, la aceleración y los movimientos realizados, relacionando los datos físicos con las imágenes captadas.
Datos de inmersión y análisis del comportamiento alimentario
La integración entre imagen y sensores permite clasificar el comportamiento de los pingüinos durante la búsqueda de alimento. Los investigadores pueden identificar si el animal se alimenta en cardúmenes densos de krill o en presas aisladas, así como la profundidad y el horario en que estas actividades ocurren.
Los datos también permiten estimar la distancia recorrida en cada salida al mar y el nivel de esfuerzo involucrado en diferentes estrategias de alimentación. El análisis conjunto de aceleración, profundidad y video ofrece un nivel de detalle que antes no era posible.
Con esto, el estudio proporciona información directa sobre cómo los pingüinos exploran su principal recurso alimentario en la región.
Cada inmersión puede asociarse a un contexto específico, reduciendo la necesidad de inferencias indirectas basadas solo en datos de localización.
Este conjunto de información ayuda a comprender cómo las variaciones en la distribución del krill influyen en el comportamiento de las aves y cómo estas estrategias pueden cambiar a lo largo del tiempo o entre diferentes áreas de la Península Antártica.
Punta Armonía como área estratégica de investigación
Punta Armonía es una Zona Antártica Especialmente Protegida cuyo valor central está asociado a la preservación de su ecosistema. El área alberga un número significativo de especies de aves marinas que se reproducen en un espacio relativamente reducido, lo que la convierte en un lugar prioritario para investigaciones ecológicas.
Entre estas especies, destaca una gran colonia de pingüinos de Barbicha que ha presentado cambios significativos a lo largo de las últimas décadas. En los años 1980, la colonia reunía más de 100,000 nidos; en los años 1990, ese número cayó a aproximadamente 90,000, y actualmente se estiman alrededor de 40,000 nidos.
A pesar de la reducción, la colonia sigue siendo representativa de la población de la especie en la Península Antártica y regiones adyacentes. Esto otorga relevancia a los datos obtenidos en el lugar para la comprensión de tendencias poblacionales más amplias.
Las microcámaras permiten seguir todo el trayecto de un pingüino durante la fase reproductiva.
Los registros muestran que algunos individuos salen en grupo para alimentarse y realizan inmersiones a profundidades cercanas a 30 metros, principalmente durante el período nocturno.
Estas observaciones proporcionan evidencias directas sobre cómo los pingüinos organizan sus rutas y estrategias de alimentación en un contexto de alta densidad poblacional y competencia por recursos.
Interacciones con otras especies del océano Austral
Los vídeos obtenidos revelan que los pingüinos de Barbicha no se desplazan solos hacia las áreas de alimentación. En diversos registros, aparecen grupos poliespecíficos formados por diferentes especies de pingüinos y grandes mamíferos marinos.
Según Krüger, hay imágenes que muestran a pingüinos de Barbicha y pingüinos de Papúa desplazándose juntos, además de la presencia de ballenas jorobadas y ballenas francas moviéndose por las mismas rutas en dirección a zonas ricas en krill.
Los registros también indican cambios en el patrón diario de actividad. En uno de los períodos observados, los pingüinos comenzaron a desplazarse una o dos horas antes de iniciar los intentos de captura de krill y concentraron la alimentación durante la noche.
Este comportamiento no siempre se registra de forma consistente, lo que sugiere variaciones interanuales o respuestas a cambios en las condiciones ambientales y en la disponibilidad de alimento.
A pesar del esfuerzo logístico involucrado en la recolección de estos datos, los investigadores destacan que el valor científico de las imágenes justifica el trabajo. Cada vídeo contribuye a una comprensión más precisa de los parámetros que rigen la búsqueda de alimento.
Indicios de cambios en el ecosistema marino
Los datos obtenidos a través de las microcámaras ayudan a contextualizar las presiones enfrentadas por las colonias de pingüinos de Barbicha. Alteraciones en la disponibilidad de krill, competencia con otras aves marinas y la recuperación de poblaciones de ballenas aparecen como factores que se superponen en el ambiente.
Cada inmersión registrada representa una unidad de información sobre el funcionamiento del ecosistema del océano Austral. La acumulación de estos registros permite analizar patrones e identificar posibles cambios a lo largo del tiempo.
Al integrar estos datos a programas de monitoreo más amplios, los investigadores pueden relacionar observaciones locales con tendencias regionales, fortaleciendo la base científica para análisis comparativos.
La fidelidad de las imágenes, combinada con los sensores, reduce incertidumbres y amplía la comprensión del comportamiento real de las aves en su hábitat natural, incluso en situaciones de difícil observación directa.
Alteraciones en el período reproductivo de los pingüinos
Los nuevos registros de comportamiento marino ocurren en un contexto de cambios en la reproducción de diversas colonias de pingüinos en la Antártida. Krüger señala que hay indicios de un adelanto en el período reproductivo en varias áreas.
Este adelanto es compatible con alteraciones observadas en las condiciones ambientales. El investigador explica que el derretimiento más precoz de la nieve en las colonias puede facilitar la llegada anticipada de los pingüinos para la reproducción, ya que la nieve es uno de los principales limitantes en este proceso.
La anticipación de la reproducción puede generar desajustes entre la fase de crecimiento de los polluelos y el pico de disponibilidad de krill. Además, puede intensificar la competencia por alimento entre las tres especies de pingüinos pigoscelídeos de la Península Antártica y de las Islas Shetland del Sur.
Krüger advierte que, si los pingüinos de Barbicha comienzan a reproducirse más temprano, su demanda de alimento puede coincidir con la de los pingüinos de Papúa, considerados más eficientes en la captura de krill, lo que puede afectar la disponibilidad del recurso.
Este escenario se suma a otros factores mencionados por el investigador, como cambios en la biomasa de krill, aumento de las lluvias, recuperación de las poblaciones de ballenas y crecimiento de la actividad pesquera sobre este crustáceo en la región.
Al reunir imágenes, datos de sensores y observaciones ecológicas, el estudio proporciona una base detallada para comprender los desafíos enfrentados por los pingüinos de Barbicha.
Las microcámaras transforman cada salida al mar en información concreta, ampliando la comprensión sobre la dinámica del océano Austral y sobre cómo estas aves ajustan su comportamiento en un ambiente en transformación, incluso cuando algunos detalles todavía pasan desapercibidos o quedan parcialmente ocultos.
Este artículo fue elaborado con base en información del Instituto Antártico Chileno (INACH), del Instituto Milenio BASE y en declaraciones del investigador Lucas Krüger, en el contexto de estudios realizados en la Zona Antártica Especialmente Protegida de Punta Armonía.


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