Tras el divorcio, la agricultora Katiane decidió no abandonar la tierra, asumió el cultivo de cebolla desde cero, aprendió a operar el tractor, controlar enfermedades y organizar la cosecha, hasta alcanzar sesenta toneladas por hectárea y transformar superación en orgullo para la familia, mientras cría a su hija sola con el apoyo de sus padres.
A los 36 años, la agricultora Katiane podría haber dejado la tierra tras el divorcio y reiniciado su vida lejos del campo. En vez de eso, eligió el camino más difícil y más hermoso: se quedó en la propiedad ubicada en el municipio de Alfredo Wagner (SC), decidió criar a su hija de 8 años allí mismo y asumió sola el cultivo de cebolla, que antes era conducido por su exmarido.
Entre lágrimas, miedo e incertidumbres, la agricultora fue aprendiendo en la práctica lo que nunca había hecho: cuidar del cultivo todos los días, tomar decisiones técnicas, observar el clima, entrar en medio del lote después de la lluvia y no dejar nada para después. El resultado de esta inmersión completa en la tierra fue una cosecha histórica de cerca de 60 toneladas de cebolla por hectárea, más del doble de la media de muchos productores de la región.
Agricultora cambia el miedo por valentía y asume todo sola

Cuando la relación terminó, la primera reacción de Katiane fue miedo. Miedo de no poder con el trabajo, miedo de no lograr mantener el cultivo, miedo de fallar con su hija. Ella misma cuenta que lloró mucho, que pensó que no lo lograría, pero decidió intentarlo.
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A partir de ahí, la agricultora dejó de ser solo ayudante para convertirse en protagonista. Ella tomó 100% el control del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha, sin esconderse detrás de nadie.
Mientras mantenía a su hija cerca del padre y equilibraba la rutina de madre soltera, también comenzaba a escribir una nueva historia en el campo.
De la teoría al barro en la bota: aprendizaje en la práctica

Antes, quien entendía de tractor, pulverización y regulación de boquillas era el exmarido. Katiane prácticamente no intervenía en esa parte. Después de la separación, la agricultora tuvo que aprender todo desde cero.
Con apoyo técnico de un consultor que ya atendía a la familia, ella empezó a preguntar absolutamente todo: tipo de boquilla, marcha del tractor, cantidad de agua, presión ideal.
La orientación fue clara: probar primero con agua, sin producto, para aprender a cubrir el área correcta. Así, la agricultora practicó hasta lograr aplicar cerca de 800 litros de agua en los tres hectáreas de manera uniforme.

En el camino, no todo salió bien. Dos veces el tractor se deslizó, mostrando que aprender también implica sustos y riesgos. Aun así, Katiane no retrocedió. Ajustó, repitió, corrigió, hasta dominar la rutina del cultivo.
Cebolla gigante, cultivo limpio y producción superior a la media

Mientras muchos productores de la región cosechan entre 25 y 45 toneladas por hectárea, la agricultora ya veía en su cultivo un resultado completamente diferente.
El calibre de las cebollas impresionó: la mayor parte de la producción cayó en las cajas 3 y 4, estándar más valorado, con bulbos grandes y bonitos.

Ella misma compara con años anteriores y recuerda que, en otras cosechas, esta tierra alcanzaba como máximo 100 mil kilos.
Ahora, con dedicación diaria y un manejo más cuidadoso, la expectativa pasó lejos de 150 mil kilos. La diferencia principal no fue un producto milagroso, sino presencia constante en el cultivo.
En vez de gastar más con herbicidas en toda el área, la agricultora economizó y utilizó la azada donde era necesario. Después de las lluvias, iba al lote, evaluaba hoja por hoja, y no esperaba a que apareciera la enfermedad para actuar.
Siempre trabajó de forma preventiva, sin dejar que el problema creciera hasta exigir dosis altas de defensivos.
Familia, cebolla e hija: la rutina de la agricultora que no se detiene

Aunque es un cultivo técnicamente desafiante, Katiane no estuvo completamente sola. Sus padres, agricultores de frijol y maíz, vinieron de otra región para ayudar en lo que podían, incluso sin gran experiencia con cebolla.
Entraron en la siembra, ayudaron en la cosecha, apoyaron en los días en que el cansancio parecía mayor que la valentía.
También brindaron apoyo financiero cuando el dinero se hizo escaso, nunca dejando a la hija sin amparo. El orgullo es asumido: ven en ella una mujer trabajadora, decidida y que no espera a nadie para hacer lo que necesita ser hecho.
Al mismo tiempo, la agricultora organizó la rutina para que la hija continuara cerca, con convivencia con el padre y una infancia preservada en el campo. Entre escuela, tareas de casa y cultivo, la vida sigue simple, pero llena de propósito.
Tres hectáreas, pies en el suelo y futuro en manos femeninas
Tras la cosecha, mirando el mar de sacos rojos llenos de cebolla, casi todo ya vendido, la agricultora no habla de crecer sin límites. Ella sabe exactamente dónde pisa.
El plan de ella es claro: mantener tres hectáreas de cebolla, una área que puede cuidar bien, sin depender de grandes equipos para el manejo diario.
Más que números, Katiane cree que el mensaje de su propia historia es otro. Para ella, debería haber más mujeres en la lucha del campo, sin depender de un “sí” o “no” de un hombre para decidir el rumbo de su propia vida. El trabajo pesado continúa existiendo, pero la idea de que la mujer no puede con ello ya quedó obsoleta.
Al final, el cultivo que nació del miedo se convirtió en símbolo de valentía. La cosecha de 60 toneladas por hectárea es importante, pero es solo la parte visible.
Lo que nadie ve es la suma de llanto en silencio, fe, madrugadas frías, azada en la mano y la decisión diaria de no rendirse.
Y tú, leyendo la historia de esta agricultora que comenzó desde cero y duplicó la producción, ¿crees que las mujeres aún son subestimadas en el campo o ya es hora de ver de una vez este protagonismo en la tierra?

Já passou da hora de reconhecer o mérito dessas trabalhadores, elas podem sim serem as protagonistas. Parabéns a todas essas estrelas que são exemplos de garra e superação
Fantástica decisão desta jovem de SC! Determinada, corajosa e focada!
O objetivo claro, preciso criar a minha filha!!❤️
Gostei demais da atitude dela que Deus a abençoe?