Imagen hecha desde el espacio destaca un oasis en el desierto saudí, áreas de cultivo circulares, vestigios de un lago extinto y un conjunto arqueológico reconocido internacionalmente, reuniendo en el mismo escenario elementos geográficos, hídricos e históricos de larga duración.
Una imagen hecha por un astronauta a bordo de la Estación Espacial Internacional volvió a destacar Jubbah, un oasis en el norte de Arabia Saudita rodeado de dunas, áreas de cultivo circulares y un relieve que, según la NASA, ayuda a reducir el avance de la arena.
Vista desde el espacio, la ciudad ocupa la cuenca de un antiguo lago en el desierto de Nafud y reúne, en el mismo escenario, agricultura irrigada, vestigios de ocupación humana antigua y un conjunto de arte rupestre reconocido por la Unesco.
En la foto, Jubbah aparece como un punto de ocupación permanente en una región hiperárida.
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La presencia de agua subterránea explica la actividad agrícola local y los círculos verdes visibles en la imagen, formados por sistemas de irrigación por pivote central.
De acuerdo con registros institucionales sobre el área, esta disponibilidad hídrica ayudó a sostener el asentamiento a lo largo del tiempo.
Jubbah y el paleolago en el desierto de Nafud
Según la NASA, Jubbah fue construida en la cuenca de un paleolago, término usado para designar un lago que existió en el pasado y se secó tras cambios climáticos.
Este antiguo espejo de agua medía alrededor de 20 kilómetros de extensión por 4 kilómetros de ancho.
Hoy, el lecho remanente está a “hundreds of feet” por debajo de las dunas vecinas, lo que ayuda a explicar la forma deprimida del paisaje en el que la ciudad se instaló.

En la porción oeste de esta depresión se encuentra Jabal Umm Sinman, montaña asociada a la configuración geográfica del área.
En material de divulgación turística saudí, el nombre está relacionado con la imagen de un camello de dos jorobas acostado en el suelo.
La NASA informa que el macizo interfiere en la circulación de los vientos y crea una especie de “sombra de viento”, reduciendo la formación de dunas en el lado en que Jubbah se desarrolló.
Este aspecto se señala como uno de los factores que ayudan a explicar la permanencia del oasis.
Los vientos predominantes en la región soplan de oeste a este, y la montaña actúa como barrera física al transporte más intenso de arena.
En un ambiente desértico abierto, esta condición favorece la preservación del área ocupada por la ciudad y de las zonas de cultivo.
Agua subterránea y ocupación humana antigua en Jubbah
La historia de Jubbah no se limita a la imagen orbital.
Antes de la desertificación más intensa de la Península Arábiga, la región albergaba fuentes de agua dulce utilizadas por grupos humanos en desplazamiento.
En el caso de Jubbah, la presencia de un acuífero subterráneo es señalada por estudios y registros institucionales como uno de los elementos que ayudaron a mantener la ocupación del área incluso tras la desaparición del lago.
Investigaciones sobre la llamada “Arabia Verde”, expresión usada por especialistas para describir fases antiguas en que partes hoy áridas de la península tuvieron condiciones ambientales más húmedas, incluyen a Jubbah entre los lugares relevantes para la reconstrucción de ese pasado.
La cuenca sedimentaria de la región preserva evidencias geológicas, mientras que el entorno reúne inscripciones y grabados asociados a diferentes períodos de presencia humana.
Arte rupestre en Arabia Saudita y patrimonio de la Unesco
La importancia arqueológica del área está concentrada sobre todo en Jabal Umm Sinman.
La Unesco describe el lugar como un paisaje con numerosos paneles de petroglifos e inscripciones producidos por poblaciones que vivieron allí cuando la región aún se organizaba en torno a un lago de agua dulce.
El conjunto integra el sitio “Rock Art in the Hail Region of Saudi Arabia”, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 2015, junto a áreas en Shuwaymis.

Los registros incluyen figuras humanas, animales e inscripciones de diferentes períodos.
En estudios académicos sobre el oasis, investigadores informan que el levantamiento sistemático del área registró 1.249 paneles con arte rupestre e inscripciones, además de 159 sitios arqueológicos distribuidos por doce jebels.
La propia Unesco afirma que el conjunto preserva casi 10 mil años de historia humana asociados a transformaciones profundas en el ambiente local.
Además del valor arqueológico, este acervo es utilizado por investigadores para comprender cambios ambientales en el paisaje.
Las grabados e inscripciones son tratadas como evidencias de la circulación humana, de la fauna presente en fases más húmedas y de las formas de adaptación de grupos sucesivos a las alteraciones del clima.
Por esta razón, Jubbah es citada en estudios como área de interés tanto para la arqueología como para la reconstrucción ambiental de la Península Arábiga.
Lo que la imagen hecha desde el espacio muestra sobre Jubbah
La repercusión de la foto se debe, en parte, al contraste entre los elementos visibles en la escena.
De un lado, aparecen los círculos agrícolas producidos por la irrigación mecanizada.
Del otro, surgen la sombra de la montaña, el cinturón de dunas y los indicios de una ocupación humana muy anterior a la ciudad actual.
En este contexto, la imagen registra la superposición entre geología, agua subterránea, uso agrícola contemporáneo y patrimonio arqueológico.
También por eso, Jubbah pasó a ser mencionada como un ejemplo de cómo imágenes orbitales ayudan a observar, al mismo tiempo, características naturales y marcas de ocupación humana.
En el mismo encuadre, aparecen vestigios de un lago extinto, la influencia del relieve sobre la dinámica de las dunas y un sitio arqueológico reconocido internacionalmente.

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